DICCIONARIO MÉDICO
Adenoma tóxico
El adenoma tóxico es un nódulo tiroideo benigno que produce hormonas tiroideas de forma autónoma, sin depender de la estimulación por la tirotropina (TSH). También se conoce como enfermedad de Plummer o nódulo tóxico. Constituye entre el 2 % y el 10 % de los casos de tirotoxicosis, con una frecuencia mayor en regiones con déficit de yodo. Se trata de un adenoma folicular de la tiroides que ha adquirido la capacidad de sintetizar y secretar tiroxina (T4) y triyodotironina (T3) al margen del eje hipotálamo-hipofisario. El adjetivo «tóxico» no alude a una sustancia nociva, sino al exceso hormonal que el nódulo vierte a la sangre y que puede desencadenar un cuadro de hipertiroidismo. El término tiene su origen en la expresión anglosajona toxic goiter, acuñada a principios del siglo XX para distinguir los bocios asociados a exceso hormonal de los bocios simples sin repercusión funcional. Henry Plummer, internista de la Clínica Mayo, fue quien en 1913 separó conceptualmente dos formas de hipertiroidismo: la asociada a bocio difuso con exoftalmos (lo que hoy conocemos como enfermedad de Graves-Basedow) y la vinculada a un nódulo solitario sin afectación ocular. La observación era clínica, no histológica, pero resultó ser correcta: ambas entidades obedecen a mecanismos distintos. El epónimo «enfermedad de Plummer» se consolidó en la literatura endocrinológica durante la segunda mitad del siglo XX, y la Real Academia Nacional de Medicina lo recoge como sinónimo de «bocio nodular tóxico». El fenómeno central del adenoma tóxico es la ganancia de función del receptor de TSH (TSHR). En condiciones normales, la célula folicular tiroidea necesita la señal de la tirotropina hipofisaria para activar la captación de yodo y la síntesis hormonal. Cuando una mutación somática activa constitutivamente el TSHR, la célula se comporta como si estuviera recibiendo TSH de forma permanente, incluso cuando los niveles reales de la hormona hipofisaria están suprimidos. Se han identificado más de 30 mutaciones activadoras del gen del TSHR en adenomas tóxicos. Con menor frecuencia, la autonomía se origina en mutaciones de la subunidad alfa de la proteína Gsα (gen GNAS), que media la señalización intracelular del receptor. La consecuencia es idéntica en ambos casos: proliferación clonal de la célula mutada, formación de un nódulo encapsulado y producción hormonal independiente. A medida que el nódulo crece y aumenta su secreción, la TSH desciende y el tejido tiroideo circundante reduce su actividad, un fenómeno que la gammagrafía muestra como un «nódulo caliente» rodeado de parénquima silente. La enfermedad de Graves produce hipertiroidismo por un mecanismo autoinmunitario: anticuerpos circulantes estimulan de forma difusa todos los receptores de TSH de la glándula, lo que genera un bocio difuso con captación homogénea en la gammagrafía. No hay nódulo autónomo. El adenoma tóxico, al contrario, es focal, clonal y no inmunológico. El bocio multinodular tóxico comparte con el adenoma tóxico el mecanismo de autonomía funcional, pero la diferencia es cuantitativa: en vez de un único nódulo, varios focos adquieren independencia del control hipofisario. La gammagrafía muestra múltiples áreas de captación preferente. En la práctica, se considera que el adenoma folicular no tóxico y el adenoma tóxico son la misma lesión histológica; lo que los separa es si la mutación activadora del TSHR está presente o no. Porque el término «tóxico» en endocrinología tiroidea equivale a «con exceso de hormonas tiroideas», es decir, capaz de provocar tirotoxicosis. Es una convención terminológica, no una referencia a veneno alguno. La expresión toxic goiter se usaba ya en la literatura médica anglosajona de principios del siglo XX. Sí, aunque con un matiz. El epónimo «enfermedad de Plummer» se aplica tanto al adenoma tóxico solitario como, en sentido amplio, al bocio multinodular tóxico. La Real Academia Nacional de Medicina lo equipara a «bocio nodular tóxico» sin restringirlo al nódulo único. En principio, sí. Un adenoma folicular que adquiere una mutación activadora del receptor de TSH pasa a funcionar de manera autónoma y se convierte, por definición, en un adenoma tóxico. Es una transformación funcional, no una malignización: el tumor sigue siendo benigno. Si desea profundizar en conceptos asociados al adenoma tóxico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el adenoma tóxico
Autonomía funcional y mutaciones del receptor de TSH
Diferenciación con la enfermedad de Graves y el bocio multinodular tóxico
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «tóxico» si no produce toxinas?
¿Es lo mismo «adenoma tóxico» que «enfermedad de Plummer»?
¿Puede un adenoma folicular convertirse en tóxico?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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