DICCIONARIO MÉDICO
Tiroxina
La tiroxina, o T4, es la principal hormona producida por la glándula tiroides. Funciona como prohormona de la triyodotironina (T3), la forma biológicamente activa que regula el metabolismo basal, el crecimiento y la diferenciación celular en prácticamente todos los tejidos del organismo. La tiroxina es una hormona tiroidea cuya molécula consiste en dos residuos de tirosina acoplados y unidos a cuatro átomos de yodo, de ahí su nombre sistemático, tetrayodotironina, y la abreviatura T4. Es, con diferencia, la hormona que el tiroides vierte en mayor cantidad a la sangre, pero tiene por sí sola una actividad biológica modesta: la mayor parte de sus efectos metabólicos se producen solo después de que los tejidos periféricos le retiran un átomo de yodo y la convierten en T3. El nombre «tiroxina» lo acuñó en 1914 el bioquímico estadounidense Edward Calvin Kendall, que trabajaba en la Clínica Mayo. Kendall aisló la hormona en forma cristalina a partir de extracto de tiroides y la bautizó combinando θυρεός (thyreós, «escudo», raíz del nombre de la glándula tiroides) con el sufijo -oxina, porque creía que la molécula contenía un núcleo de oxindol. Doce años después, en 1926, el químico británico Charles Robert Harington demostró que la estructura real era la de un derivado yodado de la tironina, no un oxindol; pero para entonces el nombre estaba tan arraigado que no se modificó. Harington logró además la síntesis completa de la tiroxina en 1927, confirmando su estructura. La tiroxina se sintetiza dentro de los folículos tiroideos. Las células foliculares captan yoduro de la sangre mediante un transportador específico, lo oxidan a yodo reactivo con la ayuda de la peroxidasa tiroidea y lo incorporan a residuos de tirosina dentro de la tiroglobulina, una proteína de gran tamaño almacenada en el coloide folicular. El acoplamiento de dos residuos diyodados genera la molécula de T4, que permanece unida a la tiroglobulina hasta que la célula la internaliza, la hidroliza y libera la T4 al torrente sanguíneo. Todo el proceso está gobernado por la TSH, que a su vez responde a los niveles circulantes de T4 y T3 mediante un circuito de retroalimentación negativa a través del eje hipotálamo-hipófisis-tiroides. Una vez en la circulación, más del 99 % de la tiroxina viaja unida a proteínas plasmáticas, sobre todo a la globulina transportadora de tiroxina, y en menor proporción a la transtiretina y a la albúmina. Esa fracción unida funciona como un depósito circulante. Solo alrededor del 0,03 % se encuentra libre en el plasma (FT4, o T4 libre), y es precisamente esa fracción libre la que puede entrar en las células y generar un efecto biológico, tras convertirse en T3. Esta distinción tiene una consecuencia práctica directa para la analítica clínica. La T4 total (suma de la libre y la unida a proteínas) puede alterarse por causas que no tienen nada que ver con la función tiroidea real: el embarazo, los anticonceptivos orales o la enfermedad hepática modifican la cantidad de globulina transportadora y, con ella, la T4 total, sin que el paciente presente hiper ni hipotiroidismo. Por eso la determinación de T4 libre se considera hoy más fiable que la de T4 total para valorar la función tiroidea. Que la tiroxina sea una prohormona y no la hormona tiroidea «definitiva» es uno de los datos menos intuitivos de la endocrinología para el público general. Cerca del 80 % de la T3 circulante no procede directamente de la glándula tiroides, sino de la desyodación de T4 en tejidos como el hígado, el riñón, el músculo esquelético y el sistema nervioso central. Las enzimas que catalizan esa conversión son las desyodinasas, que retiran un átomo de yodo del anillo externo de la molécula. Existen tres tipos de desyodinasa (D1, D2 y D3), con distribución tisular y funciones distintas. D2 es la principal responsable de la producción local de T3 en el cerebro y la hipófisis, lo que permite que estos tejidos ajusten su aporte de hormona activa con independencia de lo que ocurra en la circulación general. D3, en cambio, inactiva tanto la T4 como la T3 convirtiéndolas en formas sin actividad biológica (T3 reversa y T2, respectivamente), lo que actúa como freno del efecto hormonal cuando este es excesivo. Del griego θυρεός (thyreós), «escudo», en referencia al cartílago tiroides, que tiene esa forma, y el sufijo -oxina, que Kendall eligió en 1914 al creer que la molécula contenía un grupo oxindol. Cuando Harington aclaró la estructura verdadera en 1926, el nombre ya estaba consolidado en la literatura médica y no se modificó. No exactamente. «Tiroxina» designa la molécula en general, que en la sangre circula tanto unida a proteínas como libre. Cuando el laboratorio informa de «T4 libre» se refiere específicamente a la fracción no unida, que es la biológicamente disponible. Ninguna. Son dos nombres para la misma molécula: tetrayodotironina es la denominación bioquímica sistemática, que describe la estructura, una tironina con cuatro átomos de yodo. En la práctica, solo los textos de bioquímica usan «tetrayodotironina» de forma habitual. Depende del contexto. Una T4 libre baja con TSH elevada suele apuntar a un tiroides poco activo, y una T4 libre alta con TSH suprimida, a uno hiperactivo. Pero la T4 total puede estar alterada por razones ajenas al tiroides, como el embarazo o ciertos fármacos, de ahí que la T4 libre sea la referencia más fiable. El resultado se valora siempre junto con la TSH y, cuando hace falta, con la T3.Qué es la tiroxina
Síntesis, transporte y forma libre
De la tiroxina a la triyodotironina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra tiroxina?
¿Es lo mismo tiroxina que T4 libre?
¿Qué diferencia hay entre tiroxina y tetrayodotironina?
¿La tiroxina alta o baja indica enfermedad tiroidea?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026