DICCIONARIO MÉDICO
Mioma
El mioma es un tumor benigno originado en el músculo liso: una proliferación de miocitos sin capacidad de invadir tejidos vecinos ni de dar metástasis. Aparece con mayor frecuencia en el útero, donde también recibe el nombre de leiomioma, aunque puede desarrollarse en cualquier lugar del organismo donde exista este tipo de músculo. El mioma es, por definición, un tumor benigno del músculo liso. La palabra combina dos raíces griegas: μῦς, μυός (mŷs, myós), que en origen designaba tanto al «ratón» como al «músculo» (los griegos reconocían en el vientre muscular contraído la silueta de un pequeño roedor bajo la piel, la misma imagen que el latín musculus legó después a las lenguas romances), y el sufijo -ωμα (-oma), que en el lenguaje médico señala un tumor o una masa. El Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico de la Universidad de Salamanca sitúa su acuñación en el siglo XIX, con la primera documentación en inglés fechada en 1875. El útero es, con diferencia, la localización más habitual, hasta el punto de que en el lenguaje coloquial «mioma» se emplea casi como sinónimo de tumor uterino. No es, sin embargo, un uso exacto: el músculo liso está presente también en la piel, en la pared del tubo digestivo y en los vasos sanguíneos, y en cualquiera de esos tejidos puede originarse un mioma. El nombre técnico completo es leiomioma. Cada mioma se origina, según demuestran los estudios de histogénesis, a partir de una única célula muscular lisa que escapa a los mecanismos que regulan normalmente su división: se trata, en sentido estricto, de una proliferación monoclonal. Se han identificado mutaciones en genes implicados en el control de ese crecimiento, entre ellos MED12 y HMGA2, aunque la causa última que desencadena la transformación de la primera célula sigue sin conocerse con precisión. El mioma es, además, un tumor hormonodependiente. Sus receptores de estrógeno y de progesterona superan en número a los del miometrio circundante, lo que explica su tendencia a crecer durante la edad fértil y a reducirse tras la menopausia. La clasificación más utilizada en la práctica atiende a la localización dentro del útero. Se distinguen los miomas submucosos, situados bajo el endometrio y capaces de protruir hacia la cavidad uterina; los intramurales, contenidos en el espesor del miometrio; los subserosos, próximos a la superficie externa del útero; y los cervicales, localizados en el cuello uterino. El sistema PALM-COEIN de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia añade una subclasificación numérica según el grado en que cada mioma protruye hacia la cavidad endometrial o hacia la serosa. Desde el punto de vista histológico existen, además, variantes menos frecuentes: el angioleiomioma, con un componente vascular prominente; el leiomioma epitelioide, formado por células poligonales en lugar de fusiformes; y el leiomioblastoma. El uso coloquial confunde con frecuencia el mioma con el fibroma, hasta el punto de que «fibroma uterino» se emplea como sinónimo popular. La distinción histológica, sin embargo, es real: el mioma tiene su origen en el miocito, mientras que el fibroma verdadero procede del fibroblasto y del tejido conjuntivo. Tampoco debe confundirse con el leiomiosarcoma, su equivalente maligno. Ambos comparten el origen en el músculo liso, pero se distinguen por criterios histológicos como el índice mitótico, la atipia celular y la presencia de necrosis; el leiomiosarcoma es, además, mucho menos frecuente. Existe, por último, una entidad que comparte raíz léxica pero no naturaleza: la linfangioleiomiomatosis. Se trata de una enfermedad pulmonar rara, de crecimiento lento, causada por la proliferación de células con características de músculo liso en los pulmones y otros órganos, y asociada a mutaciones en el gen TSC2. No es, pese al parecido en el nombre, una forma de mioma. Los miomas uterinos son frecuentes: hasta una de cada cinco mujeres puede desarrollarlos durante los años fértiles, y la mitad de todas las mujeres los presenta hacia los 50 años. Son raros antes de los 20 años y más frecuentes en mujeres afroamericanas que en mujeres blancas, hispanas o asiáticas. Por costumbre, más que por precisión. El mioma comparte con el fibroma verdadero la presencia de tejido fibroso en su interior, pero su célula de origen es el miocito, no el fibroblasto. No. El leiomiosarcoma es un tumor maligno, mucho menos frecuente, que se distingue del mioma por criterios histológicos concretos como el índice mitótico y la presencia de necrosis. Sí. Aunque el útero concentra la gran mayoría de los casos, el mioma puede originarse en cualquier tejido con músculo liso: la piel, el tracto digestivo o la pared de los vasos sanguíneos. El primer caso descrito en la región de cabeza y cuello data de 1884. Ninguna, más allá del nombre. La linfangioleiomiomatosis es una enfermedad pulmonar rara, distinta en origen, comportamiento y evolución; comparte con el mioma la raíz «mio», referida al músculo, y poco más. Es el estudio del tejido extirpado, o de una muestra parcial obtenida antes de la cirugía, para confirmar que la lesión corresponde realmente a un mioma. La entrada dedicada a la biopsia del mioma detalla en qué consiste. Consulte también la información clínica completa sobre los miomas uterinos Si busca información sobre el diagnóstico y el tratamiento del mioma uterino, puede consultar la ficha de miomas uterinos elaborada por el Servicio de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es el mioma
Origen celular y dependencia hormonal
Clasificación
Diferenciación con entidades relacionadas
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama también "fibroma" en el lenguaje habitual?
¿Es lo mismo un mioma que un leiomiosarcoma?
¿Puede aparecer un mioma fuera del útero?
¿Guarda alguna relación con la linfangioleiomiomatosis?
¿Qué es la biopsia del mioma?
Referencias
Entradas relacionadas
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