Embolización prostática

Alternativa a la cirugía o al tratamiento médico con demostrada seguridad y eficacia en el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata

La embolización prostática es un tratamiento para la hiperplasia benigna de próstata con demostrada seguridad y eficacia.

Es un procedimiento mínimamente invasivo, no es una cirugía, que se realiza con anestesia local. Guiado por un equipo sofisticado de rayos X, un radiólogo Intervencionista “navega” por el sistema arterial hasta las arterias prostáticas. Una vez en el interior de estas arterias, se procede a su oclusión mediante unas partículas de muy pequeño tamaño, llamadas microesferas. El cierre de las arterias provoca una disminución importante del riego de sangre de la próstata, disminuyendo el tamaño de ésta y, por tanto, haciendo más fácil la salida de la orina.

Tras la embolización prostática la mayoría de los pacientes tiene una gran mejoría en sus síntomas urinarios a partir de los 3-4 primeros días después del procedimiento. En cuanto a los pacientes portadores de sonda urinaria, en el 80-87% esta se logra quitar entre la primera y la tercera semana tras el procedimiento. Además, no sólo se les quita la sonda, sino que los pacientes son capaces de orinar correctamente con pocos síntomas urinarios.

Contamos con los especialistas con mayor experiencia en España en la realización del tratamiento de la embolización arterial prostática para solucionar la hiperplasia benigna de próstata.

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En el Centro de Próstata disponemos de todas las técnicas diagnósticas y terapéuticas para ofrecer la mejor opción según las características y deseos del paciente.
Equipo de profesionales con alta experiencia

La embolización prostática es una técnica eficaz y segura a medio plazo como alternativa a los tratamientos quirúrgicos en pacientes seleccionados

Es una técnica indolora durante y tras el procedimiento, que se realiza con anestesia local.

Se puede realizar de forma ambulatoria (el paciente se da de alta 5 horas después del procedimiento).

Sirve para cualquier tamaño prostático, aunque no se pueden garantizar los resultados a largo plazo de la cirugía.

Se puede realizar en pacientes sondados y en pacientes que toman anticoagulantes y/o antiagregantes.

La realización de este procedimiento NO impide la realización posterior de la cirugía urológica, de hecho la facilita al disminuir el riesgo de sangrado.

La embolización prostática preserva la función sexual y no produce eyaculación retrógrada ni incontinencia urinaria.

¿Cuándo está indicada la embolización prostática?

Los pacientes candidatos a embolización prostática son:

  • Aquellos que rehúsen el tratamiento farmacológico o quirúrgico, que tengan contraindicación para la cirugía (principalmente por riesgo de hemorragia).
  • Pacientes en los que la cirugía prostática ha fallado.
  • Pacientes con sonda urinaria permanente con contraindicación quirúrgica.
  • Pacientes con próstatas de gran volumen para reducirlo y considerar una cirugía posterior.
  • Pacientes con antecedentes de intervención o irradiación pélvica, entre otros.