DICCIONARIO MÉDICO

Facomatosis

Las facomatosis, también denominadas síndromes neurocutáneos, son un grupo de enfermedades genéticas multisistémicas caracterizadas por la formación de hamartomas en tejidos derivados del ectodermo embrionario, con afectación predominante del sistema nervioso, la piel y los ojos.

Qué es la facomatosis

El término fue acuñado en 1923 por el oftalmólogo holandés Jan van der Hoeve, que observó lesiones retinianas de aspecto lenticular en pacientes con neurofibromatosis y esclerosis tuberosa. Para nombrarlas, eligió la voz griega φακός (phakós), que en este contexto significa "mancha" o "lunar" (no "lenteja", la otra acepción de la misma palabra que dio nombre al cristalino y a términos como facoemulsificación). De phakós derivó phakoma para las lesiones individuales y phakomatosis para el grupo de enfermedades que las producen.

Van der Hoeve incluyó inicialmente solo la neurofibromatosis y la esclerosis tuberosa. En 1932 añadió la enfermedad de von Hippel-Lindau, y un año después incorporó el síndrome de Sturge-Weber. Esta última inclusión no dejó de ser polémica, porque el síndrome de Sturge-Weber no cursa con las lesiones retinianas "lenticulares" que habían motivado la denominación original. La controversia puso de manifiesto una limitación del concepto: más que un grupo nosológico estricto, las facomatosis constituyen una categoría histórica agrupada por rasgos compartidos (lesiones multisistémicas de origen ectodérmico con hamartomas) pero biológicamente heterogénea.

Por esa razón, la literatura médica contemporánea tiende a preferir el término síndromes neurocutáneos, propuesto en 1931 por el neurólogo Paul Ivan Yakovlev y el psiquiatra Riley H. Guthrie, que resulta más descriptivo y no exige que todas las entidades compartan un tipo concreto de lesión.

Base molecular y concepto de hamartoma

Lo que une a las facomatosis desde el punto de vista biológico es la tendencia a formar hamartomas: masas constituidas por tejidos propios de la región donde aparecen, pero dispuestos de modo anómalo y con un crecimiento que no responde a los mecanismos habituales de regulación. El hamartoma no es, en sentido estricto, una neoplasia; carece del potencial invasivo de los tumores malignos, aunque en algunas facomatosis puede sufrir transformación maligna con el paso del tiempo.

La mayoría de estas enfermedades están causadas por mutaciones en genes supresores de tumores que controlan vías de señalización celular. En la neurofibromatosis tipo 1, el gen afectado es NF1, que codifica la neurofibromina y regula la vía RAS-MAPK. La esclerosis tuberosa se debe a mutaciones en TSC1 o TSC2, cuyos productos (hamartina y tuberina) participan en la vía PI3K/AKT/mTOR. En la enfermedad de von Hippel-Lindau, la proteína defectuosa interviene en la degradación del factor inducible por hipoxia (HIF). Son mecanismos distintos, pero convergen en un resultado similar: la proliferación celular pierde parte de sus frenos habituales y se forman masas hamartomatosas en múltiples tejidos.

Clasificación de las facomatosis principales

Se han descrito más de cuarenta entidades dentro de este espectro. Las cuatro clásicas, incluidas por van der Hoeve, siguen siendo las más relevantes en la práctica médica.

La neurofibromatosis tipo 1 (enfermedad de von Recklinghausen) es la más frecuente, con una prevalencia aproximada de uno por cada 2 500 a 3 000 nacidos vivos. Se hereda con patrón autosómico dominante, aunque la mitad de los casos obedecen a mutaciones espontáneas. Sus manifestaciones más reconocibles son las manchas café con leche, los neurofibromas cutáneos y plexiformes, los nódulos de Lisch en el iris y los gliomas de la vía óptica.

Mucho menos común es la neurofibromatosis tipo 2 (aproximadamente uno por cada 25 000 a 40 000 personas), cuyo rasgo definitorio son los schwannomas vestibulares bilaterales. En la NF2 las manifestaciones cutáneas pasan a un segundo plano, lo que puede retrasar el reconocimiento del cuadro.

Con una prevalencia cercana a uno por cada 6 000 individuos, la esclerosis tuberosa produce hamartomas en cerebro, piel, riñones, corazón y pulmones. Los hamartomas retinianos de células gliales, denominados facomas, fueron precisamente las lesiones que observó van der Hoeve en 1920 y que motivaron toda la terminología del grupo. Aproximadamente dos tercios de los casos son esporádicos.

En la enfermedad de von Hippel-Lindau, de herencia autosómica dominante, la producción excesiva de factores de crecimiento vascular promueve hemangioblastomas en retina, cerebelo y médula espinal, junto con un riesgo elevado de carcinoma renal de células claras.

El síndrome de Sturge-Weber constituye una excepción dentro del grupo porque no es hereditario. Se origina por una mutación somática en mosaico del gen GNAQ y se manifiesta por una malformación capilar facial (nevus flammeus), angiomatosis leptomeníngea y, con frecuencia, glaucoma ipsilateral.

Fuera de las cuatro clásicas, la ataxia-telangiectasia, de herencia autosómica recesiva, se incluye habitualmente en el grupo. Su mecanismo es diferente (mutación en el gen ATM, implicado en la reparación del ADN), pero comparte la afectación combinada de sistema nervioso y piel.

Patrones de herencia y expresividad variable

Un rasgo compartido por las facomatosis de herencia dominante es la expresividad variable: dos personas con la misma mutación, incluso dentro de la misma familia, pueden presentar cuadros clínicos muy diferentes en gravedad y extensión. Esa variabilidad complica tanto el pronóstico como el asesoramiento genético, porque la presencia de la mutación no permite predecir con exactitud las manifestaciones que aparecerán ni el momento en que lo harán.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se usa la misma raíz "faco" para hablar de cristalino y de manchas cutáneas?

La voz griega φακός (phakós) tenía dos acepciones: "lenteja" y, por extensión, "mancha o lunar de forma lenticular". Los anatomistas aprovecharon la primera para nombrar al cristalino por su forma de lenteja; van der Hoeve escogió la segunda para describir las lesiones maculares que observó en sus pacientes. El resultado es que facoemulsificación y facomatosis comparten raíz etimológica pero se refieren a realidades clínicas completamente distintas.

¿Todas las facomatosis son hereditarias?

No. La mayoría siguen un patrón de herencia dominante (neurofibromatosis tipos 1 y 2, esclerosis tuberosa, enfermedad de von Hippel-Lindau), pero el síndrome de Sturge-Weber es esporádico, causado por una mutación somática en mosaico que no se transmite a la descendencia. La ataxia-telangiectasia sigue un patrón autosómico recesivo.

¿Cuál es la facomatosis más frecuente?

La neurofibromatosis tipo 1, con una prevalencia de aproximadamente un caso por cada 2 500 a 3 000 nacidos vivos, sin predilección por sexo ni grupo étnico.

¿Existe relación entre facomatosis y facoma?

Sí, directa. El facoma es un hamartoma retiniano formado por células gliales, descrito sobre todo en la esclerosis tuberosa. Fue la observación de estos facomas lo que llevó a van der Hoeve a crear el término facomatosis en 1923. El facoma puede considerarse, por tanto, la lesión epónima que dio nombre a todo el grupo.

Referencias

  1. Orphanet. Síndrome neurocutáneo.
  2. Rauen KA et al. Neurocutaneous Syndromes. StatPearls [Internet]. Treasure Island: StatPearls Publishing; 2024.
  3. Rodrigues DA et al. An Update on the Ophthalmologic Features in the Phakomatoses. J Ophthalmol. 2016;2016:3836592.
  4. Arroyo HA. Introduction to phacomatoses (neurocutaneous disorders) in childhood. Childs Nerv Syst. 2021;37(10):2975-2981.

Entradas relacionadas en el diccionario

Hamartoma: masa benigna formada por tejidos propios del órgano donde se localiza, dispuestos de modo anómalo.

Facoma: hamartoma retiniano de células gliales, asociado a la esclerosis tuberosa.

Neurofibromatosis: grupo de enfermedades genéticas con formación de tumores en las vainas de los nervios periféricos.

Esclerosis tuberosa: enfermedad genética con hamartomas en cerebro, piel, riñones, corazón y pulmones.

Enfermedad de Sturge-Weber: síndrome neurocutáneo esporádico con malformación capilar facial y angiomatosis leptomeníngea.

Ataxia-telangiectasia: enfermedad autosómica recesiva con ataxia cerebelosa, telangiectasias e inmunodeficiencia.

Ectodermo: capa embrionaria de la que derivan el sistema nervioso, la piel y los órganos sensoriales.

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