DICCIONARIO MÉDICO
Fibroma óseo
El fibroma óseo es una lesión benigna del hueso constituida por tejido fibroblástico que ocupa una zona donde la osificación normal no se ha completado. Se localiza de forma característica en la metáfisis de los huesos largos de las extremidades inferiores y es una de las lesiones óseas más frecuentes en la población infantil y adolescente. En la mayoría de los casos se descubre de forma incidental y tiende a desaparecer con la maduración esquelética. Bajo la denominación de fibroma óseo se agrupan dos entidades histológicamente idénticas que solo difieren en su tamaño: el defecto fibroso cortical, cuando la lesión mide menos de dos centímetros y queda confinada a la corteza del hueso, y el fibroma no osificante propiamente dicho, que supera ese tamaño y se extiende hacia la cavidad medular. Ambos están formados por una proliferación de fibroblastos dispuestos en un patrón estoriforme (en rueda de carro) con presencia variable de células gigantes multinucleadas, histiocitos cargados de lípidos y depósitos de hemosiderina. Más que una neoplasia en sentido estricto, la Organización Mundial de la Salud ha considerado estas lesiones una alteración localizada del desarrollo óseo: en un punto de la metáfisis, la osificación endocondral no se completa y el espacio se rellena de tejido fibroso en lugar de hueso maduro. La OMS las definió en 2013 como una «proliferación fibroblástica benigna asociada a células gigantes». La confusión terminológica ha acompañado a esta lesión desde sus primeras descripciones. Phemister la interpretó en 1929 como una forma de osteomielitis crónica. Fueron Henry Jaffe y Louis Lichtenstein quienes, entre 1941 y 1942, la identificaron como entidad propia y propusieron el nombre de non-ossifying fibroma. Jaffe reservó el término cortical fibrous defect para las lesiones más pequeñas, limitadas a la corteza. Otros autores han preferido llamarla fibroxantoma o xantogranuloma histiocítico. La OMS optó finalmente por el nombre descriptivo defecto fibroso metafisario, que evita pronunciarse sobre si se trata de un proceso neoplásico o de un simple trastorno del crecimiento. Alrededor del 30 al 40 por ciento de los niños y adolescentes presentan algún defecto fibroso cortical en las radiografías, lo que convierte a esta lesión en una de las más frecuentes del esqueleto en crecimiento. Predomina ligeramente en varones. Las localizaciones preferentes son el fémur distal, la tibia proximal y el peroné, siempre en la región metafisaria y en posición excéntrica respecto al eje del hueso. Con la maduración del esqueleto, la inmensa mayoría de estas lesiones involucionan de forma espontánea: el tejido fibroso se reabsorbe y es sustituido progresivamente por hueso normal. Solo en casos excepcionales, cuando el fibroma no osificante ocupa más del 50 por ciento del diámetro del hueso, puede debilitar la corteza lo suficiente como para predisponer a una fractura patológica. No debe confundirse el fibroma óseo con el fibroma condromixoide, un tumor benigno del cartílago que también asienta en la metáfisis de huesos largos pero cuya histología muestra tejido condroide y mixoide, no fibroblástico puro. Tampoco equivale a la displasia fibrosa ósea, en la que el hueso normal es reemplazado por un tejido fibroóseo inmaduro con un patrón histológico distinto (trabéculas en «letras chinas») y que no tiende a la regresión espontánea. El fibrosarcoma óseo presenta atipia celular, actividad mitótica elevada y capacidad de metástasis, rasgos completamente ausentes en el fibroma no osificante. Combina el latín fibra (filamento) con el sufijo griego -oma (tumor) y el adjetivo «óseo», del latín os, ossis (hueso). El nombre actual en la clasificación de la OMS es «defecto fibroso metafisario», aunque en la práctica sigue usándose «fibroma no osificante». No. Se considera una alteración benigna del desarrollo del hueso, no una neoplasia agresiva. No produce metástasis ni se transforma en lesión maligna. Sí, en la gran mayoría de los casos. Con la maduración esquelética (hacia el final de la adolescencia), el tejido fibroso se reabsorbe y es sustituido por hueso. Solo las lesiones de gran tamaño requieren vigilancia por el riesgo de debilitar la corteza ósea. Si desea profundizar en conceptos asociados al fibroma óseo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el fibroma óseo
Nomenclatura y contexto histórico
Localización y epidemiología
Diferenciación con otros tumores óseos fibrosos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término «fibroma óseo»?
¿Es un tumor maligno?
¿Desaparece solo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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