DICCIONARIO MÉDICO

Esclerosis tuberosa

La esclerosis tuberosa, también denominada complejo de esclerosis tuberosa (CET), es un trastorno genético de herencia autosómica dominante que provoca el crecimiento de tumores benignos (hamartomas) en múltiples órganos: cerebro, riñones, corazón, pulmones, ojos y piel. Se estima una frecuencia aproximada de 1 caso por cada 6 000 nacimientos. Pertenece al grupo de los síndromes neurocutáneos o facomatosis.

Qué es la esclerosis tuberosa

El nombre alude directamente a lo que los primeros patólogos encontraron en el cerebro de los pacientes afectados: unas formaciones nodulares de aspecto similar a tubérculos (pequeñas raíces o protuberancias) que con la edad se calcifican y se vuelven duras (escleróticas). Désiré-Magloire Bourneville, neurólogo del Hôpital Bicêtre de París, publicó en 1880 una descripción detallada de estos nódulos cerebrales y de las lesiones cutáneas que los acompañaban. Por ello la enfermedad se conoce también como enfermedad de Bourneville.

Etimológicamente, esclerosis procede del griego σκληρός (sklērós, duro) y tuberosa del latín tuber (protuberancia, tubérculo), por la forma y la consistencia de las lesiones cerebrales. El término complejo, añadido en la literatura moderna, subraya la naturaleza multisistémica del cuadro y lo diferencia del síndrome de Tourette, con el que comparte las iniciales en inglés (TSC).

Base genética: los genes TSC1 y TSC2

La esclerosis tuberosa se debe a mutaciones en uno de dos genes supresores de tumores: TSC1, localizado en el cromosoma 9q34 (que codifica la proteína hamartina), o TSC2, en el cromosoma 16p13.3 (que codifica la tuberina). Hamartina y tuberina forman un complejo proteico que regula la vía mTOR, una cascada de señalización intracelular que controla el crecimiento y la proliferación celular. Cuando una de las dos proteínas está ausente o es disfuncional, la vía mTOR se activa de forma descontrolada y las células crecen y se dividen en exceso, originando los hamartomas característicos.

Aproximadamente un tercio de los casos son heredados de un progenitor portador (cada hijo tiene un 50 % de probabilidad de heredar la mutación). Los dos tercios restantes son mutaciones espontáneas (de novo), sin antecedentes familiares. Las mutaciones en TSC2 suelen asociarse a formas clínicas más graves que las de TSC1, pero la variabilidad entre pacientes es notable incluso dentro de la misma familia.

Manifestaciones en los distintos órganos

Las lesiones cerebrales incluyen los túberes corticales (que dan nombre a la enfermedad), los nódulos subependimarios y, en un porcentaje de pacientes, los astrocitomas subependimarios de células gigantes. La epilepsia es la manifestación neurológica más frecuente y aparece en más del 80 % de los pacientes, con frecuencia durante el primer año de vida.

En la piel, las alteraciones más precoces son las máculas hipopigmentadas (manchas en hoja de fresno, visibles con lámpara de Wood), seguidas por los angiofibromas faciales y las placas de piel rugosa en la zona lumbar (placas de Shagreen). En los riñones, los angiomiolipomas son frecuentes y pueden alcanzar un tamaño considerable. Los rabdomiomas cardíacos son las primeras lesiones en aparecer cronológicamente: pueden detectarse ya en la ecografía prenatal y tienden a involucionar de forma espontánea tras el nacimiento.

La linfangioleiomiomatosis (LAM) pulmonar afecta predominantemente a mujeres con CET y puede comprometer la función respiratoria. Su presencia en el contexto de una esclerosis tuberosa tiene implicaciones pronósticas distintas a las de la LAM esporádica.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre esclerosis tuberosa?

De las lesiones cerebrales que Bourneville describió en 1880: nódulos con forma de tubérculo (tuber, en latín) que con el tiempo se endurecían (esclerosis). El nombre se refiere al aspecto macroscópico del cerebro, no a una relación con la tuberculosis.

¿Los tumores de la esclerosis tuberosa son cancerosos?

No. Los hamartomas del CET son tumores benignos: crecen de forma desorganizada pero no invaden tejidos vecinos ni metastatizan. Sin embargo, su localización (cerebro, riñón, corazón) puede producir complicaciones graves según su tamaño y ubicación.

¿Afecta a la inteligencia?

Depende del caso. Un porcentaje significativo de pacientes presenta discapacidad intelectual o trastornos del espectro autista, pero otros mantienen capacidades cognitivas normales. La gravedad de las crisis epilépticas precoces parece correlacionarse con el grado de afectación cognitiva posterior.

¿Es lo mismo enfermedad de Bourneville que esclerosis tuberosa?

Sí. Bourneville fue el neurólogo francés que realizó la descripción clásica en 1880. El epónimo sigue en uso, sobre todo en la literatura francesa y española, aunque la denominación preferida en la actualidad es complejo de esclerosis tuberosa.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Esclerosis tuberosa. Enciclopedia médica.
  2. Manual MSD, versión para público general. Complejo de esclerosis tuberosa.
  3. Orphanet. Complejo esclerosis tuberosa: guía de práctica clínica.
  4. NINDS (Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares). Esclerosis tuberosa.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la esclerosis tuberosa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Esclerosis: endurecimiento patológico de un tejido u órgano.
  • Hamartoma: tumor benigno formado por tejidos propios del órgano donde crece, pero con arquitectura desorganizada.
  • Epilepsia: trastorno neurológico con crisis recurrentes.
  • Angiomiolipoma: tumor benigno renal frecuente en la esclerosis tuberosa.
  • Linfangioleiomiomatosis: enfermedad pulmonar asociada al CET en mujeres.
  • Facomatosis: grupo de síndromes neurocutáneos hereditarios.
  • Enfermedad de Bourneville: epónimo clásico de la esclerosis tuberosa.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
Infografías realizadas con https://BioRender.com

© Clínica Universidad de Navarra 2026