DICCIONARIO MÉDICO

Fibroma

El fibroma es un tumor benigno originado en el tejido conectivo, constituido por fibroblastos maduros y cantidades variables de colágeno. Se clasifica habitualmente en dos variedades: el fibroma duro, con predominio de fibras sobre células, y el fibroma blando, más celular y pediculado. Puede aparecer en la piel, la cavidad oral, el hueso, el ovario y otros tejidos de origen mesenquimatoso.

Qué es el fibroma

Un fibroma es una neoplasia benigna que se origina a partir de los fibroblastos, las células responsables de sintetizar la matriz extracelular del tejido conectivo. La proporción entre células y fibras de colágeno varía de un caso a otro, lo que explica las diferencias de consistencia entre unos fibromas y otros. No presenta capacidad de invasión local ni de metástasis, y eso lo separa de su contrapartida maligna, el fibrosarcoma.

Procede del latín fibra, que en su origen designaba los filamentos de las raíces vegetales y que la anatomía adoptó para nombrar las estructuras filamentosas del organismo, combinado con el sufijo griego -oma (del griego antiguo -ωμα), indicativo de tumor o masa. Es un neologismo del siglo XIX: la primera documentación en inglés data de 1847, coincidiendo con el periodo en que la histología permitió por primera vez clasificar los tumores según el tejido del que procedían y no solo por su aspecto macroscópico.

Conviene no confundir el fibroma verdadero (neoplasia benigna del tejido fibroso) con el uso coloquial del término. En muchos contextos, sobre todo en ginecología, se emplea la palabra «fibroma» como sinónimo de mioma uterino, cuando en realidad el mioma es un leiomioma, un tumor del músculo liso que contiene cantidades variables de tejido fibroso pero cuya célula de origen es el miocito, no el fibroblasto.

El fibroblasto como célula de origen

Los fibroblastos constituyen la población celular predominante del tejido conectivo en prácticamente todo el organismo. Su función principal es la síntesis de colágeno, elastina y proteoglicanos, componentes que confieren estructura y resistencia mecánica a los tejidos. Cuando un grupo de fibroblastos prolifera de forma clonal y autónoma, sin responder a los mecanismos habituales de regulación del crecimiento celular, puede formarse un fibroma.

Histológicamente, la masa tumoral resultante es bien delimitada en la mayoría de los casos, encapsulada o semiencapsulada, y crece de forma lenta. El estroma del fibroma reproduce, a grandes rasgos, la composición del tejido conectivo normal: haces de colágeno dispuestos de forma más o menos ordenada, con fibroblastos intercalados. No hay atipia celular ni figuras mitóticas frecuentes, lo que permite al patólogo diferenciarlo con relativa facilidad de las neoplasias malignas del mismo linaje.

Variedades según consistencia y localización

La clasificación clásica distingue dos tipos principales según la proporción entre fibras y células. El fibroma duro (fibroma durum) presenta un predominio marcado de colágeno denso con escasos fibroblastos. En la piel, esta variedad recibe el nombre de dermatofibroma y se presenta como un nódulo firme, habitualmente en las extremidades inferiores.

Frente a él, el fibroma blando (fibroma molle), en cambio, es más celular, con un estroma laxo y escaso colágeno. Adopta con frecuencia una morfología pediculada (de ahí el nombre alternativo de fibroma pendulans) y aparece sobre todo en el cuello, las axilas y los pliegues inguinales. Se trata de una lesión extremadamente frecuente en la población adulta y su relevancia clínica suele ser solo estética.

Fuera de la piel, los fibromas pueden asentarse en la cavidad oral (donde representan la lesión benigna más frecuente de la mucosa, generalmente asociada a irritación crónica), en el ovario (fibroma ovárico, un tumor sólido del estroma), en el hueso (el fibroma óseo, que incluye el defecto fibroso cortical y el fibroma no osificante de los huesos largos) y en las vainas tendinosas de las manos. Cada localización tiene sus propias particularidades epidemiológicas y de comportamiento biológico.

Diferenciación con otras neoplasias del tejido conectivo

El fibrosarcoma comparte con el fibroma la célula de origen (el fibroblasto), pero se distingue por la presencia de atipia celular, actividad mitótica elevada y capacidad de infiltración y metástasis. En la práctica anatomopatológica, la línea que separa ambas entidades es nítida en la mayoría de los casos, aunque existen formas de bajo grado que pueden plantear dificultades diagnósticas.

Caso distinto es el de la fibromatosis, que constituye un grupo diferente: se trata de proliferaciones fibroblásticas que, siendo histológicamente benignas (sin metástasis), presentan un comportamiento localmente agresivo con tendencia a la recidiva. El tumor desmoide es el ejemplo más conocido. Tampoco debe equipararse el fibroma con la fibrosis, que es un proceso reactivo de depósito excesivo de colágeno secundario a inflamación o daño tisular, no una neoplasia.

El fibroadenoma de mama combina proliferación fibroblástica y epitelial glandular, lo que lo sitúa en una categoría mixta distinta del fibroma puro.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «fibroma»?

Del latín fibra, que originalmente se refería a los filamentos de las raíces de las plantas, y del sufijo griego -oma, que significa tumor o masa. El término se acuñó en el siglo XIX, cuando el desarrollo de la histología hizo posible clasificar los tumores según su tejido de origen.

¿Es lo mismo un fibroma que un mioma uterino?

No. El mioma uterino es un leiomioma, un tumor del músculo liso del útero. Se le llama «fibroma» de forma coloquial porque contiene tejido fibroso, pero su célula de origen es el miocito liso, no el fibroblasto. La confusión está muy extendida, incluso en textos médicos divulgativos.

¿Puede un fibroma volverse maligno?

La transformación maligna de un fibroma verdadero es excepcional. Los fibrosarcomas se consideran neoplasias independientes, no una evolución del fibroma. La benignidad del fibroma es, precisamente, su rasgo definitorio: crece de forma lenta, no infiltra tejidos vecinos y no produce metástasis.

¿Cuál es la diferencia entre fibroma duro y fibroma blando?

Depende de la proporción entre colágeno y células. El duro tiene mucha fibra y pocas células, es firme al tacto y asienta sobre todo en la piel de las extremidades. El blando es más celular, tiene un estroma laxo, suele ser pediculado y aparece en zonas de pliegues cutáneos como el cuello o las axilas. Ambos son benignos.

Referencias

  1. Real Academia Española. Fibroma. Diccionario de la lengua española.
  2. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Definición de fibroma blando. Diccionario de cáncer del NCI.
  3. Manual MSD (versión para profesionales). Tumores y quistes óseos benignos.
  4. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Fibroides uterinos.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al fibroma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Fibroblasto: célula del tejido conectivo encargada de sintetizar colágeno y otros componentes de la matriz extracelular.
  • Fibroma óseo: variedad de fibroma localizada en el hueso, que incluye el defecto fibroso cortical y el fibroma no osificante.
  • Fibromatosis: grupo de proliferaciones fibroblásticas benignas con comportamiento localmente agresivo.
  • Fibrosarcoma: neoplasia maligna del tejido conectivo fibroso.
  • Dermatofibroma: variante cutánea del fibroma duro, frecuente en las extremidades inferiores.
  • Fibroadenoma: tumor benigno mixto de la mama con componente fibroblástico y glandular.
  • Colágeno: proteína estructural principal del tejido conectivo.

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