DICCIONARIO MÉDICO
Lesión renal
La lesión renal es cualquier daño al riñón que compromete su capacidad para filtrar la sangre, regular el volumen de líquidos, mantener el equilibrio electrolítico y eliminar los productos de desecho del metabolismo. Según su velocidad de instauración, se distingue entre lesión renal aguda (LRA), que se desarrolla en horas o días y es potencialmente reversible, y enfermedad renal crónica (ERC), que progresa a lo largo de meses o años y tiende a ser irreversible. Los riñones son dos órganos con forma de judía situados en el retroperitoneo, a ambos lados de la columna vertebral. Cada uno contiene aproximadamente un millón de nefronas —la unidad funcional formada por el glomérulo y el sistema tubular—, que filtran unos 180 litros de plasma al día y reabsorben la mayor parte, produciendo entre 1 y 2 litros de orina. Cuando una agresión de cualquier naturaleza daña un número suficiente de nefronas, la función renal global se deteriora. Ese deterioro es lo que se engloba bajo el término "lesión renal". "Renal" procede del latín renālis, derivado de ren, "riñón". El griego empleaba νεφρός (nephrós) para el mismo órgano, raíz que persiste en los términos técnicos de la especialidad: nefropatía, nefritis, nefrona. Un rasgo notable del riñón es su capacidad de compensación. Puede mantener una función aparentemente normal incluso cuando se ha perdido hasta el 50 % de las nefronas, porque las supervivientes se hipertrofian y aumentan su tasa de filtración individual. Por eso muchas formas de lesión renal crónica permanecen silentes durante años, hasta que la reserva funcional se agota y los marcadores de laboratorio —la creatinina sérica, la urea— comienzan a elevarse. La lesión renal aguda (LRA) —antes llamada insuficiencia renal aguda— se instala en horas o días y se define por un aumento brusco de la creatinina sérica, una caída de la diuresis, o ambos. Sus causas se agrupan clásicamente en tres categorías según el nivel anatómico en el que se origina el problema. Prerrenal. El riñón está estructuralmente intacto pero recibe un flujo sanguíneo insuficiente: deshidratación, hemorragia, shock, insuficiencia cardíaca. Si la hipoperfusión se corrige a tiempo, la función se recupera. Si se prolonga, la isquemia acaba dañando las nefronas y la lesión se convierte en intrínseca. Intrínseca. El daño afecta directamente a las estructuras del riñón: los glomérulos (lesión glomerular), los túbulos (necrosis tubular aguda, la causa intrínseca más frecuente), el intersticio o los vasos intrarrenales. La lesión isquémica prolongada y la nefrotoxicidad —por fármacos, contraste yodado, pigmentos como la mioglobina— son los mecanismos más habituales. Postrenal. Una obstrucción en la vía urinaria impide la salida de orina y genera una presión retrógrada que acaba lesionando el parénquima. Las causas van desde la litiasis ureteral bilateral hasta la hiperplasia prostática o los tumores pélvicos que comprimen los uréteres. La enfermedad renal crónica, en cambio, es un deterioro progresivo e irreversible de la función renal que se prolonga más de tres meses. La diabetes y la hipertensión arterial son las dos causas más frecuentes a nivel mundial. Su progresión se mide por estadios basados en la tasa de filtración glomerular estimada, un concepto que se desarrolla en la ficha clínica de CUN dedicada a esta enfermedad. La lesión glomerular es un subconjunto de la lesión renal que afecta específicamente a los glomérulos. Sus manifestaciones clínicas se expresan como dos patrones reconocibles: el síndrome nefrótico (pérdida masiva de proteínas por la orina, edemas, hiperlipidemia) y el síndrome nefrítico (hematuria, hipertensión, deterioro de la filtración). La lesión renal, como concepto paraguas, abarca la lesión glomerular pero también la tubular, la intersticial y la vascular. Respecto a "insuficiencia renal", el término sigue en uso pero la nomenclatura internacional tiende a sustituirlo: "lesión renal aguda" ha reemplazado a "insuficiencia renal aguda" desde las guías KDIGO de 2012, y "enfermedad renal crónica" se prefiere a "insuficiencia renal crónica". El cambio terminológico no es caprichoso: pretende reflejar que el daño existe antes de que la función se pierda por completo y que la intervención precoz puede frenar la progresión. De dos raíces distintas para el mismo órgano. "Renal" viene del latín ren, "riñón". "Nefro-" viene del griego νεφρός (nephrós), también "riñón". La medicina usa ambas raíces: "renal" para los adjetivos generales (arteria renal, función renal) y "nefro-" para la mayoría de los términos técnicos de la especialidad (nefrología, nefrona, nefropatía, nefritis). Designan el mismo cuadro, pero "lesión renal aguda" es la denominación recomendada desde 2012 por las guías KDIGO. El cambio de nombre busca subrayar que el daño renal comienza antes de que la función se pierda del todo, lo que abre una ventana de intervención precoz. En la práctica clínica ambos términos coexisten. En muchos casos, sí. A diferencia de la mayoría de los órganos del adulto, el epitelio tubular renal conserva una capacidad regenerativa notable: las células tubulares pueden proliferar y restaurar la integridad del túbulo tras una necrosis tubular aguda, siempre que la membrana basal no haya sido destruida. La LRA prerrenal es la que tiene mejor pronóstico si se corrige a tiempo la causa de la hipoperfusión. La LRA intrínseca grave, en cambio, puede dejar fibrosis residual y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica a largo plazo. Estrecha. La isquemia —el déficit de riego sanguíneo— es uno de los mecanismos fundamentales de daño renal. El riñón consume mucho oxígeno en proporción a su tamaño, y la médula renal trabaja en condiciones de hipoxia relativa incluso en circunstancias normales. Por eso es especialmente vulnerable a cualquier descenso adicional del flujo sanguíneo. La isquemia renal prolongada produce necrosis tubular aguda, la causa intrínseca más frecuente de LRA. Consulte también la información clínica completa sobre las enfermedades renales Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y tratamiento de la lesión renal, puede consultar las fichas elaboradas por el Departamento de Nefrología de la Clínica Universidad de Navarra: la ficha de la lesión renal aguda y la ficha de la enfermedad renal crónica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la lesión renal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la lesión renal
Lesión aguda frente a daño crónico
Diferenciación con la lesión glomerular y con la insuficiencia renal
Preguntas frecuentes
¿De dónde vienen los términos "renal" y "nefro-"?
¿Es lo mismo lesión renal aguda que insuficiencia renal aguda?
¿Puede el riñón recuperarse de una lesión aguda?
¿Qué relación hay entre lesión renal e isquemia?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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