DICCIONARIO MÉDICO
Hamartoma
El hamartoma es una masa benigna compuesta por células y tejidos maduros propios del órgano en el que se forma, pero dispuestos de manera desorganizada. No se comporta como una neoplasia verdadera: su crecimiento es autolimitado y no produce metástasis. El pulmón es la localización más frecuente en adultos, donde representa hasta el 77 % de los nódulos pulmonares benignos. Un hamartoma consiste en una proliferación de células diferenciadas que pertenecen al mismo órgano donde la lesión se origina, pero cuya arquitectura interna resulta completamente desordenada. Adopta la forma de un nódulo sólido, bien delimitado, que recuerda a un tumor benigno; la diferencia conceptual es que el hamartoma se considera una malformación del desarrollo, no un proceso neoplásico en sentido estricto. Las células que lo componen son maduras, con capacidad de diferenciación normal, y carecen de la clonalidad que define a los tumores convencionales (si bien hallazgos citogenéticos recientes han matizado esta frontera, como se comenta más abajo). La palabra procede del griego ἁμαρτία (hamartía, «error», «fallo») y el sufijo -ωμα (-ōma), que en terminología médica designa un crecimiento o masa. La acuñó el patólogo alemán Eugen Albrecht en 1904, en una comunicación ante la Deutsche Gesellschaft für Pathologie: describió los hamartomas como «formaciones tumorales en las que existe una mezcla anormal de los componentes normales del órgano afectado, ya sea en cantidad, estructura o grado de madurez». Albrecht, nacido en Sonthofen en 1872, había sucedido a Karl Weigert en la dirección del Instituto Senckenberg de Anatomía Patológica de Fráncfort; murió cuatro años después, a los treinta y cinco, de una hemorragia pulmonar causada por tuberculosis. La raíz ἁμαρτία tiene resonancias más allá de la medicina: en la retórica aristotélica designa el error trágico del héroe, y en teología cristiana se emplea para referirse al pecado. Albrecht la escogió porque el hamartoma refleja un «fallo» en la organización tisular durante el desarrollo embrionario. Durante la embriogénesis, los tejidos de cada órgano se organizan siguiendo patrones espaciales determinados por señales moleculares locales. Cuando esa organización falla en un punto concreto, las células se diferencian normalmente pero se disponen sin respetar la arquitectura propia del órgano. El resultado es una masa que contiene los mismos componentes del tejido circundante (cartílago, tejido conectivo, grasa, epitelio), aunque en proporciones alteradas y sin la estructura funcional esperada. El crecimiento del hamartoma suele acompasarse con el del órgano que lo alberga, a diferencia de lo que ocurre en las neoplasias genuinas. Se acepta que la lesión no tiene potencial invasivo ni capacidad de diseminación. Con todo, se han descrito aberraciones cromosómicas adquiridas en algunos hamartomas pulmonares, particularmente reordenamientos en los loci 12q14 y 6q21 que afectan a los genes del grupo HMGA (High Mobility Group A). Este hallazgo ha llevado a ciertos autores a cuestionar la línea divisoria entre malformación y neoplasia benigna, un debate que permanece abierto en la literatura anatomopatológica. El hamartoma puede formarse en cualquier órgano, pero no todas las localizaciones tienen la misma relevancia clínica ni la misma frecuencia. Hamartoma pulmonar. Es la variante mejor estudiada. Se presenta como un nódulo solitario, periférico, de menos de cuatro centímetros de diámetro, compuesto sobre todo por cartílago hialino maduro, estroma fibromixoide, grasa y bandas de músculo liso. En estudios de imagen puede mostrar calcificaciones con un patrón característico descrito como «en palomitas de maíz». Aparece con mayor frecuencia en varones entre la quinta y la sexta década de la vida, con una incidencia estimada de entre el 0,025 % y el 0,040 % de la población adulta. La gran mayoría son hallazgos incidentales. Hamartoma hipotalámico. Se localiza en el tuber cinereum del hipotálamo y está compuesto por neuronas y células gliales desorganizadas. Es congénito, se forma entre los días 33 y 41 de la gestación, y su tamaño medio ronda el centímetro. A diferencia del pulmonar, que suele pasar inadvertido, el hipotalámico puede alterar funciones neuroendocrinas desde la infancia. Hamartoma mamario. Se detecta con frecuencia creciente gracias al uso extendido de la mamografía. Se presenta como una masa bien circunscrita, compuesta de tejido glandular mamario, estroma fibrosa y grasa en proporciones variables; algunos autores lo denominan fibroadenolipoma. Es habitual en mujeres mayores de 35 años. Otras localizaciones incluyen el hígado (hamartoma biliar o complejo de Von Meyenburg), el riñón, el bazo, la retina y la piel. La mayoría de los hamartomas aparecen de forma aislada y esporádica. Sin embargo, la presencia de hamartomas múltiples (hamartomatosis) obliga a descartar un síndrome genético subyacente. La esclerosis tuberosa es el ejemplo más conocido: causada por mutaciones en los genes TSC1 o TSC2, se caracteriza por la aparición de hamartomas en cerebro, piel, riñones, pulmones y corazón, entre otros órganos. La proteína codificada por TSC2 (tuberina) y la codificada por TSC1 (hamartina, nombre que remite directamente a la raíz griega del término que nos ocupa) forman un complejo que regula la vía mTOR de crecimiento celular. El síndrome de Cowden, ligado a mutaciones del gen PTEN, también cursa con hamartomas múltiples (mucocutáneos, gastrointestinales, tiroideos) y conlleva un riesgo elevado de neoplasias malignas en mama, tiroides y endometrio. En la llamada tríada de Carney, descrita en mujeres jóvenes, coexisten hamartomas pulmonares condroideos, leiomioblastoma gástrico y paraganglioma extraadrenal. No toda masa benigna es un hamartoma, y conviene precisar los límites del concepto. El teratoma contiene tejidos derivados de más de una capa germinal embrionaria (ectodermo, mesodermo, endodermo), mientras que los componentes del hamartoma pertenecen exclusivamente al órgano donde la lesión asienta. La hiperplasia comparte con el hamartoma la naturaleza no neoplásica, pero en ella la arquitectura del tejido se conserva; lo que aumenta es el número de células. En el lipoma o el fibroma, la proliferación es monoclonal y afecta a un solo tipo celular, lo que los clasifica como neoplasias benignas genuinas. Merece mención aparte el coristoma, término también acuñado por Albrecht, que designa una masa formada por tejidos que no pertenecen al órgano donde se encuentra. La distinción es nítida en teoría; en la práctica anatomopatológica, las fronteras pueden ser menos claras de lo que sugieren las definiciones. Del griego ἁμαρτία (hamartía), que significa «error» o «fallo», y el sufijo -ōma. La acuñó el patólogo Eugen Albrecht en 1904 para describir masas que parecen tumores pero reflejan una desorganización del desarrollo tisular, no un crecimiento neoplásico. En la tradición aristotélica, hamartía era el error fatal del héroe trágico; Albrecht trasladó esa idea de «equivocación» al terreno de la organogénesis. No exactamente. Aunque coloquialmente se llama «tumor» a cualquier masa, en sentido patológico el término implica una proliferación celular monoclonal con capacidad de crecimiento autónomo. El hamartoma, en cambio, es una malformación: tejidos normales del órgano, dispuestos de forma caótica. Es cierto que algunos hamartomas presentan alteraciones cromosómicas que desdibujan esa frontera, pero la distinción sigue siendo operativa en la práctica clínica. Estrictamente, no. El hamartoma es benigno por definición. Se han comunicado casos aislados de transformación sarcomatosa en hamartomas pulmonares, pero son muy infrecuentes. Lo que sí se ha documentado es que los pacientes con hamartoma pulmonar tienen un riesgo estadísticamente mayor de desarrollar un cáncer de pulmón independiente, lo cual puede reflejar un terreno genético compartido más que una progresión de la propia lesión. Estrecha. La esclerosis tuberosa es un trastorno genético autosómico dominante cuya manifestación cardinal es, precisamente, la formación de hamartomas en múltiples órganos. Las mutaciones responsables afectan a los genes TSC1 y TSC2, que codifican las proteínas hamartina y tuberina respectivamente. Cuando un paciente presenta hamartomas en más de una localización, la evaluación genética del complejo esclerosis tuberosa resulta pertinente. Depende. Un pólipo es una descripción morfológica (una protrusión que crece desde una mucosa), mientras que hamartoma es una categoría histológica. Existen pólipos hamartomatosos, como los que se ven en la poliposis juvenil o en el síndrome de Peutz-Jeghers; pero la mayoría de los pólipos del colon, por ejemplo, son adenomatosos o hiperplásicos, categorías distintas. Si desea profundizar en conceptos asociados al hamartoma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el hamartoma
Mecanismo de formación
Localizaciones y variantes principales
Síndromes genéticos con hamartomas múltiples
Diferenciación con otras masas benignas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra hamartoma?
¿Es lo mismo un hamartoma que un tumor?
¿Puede un hamartoma volverse maligno?
¿Qué relación tienen los hamartomas con la esclerosis tuberosa?
¿Un hamartoma es lo mismo que un pólipo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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