DICCIONARIO MÉDICO
Pólipo
Un pólipo es una formación que crece hacia la luz de un órgano hueco desde la superficie de una membrana mucosa, ya sea sujeta por un tallo estrecho (pediculada) o asentada sobre una base ancha (sésil). El término describe únicamente la forma de la lesión, no su composición celular: un mismo aspecto macroscópico puede corresponder a tejidos muy distintos, desde una simple reacción inflamatoria hasta una proliferación neoplásica. La Real Academia Española define el pólipo, en su acepción médica, como un tumor de estructura diversa que se forma y crece en las membranas mucosas de distintas cavidades, entre ellas la nariz, el colon, la vagina y la matriz. Conviene aclarar el sentido de "tumor" en esta definición: significa bulto o masa, no cáncer. La mayoría de los pólipos son benignos, y su naturaleza exacta solo se conoce tras el estudio de su tejido. El nombre procede del griego polýpous (πολύπους), compuesto por poly ("numeroso") y poûs ("pie"), es decir, "de muchos pies". Homero ya usaba la palabra en el siglo VIII antes de Cristo para referirse al pulpo, y de esa misma raíz deriva, por vía latina, el término zoológico con el que hoy se designa a ciertos celentéreos marinos de cuerpo tubular. Fueron los médicos griegos de época arcaica quienes, viendo en algunas formaciones nasales pediculadas el aspecto de una cabeza de pulpo aferrada con sus tentáculos, trasladaron la palabra a la medicina: el uso aparece ya en Hipócrates, en el siglo V antes de Cristo. La voz castellana polipo se documenta en 1450, en el tratado anónimo Arte complida de cirugia, que ya distinguía el pólipo (adherido con fuerza a la mucosa) de la simple "carne superflua" (que se desprende con facilidad). Por su forma de implantación, un pólipo se clasifica en pediculado, cuando se une al órgano mediante un tallo revestido de mucosa, o sésil, cuando su base de asiento es amplia y carece de tallo diferenciado. Esta distinción es puramente descriptiva y se aplica por igual a un pólipo nasal, a uno del colon o a uno de la cuerda vocal. La clasificación histológica, en cambio, se ha desarrollado sobre todo en el contexto del colon, donde los pólipos se han estudiado con más detalle que en ningún otro órgano. Ahí se distingue entre pólipos no neoplásicos (hiperplásicos, inflamatorios y hamartomatosos, estos últimos formados por tejido maduro propio de la zona pero dispuesto de manera desordenada) y pólipos neoplásicos o adenomatosos, que a su vez se subdividen en tubulares, vellosos y tubulovellosos. Solo estos últimos tienen capacidad reconocida de transformación maligna. Aunque el mecanismo de crecimiento es el mismo, cada localización tiene su propia entidad médica, con causas, frecuencia y comportamiento particulares. El colon y el recto son, con diferencia, el territorio mejor estudiado, seguido de la nariz y los senos paranasales, el endometrio, el estómago y las cuerdas vocales, donde la lesión recibe el nombre de pólipo vocal. La presencia de múltiples pólipos en un mismo órgano configura un cuadro distinto, la poliposis, que puede ser esporádica o formar parte de un síndrome hereditario. Un nódulo, a diferencia de un pólipo, no crece hacia la luz de una cavidad desde una mucosa, sino que se forma dentro del espesor de un tejido u órgano sólido, como el tiroides o el pulmón. El quiste tampoco es sinónimo de pólipo: aparece típicamente en zonas glandulares, como la mama o el ovario, y contiene en su interior un material líquido o semisólido que el pólipo no tiene. Tumor es, de los cuatro términos, el más amplio: engloba cualquier masa de tejido de crecimiento anómalo, benigna o maligna, y un pólipo no deja de ser, en sentido estricto, un tumor de forma particular. Pólipo y poliposis tampoco son intercambiables. El primero nombra una lesión aislada; el segundo, la condición de tener numerosos pólipos, casi siempre en el mismo órgano. Algunas poliposis son un hallazgo esporádico sin mayor trascendencia hereditaria; otras obedecen a una mutación genética transmisible, como ocurre en ciertos síndromes hereditarios de poliposis, y constituyen una entidad propia con implicaciones que van mucho más allá de la simple multiplicación de lesiones. Del griego polýpous, "de muchos pies", la misma raíz que dio pulpo. Los médicos griegos aplicaron el nombre a ciertas formaciones nasales por su parecido con la cabeza de un pulpo sujeta con sus tentáculos; el uso médico está documentado ya en Hipócrates, en el siglo V antes de Cristo. No. La inmensa mayoría son benignos. Solo el subtipo adenomatoso, propio sobre todo del colon, tiene una capacidad reconocida de evolucionar hacia la malignidad, y aun así lo hace en una minoría de los casos. Tampoco. El pólipo crece desde una membrana mucosa hacia la luz de un órgano hueco; el quiste se forma dentro de un tejido glandular y contiene líquido o material semisólido en su interior. Comparten el hecho de ser, en la mayoría de los casos, formaciones benignas. El pólipo es una lesión individual. La poliposis es la presencia de numerosos pólipos, que en algunos casos responde a una alteración genética hereditaria y en otros es un hallazgo sin ese trasfondo.Qué es un pólipo
Clasificación morfológica e histológica
Localizaciones más frecuentes
Diferenciación con otras lesiones
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra pólipo?
¿Todos los pólipos son cancerosos?
¿Es lo mismo un pólipo que un quiste?
¿Qué diferencia hay entre pólipo y poliposis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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