DICCIONARIO MÉDICO
Linfangioleiomiomatosis
La linfangioleiomiomatosis, conocida por sus siglas LAM, es una enfermedad pulmonar rara y progresiva que afecta casi en exclusiva a mujeres en edad fértil. Se debe a la proliferación anómala de unas células parecidas al músculo liso, las células LAM, que van formando quistes en el pulmón y deterioran poco a poco la respiración. Puede aparecer de forma aislada o dentro de un trastorno genético más amplio, el complejo de esclerosis tuberosa. El nombre, largo y árido, es en realidad una descripción encadenada. Reúne el latín lympha (linfa), el griego angeîon (vaso), leîos (liso), mŷs (músculo) y las terminaciones que indican tumor (-oma) y proceso o condición (-tosis). Todo junto: una proliferación de músculo liso, de aspecto tumoral, ligada a los vasos linfáticos. En la literatura antigua, antes de comprender su naturaleza, se la llegó a describir como cirrosis muscular del pulmón. Se la clasifica como una enfermedad quística difusa del pulmón y, con creciente consenso, como una neoplasia de bajo grado: un crecimiento celular anómalo que, sin embargo, no se comporta como un cáncer agresivo. Las células LAM se infiltran en la pared de las vías aéreas y alrededor de los vasos sanguíneos y linfáticos. Allí donde proliferan acaban dejando cavidades llenas de aire, los quistes que definen la enfermedad en las pruebas de imagen. La raíz del problema está en una vía de señalización celular llamada mTOR, encargada de regular el crecimiento y la división de las células. En la LAM esa vía permanece encendida de forma continua. El interruptor que debería apagarla depende de dos genes, TSC1 y TSC2, que fabrican las proteínas hamartina y tuberina; cuando fallan, el freno desaparece y las células LAM se multiplican sin control. En el pulmón, el precio se paga en tejido. Los quistes van sustituyendo al parénquima sano, el aire queda atrapado y la superficie disponible para el intercambio de gases se reduce. A ello se añade un rasgo llamativo: las células LAM liberan factores que estimulan la formación de nuevos vasos linfáticos, lo que explica algunas de las complicaciones más características, como el acúmulo de linfa en el tórax o el quilotórax. Sobre el papel de las hormonas hay una sospecha antigua y todavía sin cerrar. Que la enfermedad se dé casi solo en mujeres, que suela manifestarse en la edad fértil y que tienda a agravarse en el embarazo apunta a los estrógenos. La hipótesis es razonable. La prueba definitiva, esquiva. La LAM se presenta bajo dos escenarios. La forma esporádica surge por sí sola, sin antecedente familiar, a causa de mutaciones que ocurren únicamente en las células enfermas. La forma asociada al complejo de esclerosis tuberosa se integra en ese trastorno hereditario, en el que la mutación está presente desde el nacimiento en todo el organismo. Entre un tercio y un 40 % de las mujeres adultas con esclerosis tuberosa desarrollan algún grado de afectación pulmonar por LAM. Más allá del pulmón, la enfermedad deja huella en otros órganos. Es habitual encontrar angiomiolipomas en los riñones, tumores benignos formados por grasa, músculo y vasos, y en el abdomen, acúmulos de células LAM en torno a los conductos linfáticos. Por eso se la considera un proceso multisistémico y no una afección puramente respiratoria. Es una enfermedad rara en el sentido estricto del término. Las estimaciones hablan de unos pocos casos por millón de mujeres, cifras que la sitúan de lleno entre las patologías minoritarias. La práctica totalidad de las afectadas son mujeres; los casos en varones son muy infrecuentes y se ligan casi siempre a la esclerosis tuberosa. En la imagen, los quistes de la LAM pueden parecerse a los de otras enfermedades. El enfisema también destruye tejido y crea espacios aéreos, pero su distribución y su contexto, ligado al tabaquismo, son distintos. La histiocitosis de células de Langerhans genera quistes de contorno irregular y afecta a fumadores de ambos sexos. Separar unas de otras se apoya en el patrón de los quistes, en los datos clínicos y, cuando hace falta, en marcadores de laboratorio. Es la suma de varias raíces clásicas: linfa, vaso (angeîon), liso (leîos), músculo (mŷs) y las terminaciones que indican tumor y proceso. En conjunto describe una proliferación de músculo liso ligada a los vasos linfáticos. Larga, pero literal. No se sabe con certeza. La distribución casi exclusiva en mujeres jóvenes y el empeoramiento durante el embarazo señalan a los estrógenos, aunque su papel exacto continúa en estudio. Es uno de los rasgos más desconcertantes de la enfermedad. Estrictamente, no en el sentido clásico. Se considera una neoplasia de bajo grado: existe un crecimiento celular anómalo, pero no invade ni produce metástasis a distancia con la agresividad de un tumor maligno. Aun así, comparte con los tumores el mecanismo de fondo, la activación descontrolada de la vía mTOR. Sí, estrecha. Comparten los genes implicados, TSC1 y TSC2, y buena parte de las mujeres con esclerosis tuberosa presentan afectación pulmonar por LAM. La forma esporádica, en cambio, aparece sin ese trasfondo hereditario.Qué es la linfangioleiomiomatosis
Qué ocurre en los pulmones
Dos formas de una misma enfermedad
A quién afecta y con qué se confunde
Preguntas frecuentes
¿Qué quiere decir una palabra tan larga?
¿Por qué afecta sobre todo a mujeres?
¿Es un cáncer?
¿Tiene relación con la esclerosis tuberosa?
Referencias
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