DICCIONARIO MÉDICO
Hematuria
La hematuria es la presencia de hematíes (glóbulos rojos) en la orina por encima de lo que se considera normal. Es un signo clínico, no una enfermedad en sí misma, y puede aparecer en procesos muy diversos de los riñones y de las vías urinarias. Según se aprecie a simple vista o solo en el laboratorio, se distingue entre hematuria macroscópica y microscópica; según el punto del que procede la sangre, entre glomerular y no glomerular. El término combina el griego haîma (sangre) y oûron (orina), y designa la salida de sangre con la orina. Lo que se detecta son hematíes en una cantidad superior a la que contiene una orina normal, que apenas tiene ninguno. Conviene insistir en una idea: la hematuria no es un diagnóstico, sino una señal. Acompaña a cuadros que van desde una infección urinaria hasta una enfermedad del riñón, y su sola presencia obliga a buscar el origen. Por eso el interés médico no se agota en constatarla, sino en averiguar de dónde procede la sangre. La primera gran división atiende a si la sangre se ve o no. En la hematuria macroscópica la orina cambia de color y el sangrado resulta evidente a simple vista. En la microscópica, o microhematuria, el color de la orina es normal y los hematíes solo se descubren al examinar el sedimento con el microscopio. El umbral que suele manejarse para hablar de microhematuria es la presencia de tres o más hematíes por campo de gran aumento. Son dos caras del mismo fenómeno, con un peso distinto en la práctica: lo visible alarma al paciente, mientras que lo microscópico se encuentra a menudo por casualidad en un análisis de orina. La segunda división, más informativa, se fija en el lugar del que sale la sangre. En la hematuria glomerular los hematíes atraviesan la barrera de filtración del glomérulo, la unidad microscópica donde el riñón depura la sangre. Al forzar ese paso, los glóbulos rojos se deforman: aparecen hematíes de tamaño y forma irregulares, llamados dismórficos, y en ocasiones acantocitos o cilindros formados por hematíes apelmazados dentro del túbulo. Suele acompañarse de proteinuria. La hematuria no glomerular, en cambio, se origina más abajo, en cualquier tramo de la vía urinaria, desde el propio riñón hasta la uretra, pasando por el uréter, la vejiga o la próstata. Aquí los hematíes conservan su forma redondeada habitual y pueden agruparse en coágulos, algo que no ocurre cuando el sangrado es glomerular. Cuando la sangre se ve, el momento en que aparece dentro de la micción aporta una pista sobre su procedencia. La hematuria inicial, al comienzo del chorro, apunta a la uretra. La terminal, al final, se relaciona con la vejiga y su cuello. La total, que tiñe toda la micción por igual, sugiere un origen alto, en el riñón o en la vía urinaria superior. Es una observación clásica de la exploración, sencilla y a la vez orientadora. No toda orina de color rojizo o pardo contiene hematíes. Existen coloraciones que imitan la hematuria sin que haya sangre, un fenómeno que se conoce como seudohematuria. La hemoglobinuria (hemoglobina libre en la orina tras la destrucción de glóbulos rojos) y la mioglobinuria (mioglobina liberada por el músculo dañado) tiñen la orina sin que existan hematíes íntegros. También lo hacen ciertos alimentos y algunos medicamentos. La distinción tiene consecuencias prácticas, porque las tiras reactivas de orina pueden dar un resultado positivo tanto con hematíes como con hemoglobina o mioglobina libres; solo el examen del sedimento confirma si de verdad hay glóbulos rojos. La hematuria es uno de los motivos de consulta más habituales en urología: se estima que está detrás de más del veinte por ciento de las valoraciones de esta especialidad. Su prevalencia real en la población general resulta difícil de precisar, en parte porque muchos episodios son transitorios. El ejercicio físico intenso, por ejemplo, puede provocar una hematuria pasajera, y la contaminación con sangre menstrual explica algunos hallazgos aislados en mujeres. Por eso un único resultado positivo no siempre significa lo mismo que su repetición en el tiempo. Procede del griego haîma, sangre, y oûron, orina. Significa, literalmente, sangre en la orina. No necesariamente. La hematuria puede deberse a causas benignas y pasajeras, como un esfuerzo físico o una infección leve, pero también aparecer en enfermedades que conviene identificar. Su significado depende del contexto, de si es aislada o repetida y de los datos que la acompañan, y corresponde al médico interpretarla en cada caso. En que la hematuria contiene hematíes enteros, mientras que la hemoglobinuria contiene hemoglobina libre, sin células. Ambas pueden dar a la orina un color rojizo, pero solo la primera muestra glóbulos rojos al microscopio. La mioglobinuria produce un cuadro parecido a partir de la mioglobina del músculo. El origen de la sangre y la forma de los hematíes. En la glomerular la sangre procede del glomérulo renal, los hematíes salen deformados (dismórficos) y no hay coágulos, además de asociarse con frecuencia a proteínas en la orina. En la no glomerular la sangre viene de la vía urinaria, los hematíes conservan su forma y pueden aparecer coágulos.Qué es la hematuria
Hematuria macroscópica y microscópica
Hematuria glomerular y no glomerular
El momento de la micción
Cuando la orina roja no es sangre
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra hematuria?
¿Tener sangre en la orina indica siempre algo grave?
¿En qué se diferencia de la hemoglobinuria?
¿Qué distingue la hematuria glomerular de la no glomerular?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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