DICCIONARIO MÉDICO
Anuria
La anuria designa la cesación total o prácticamente total de la producción de orina. En la práctica clínica se establece el umbral en menos de 100 ml en 24 horas, si bien algunos autores sitúan el corte en 50 ml. Se trata de un signo, no de una enfermedad, y su aparición obliga a localizar con rapidez el nivel en el que se ha interrumpido la formación o la evacuación de la orina. El término procede del griego ἀν- (an-, negación, ausencia) y οὖρον (oûron, orina). Literalmente, "sin orina". La misma raíz οὖρον se encuentra en voces como oliguria, poliuria, disuria y hematuria. La RAE la recoge como «cesación total de la secreción urinaria». Conviene separar dos conceptos que el lenguaje coloquial tiende a confundir. La anuria implica que el riñón no forma orina (o forma una cantidad residual); la retención urinaria, en cambio, supone que la orina se produce pero no puede salir de la vejiga. Un paciente en retención tiene la vejiga distendida; uno en anuria verdadera, no. La diferencia es sencilla de enunciar, pero tiene consecuencias clínicas muy distintas. Un adulto sano elimina entre 800 y 2 000 ml de orina al día, en función de la ingesta de líquidos, la actividad física y la temperatura ambiental. Cada nefrona filtra una fracción de plasma, reabsorbe la mayor parte del agua y los solutos y devuelve al organismo lo que necesita; el resto sale como orina. Cuando el volumen cae por debajo de 400 ml en 24 horas se habla de oliguria. Si desciende de 100 ml (o de 50, según el criterio), estamos ante la anuria. No existe un escalón brusco entre una y otra. La oliguria puede progresar hacia la anuria si la causa que la provoca se agrava o no se corrige a tiempo, y hay pacientes que oscilan entre ambos estados durante horas. La clasificación clásica distingue tres niveles según el punto en el que se interrumpe el flujo: Anuria prerrenal. El riñón no recibe suficiente sangre para filtrar. Las nefronas están intactas, pero la perfusión es insuficiente. Situaciones de hipovolemia grave, caída pronunciada de la presión arterial o fallo de la función de bomba del corazón pueden producirla. Si la perfusión se restablece pronto, la diuresis suele recuperarse. Anuria renal (intrínseca). El daño se localiza en el propio parénquima del riñón. La necrosis tubular aguda es la causa más frecuente en el contexto hospitalario; las glomerulonefritis graves, la nefritis intersticial y ciertas vasculitis renales también pueden abolir la producción de orina. En estos casos la recuperación depende de la extensión del daño tisular, que no siempre es reversible. Anuria postrenal (obstructiva). La orina se forma pero encuentra un obstáculo mecánico que impide su paso desde el riñón hasta el exterior. Para que la obstrucción produzca anuria completa debe afectar a ambos uréteres simultáneamente o a un solo uréter en un paciente con riñón único. Cálculos bilaterales, compresión tumoral extrínseca y fibrosis retroperitoneal son causas reconocidas. La uropatía obstructiva bilateral es, de las tres categorías, la que mejor pronóstico tiene si se resuelve la obstrucción de forma precoz. Oliguria y anuria forman parte de un mismo espectro: ambas reflejan una caída del volumen urinario. La frontera entre ellas es convencional (100 ml), pero la anuria suele asociarse a mecanismos más graves o más completos. En la lesión renal aguda, por ejemplo, la fase oligúrica típica oscila entre 50 y 500 ml al día; una producción inferior a 50 ml orienta con fuerza hacia la obstrucción bilateral o hacia la necrosis cortical. Frente a la retención urinaria el razonamiento es distinto. El paciente retencionista acumula orina en la vejiga porque la salida está bloqueada (a menudo por crecimiento prostático), pero el riñón sigue filtrando con normalidad. La exploración física y una ecografía vesical bastan para separar las dos situaciones. Es una distinción que parece obvia sobre el papel; en la práctica, sin embargo, resulta menos evidente cuando el paciente lleva horas sin orinar y la información clínica disponible es escasa. Del griego ἀν- (partícula privativa, "sin") y οὖρον ("orina"). La voz pasó al latín científico como anuria y de ahí al español. El sufijo -uria aparece en decenas de términos nefrológicos y urológicos: oliguria, poliuria, disuria, nicturia, polaquiuria, hematuria, azotemia (donde la raíz es distinta, pero el campo semántico se solapa). No. La oliguria es la reducción del volumen de orina por debajo de 400 ml en 24 horas; la anuria implica menos de 100 ml (o menos de 50, según la fuente). Comparten muchas causas, pero la anuria señala habitualmente un grado de compromiso mayor. Depende. Puede deberse a un defecto de perfusión (prerrenal) o a una obstrucción mecánica de las vías urinarias (postrenal) sin que el tejido renal en sí esté dañado. De hecho, la obstrucción bilateral es una de las causas que con más frecuencia produce anuria completa y, a la vez, una de las más reversibles si se resuelve a tiempo. Sí, pero solo si el otro riñón no funciona o no existe. Cuando hay dos riñones sanos, la obstrucción de un uréter no provoca anuria porque el riñón contralateral mantiene la producción. La anuria postrenal bilateral requiere bloqueo simultáneo de ambas vías excretoras o un riñón único afectado. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anuria, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anuria
Producción normal de orina y umbrales de reducción
Clasificación fisiopatológica
Diferenciación con la oliguria y la retención urinaria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anuria?
¿Es lo mismo anuria que oliguria?
¿La anuria es siempre de origen renal?
¿Puede aparecer anuria con un solo riñón obstruido?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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