DICCIONARIO MÉDICO
Desyodinasa
Las desyodinasas (o deiodinasas) son una familia de enzimas que catalizan la retirada selectiva de un átomo de yodo de las hormonas tiroideas. La reacción más relevante que realizan es la conversión de la tiroxina (T4) en triyodotironina (T3), el paso que transforma una prohormona relativamente inactiva en la hormona tiroidea con plena actividad biológica. El nombre combina el prefijo des- (privación) con yod- (yodo) y el sufijo -asa, que en bioquímica identifica a las enzimas. Literalmente, "enzima que quita yodo". En la nomenclatura internacional se emplea la grafía "deiodinasa" (con la raíz latina iodo-); en español médico moderno es habitual "desyodinasa", coherente con la forma castellana "yodo". Un rasgo bioquímico que distingue a estas enzimas de la mayor parte de las del organismo humano es que contienen selenio en forma de selenocisteína dentro de su centro activo. El codón que codifica ese aminoácido (UGA) es, en condiciones normales, una señal de terminación de la traducción, lo que convierte a las desyodinasas en selenoproteínas, un grupo restringido de enzimas cuya síntesis depende del aporte dietético de selenio. Se conocen tres desyodinasas, clasificadas por el anillo de la molécula sobre el que actúan y por los tejidos en los que predominan. La desyodinasa de tipo 1 (D1) se expresa sobre todo en el hígado, el riñón y el propio tiroides. Contribuye a mantener los niveles circulantes de T3 y, en determinadas circunstancias, también puede retirar yodo del anillo interno, generando T3 reversa. Con la D2 la situación cambia. La desyodinasa de tipo 2 se concentra en el sistema nervioso central, la hipófisis, el músculo esquelético y el tejido adiposo pardo, y genera T3 localmente para las necesidades de esos tejidos, con independencia de lo que ocurra en la circulación general. Es la D2 hipofisaria la que permite a la hipófisis "leer" la señal tiroidea y ajustar la secreción de TSH. Si esa enzima local se altera, la retroalimentación del eje tiroideo se descalibra. La desyodinasa de tipo 3 (D3) cumple la función opuesta: retira yodo del anillo interno de la T4 para producir T3 reversa (rT3), una molécula sin actividad hormonal. También inactiva la propia T3 convirtiéndola en T2. Predomina en la placenta, donde protege al feto de un exceso de hormona tiroidea materna (el exceso es tan perjudicial como el déficit durante la vida fetal), y se sobreexpresa durante las enfermedades sistémicas graves, contribuyendo al llamado síndrome del enfermo eutiroideo. Cerca del 80 % de la T3 circulante no se secreta directamente por el tiroides, sino que se produce en los tejidos periféricos por acción de D1 y D2. Ese dato cambia la perspectiva sobre la fisiología tiroidea: la glándula aporta la materia prima (T4), pero son las desyodinasas las que determinan cuánta hormona activa recibe cada órgano. El cerebro fetal, por ejemplo, obtiene prácticamente toda su T3 de la D2 glial, no del tiroides materno ni del fetal. Polimorfismos en los genes que codifican las desyodinasas (DIO1, DIO2, DIO3) se han asociado con variaciones en los niveles séricos de hormonas tiroideas y de TSH. No se conocen, sin embargo, enfermedades monogénicas frecuentes por déficit aislado de una desyodinasa. Los estudios en modelos animales con inactivación de DIO2 muestran resistencia a la acción tiroidea en el cerebro y el tejido adiposo, pero la extrapolación a la clínica humana sigue siendo objeto de investigación. Las dos formas son correctas. "Deiodinasa" emplea la raíz latina iodo- y el prefijo de-, que es la grafía estándar en inglés y en la nomenclatura enzimática internacional. "Desyodinasa" adapta la raíz a la forma castellana "yodo" con el prefijo español des-. En la literatura médica en español conviven ambas grafías sin que ninguna se considere errónea. Porque su centro activo contiene selenocisteína, un aminoácido poco común que incorpora selenio en lugar de azufre. Sin un aporte adecuado de selenio en la dieta, la síntesis de estas enzimas se resiente, lo que puede comprometer la conversión de T4 en T3 en los tejidos periféricos. Es una forma inactiva de la triyodotironina. Se genera cuando la desyodinasa retira el yodo del anillo interno de la molécula en lugar del externo. No estimula los receptores nucleares tiroideos y funciona, en la práctica, como un mecanismo de frenado: reduce la cantidad de hormona activa disponible. Sí, de manera indirecta. La hipófisis regula la secreción de TSH según la T3 que genera localmente su propia D2. Si la D2 hipofisaria funciona de forma distinta a la del resto de los tejidos (por un polimorfismo genético, por ejemplo), los valores de TSH pueden no reflejar con exactitud la acción hormonal periférica. Es un matiz que la endocrinología tiene en cuenta al interpretar perfiles tiroideos discordantes. Si desea profundizar en conceptos asociados a la desyodinasa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la desyodinasa
Los tres tipos y su distribución
Relevancia clínica de las desyodinasas
Preguntas frecuentes
¿Se escribe "deiodinasa" o "desyodinasa"?
¿Por qué las desyodinasas necesitan selenio?
¿Qué es la T3 reversa que produce la D3?
¿La D2 hipofisaria afecta a los análisis de tiroides?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026