DICCIONARIO MÉDICO
Mesénquima
El mesénquima es el tejido conectivo embrionario a partir del cual se forman los tejidos de sostén del organismo: hueso, cartílago, tejido conectivo laxo y denso, músculo liso, y los vasos sanguíneos y linfáticos. Procede sobre todo del mesodermo, aunque una parte, la que ocupa la cabeza y el cuello, se origina en la cresta neural. En el adulto persisten pequeñas poblaciones mesenquimales indiferenciadas en la médula ósea, el tejido adiposo y el cordón umbilical. El término procede del griego mesos, medio, y enchyma, tejido infundido, la misma raíz que da nombre a parénquima. Lo acuñaron en 1881 los hermanos Richard y Oscar Hertwig para nombrar un tipo de organización tisular distinto del epitelio. En el epitelio, las células se disponen en láminas cohesionadas por uniones intercelulares firmes; en el mesénquima, en cambio, quedan sueltas, separadas por una matriz extracelular laxa y gelatinosa, rica en ácido hialurónico, y comunicadas entre sí por finas prolongaciones citoplásmicas que dibujan una especie de red o citorretículo. Histológicamente se reconoce por sus células fusiformes o estrelladas, de núcleo grande y nucléolo visible, dispersas en esa matriz con escasas fibras. Esa disposición laxa, tan distinta de la compacidad epitelial, es la que permite a las células mesenquimales desplazarse, dividirse y reorganizarse en estructuras nuevas a lo largo del desarrollo embrionario. El mesénquima no es, por tanto, un órgano ni una entidad anatómica localizada, sino una forma de organización celular que aparece en distintos puntos del embrión y en distintos momentos. La mayor parte del mesénquima procede del mesodermo intraembrionario, la hoja media de las tres capas germinales. Según su posición respecto al eje corporal, el mesodermo se organiza en tres franjas longitudinales: paraxial, intermedio y lateral, que darán lugar respectivamente a los somitas, el aparato urogenital y las cavidades corporales con su revestimiento seroso. Cada una de esas franjas aporta su propia contribución mesenquimal a los tejidos de sostén de la región correspondiente. En la región cefálica, sin embargo, el origen es distinto. Buena parte del mesénquima de la cara y el cráneo no procede del mesodermo, sino de la cresta neural, una población celular migratoria que algunos embriólogos llaman, no sin cierta ironía, la cuarta hoja germinal. A ese mesénquima de procedencia neuroectodérmica se le denomina ectomesénquima, y de él derivan buena parte del cartílago, el hueso membranoso y el tejido conjuntivo facial. El mesénquima cefálico tiene, en consecuencia, doble procedencia. Ligado a esta organización celular hay un mecanismo que merece mención aparte: la transición epitelio-mesénquima, un proceso por el que células epiteliales pierden sus uniones intercelulares y su polaridad y adquieren capacidad de migración. Ocurre de forma fisiológica durante la gastrulación y la formación de la cresta neural, y también, de forma patológica, en la progresión de ciertos tumores. El proceso inverso, la transición mesénquima-epitelio, permite a células mesenquimales reagruparse y formar estructuras epiteliales, como sucede en partes del desarrollo renal. El mesénquima es, por definición, un tejido transitorio propio del embrión, pero no desaparece del todo tras el nacimiento. Quedan poblaciones residuales de células mesenquimales indiferenciadas en la médula ósea, en el tejido adiposo y en el cordón umbilical, donde forman la llamada gelatina de Wharton. A estas células se las conoce, con cierta imprecisión terminológica según señalan algunos revisores recientes, como células madre mesenquimales. Desde 2006, la Sociedad Internacional de Terapia Celular las define mediante tres criterios operativos, propuestos por Dominici y su equipo: adherencia al plástico en cultivo; expresión de los antígenos de superficie CD73, CD90 y CD105 junto con la ausencia de marcadores hematopoyéticos como CD34, CD45 o HLA-DR; y capacidad demostrada de diferenciarse in vitro hacia hueso, cartílago y grasa. Ninguno de esos tres criterios, por separado, basta para identificar la célula. Se necesitan los tres a la vez. Conviene no confundir tres términos que comparten sufijo y que a menudo se emplean con poca precisión. El parénquima designa el tejido funcional específico de un órgano, las neuronas del cerebro o los hepatocitos del hígado, mientras que el mesénquima es el tejido embrionario del que deriva el estroma de sostén, nunca el parenquimatoso de ningún órgano. El tejido conectivo, ya maduro y estable, es el resultado de la diferenciación del mesénquima. Una vez que sus células se especializan en fibroblastos, adipocitos, condrocitos u osteoblastos y organizan una matriz extracelular estable, dejan de ser mesénquima en sentido estricto: todo tejido conectivo adulto procede del mesénquima, pero el mesénquima como tal ya no está presente en el organismo formado. Del griego mesos (medio) y enchyma (tejido infundido). La acuñaron en 1881 los embriólogos alemanes Richard y Oscar Hertwig, sobre el mismo modelo que ya se había empleado para formar parénquima, y con ella distinguieron un tipo de tejido embrionario laxo frente a la organización compacta del epitelio. No. El mesodermo es una de las tres hojas germinales del embrión; el mesénquima es un tipo de organización celular, laxa y con matriz abundante, que puede derivar del mesodermo pero también, en la región cefálica, de la cresta neural. La diferenciación y la estabilidad de la matriz. El mesénquima está formado por células indiferenciadas, capaces de dividirse y de tomar rumbos distintos según las señales que reciban, inmersas en una sustancia fundamental fluida y con pocas fibras organizadas. El tejido conectivo maduro, en cambio, está poblado por células ya especializadas (fibroblastos, condrocitos, osteoblastos, adipocitos) y sostenido por una matriz extracelular estructurada, con fibras de colágeno dispuestas de forma ordenada y estable. El paso de uno a otro es, precisamente, el proceso de diferenciación que da forma a los tejidos de sostén del cuerpo adulto. Solo en parte. El mesénquima de la cabeza y el cuello se origina, en su mayoría, en la cresta neural, no en el mesodermo. Esa excepción explica por qué los tejidos conectivos de la cara siguen, desde el punto de vista embriológico, un camino distinto al del resto del organismo.Qué es el mesénquima
Origen embrionario y mecanismo
Persistencia en el adulto y células madre mesenquimales
Mesénquima, parénquima y tejido conectivo: una distinción necesaria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra mesénquima?
¿Mesénquima y mesodermo son lo mismo?
¿Qué distingue al mesénquima del tejido conectivo maduro que forma después?
¿Todo el mesénquima del cuerpo procede del mesodermo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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