DICCIONARIO MÉDICO
Estroma
El estroma es el tejido conectivo de sostén que constituye el armazón estructural de un órgano, por contraposición al parénquima, que es el tejido responsable de la función específica. Presente en todos los órganos sólidos, el estroma aporta soporte mecánico, vascularización y nutrición a las células funcionales. En histología, el estroma designa la trama o entramado de tejido conjuntivo que sostiene los elementos celulares funcionales de un órgano. La RAE lo define como la «trama o armazón activa de un tejido, que sirve para sostener entre sus mallas los elementos celulares». El término procede del griego στρῶμα (strôma), derivado del verbo στορέννυμι (storénnymi, "extender", "tapizar"), con el sentido original de "cobertura" o "tapiz". La imagen resulta gráfica: el estroma es, literalmente, la alfombra sobre la que se disponen las células que hacen el trabajo del órgano. Frente al parénquima, que agrupa las células especializadas (hepatocitos en el hígado, alveolos en el pulmón, nefronas en el riñón), el estroma reúne los componentes que no participan directamente en la función propia del órgano pero sin los cuales ese órgano no podría existir: fibroblastos, fibras de colágeno, fibras reticulares, vasos sanguíneos, vasos linfáticos y terminaciones nerviosas. Desde el punto de vista embriológico, el estroma deriva casi siempre del mesénquima, tejido mesodérmico que origina la totalidad del tejido conectivo del organismo. El componente predominante del estroma es la matriz extracelular, una red tridimensional formada por proteínas fibrosas (colágenos de tipo I, III y IV, fibronectina, laminina) inmersas en una sustancia fundamental de proteoglucanos y glucosaminoglucanos. Esta matriz no es una estructura inerte. Los fibroblastos la sintetizan, la remodelan y responden a las señales mecánicas y químicas que reciben del entorno, un comportamiento que la investigación oncológica ha revalorizado en las últimas décadas. Además de los fibroblastos, el estroma contiene células fijas (adipocitos, células reticulares, pericitos) y células migratorias que llegan por vía sanguínea cuando se produce una respuesta inflamatoria o inmunitaria: macrófagos, linfocitos, mastocitos, granulocitos. La proporción entre estos elementos varía según el órgano. En el ganglio linfático, por ejemplo, la red reticular es especialmente densa; en la glándula mamaria, el componente adiposo del estroma puede superar al fibroso. La aplicación del concepto de estroma difiere según el órgano y la especialidad. En la córnea, el estroma constituye aproximadamente el 90 % del espesor corneal y está compuesto por láminas de colágeno dispuestas con una regularidad casi cristalina, lo que permite la transparencia. En la próstata, el estroma fibromuscular forma una cápsula que envuelve el tejido glandular y cuya proliferación contribuye al aumento benigno de la glándula con la edad. Un caso particular se da en el sistema nervioso central. La glía (astrocitos, oligodendrocitos, microglía) ha sido comparada tradicionalmente con un estroma porque ejerce funciones de sostén y nutrición para las neuronas. Sin embargo, tanto las neuronas como la mayor parte de las células gliales comparten un origen ectodérmico, lo que hace que esta equiparación sea, en rigor, una extensión metafórica del concepto original, pensado para órganos con parénquima epitelial y estroma mesodérmico. En oncología, el estroma ha dejado de considerarse un mero andamiaje pasivo. El llamado microambiente tumoral incluye un estroma activado (fibroblastos asociados al tumor, neovasos, células inmunitarias reclutadas) que participa activamente en la progresión neoplásica. Algunos tumores, como el carcinoma ductal de páncreas, generan una reacción estromal intensa (la denominada desmoplasia) que puede dificultar la penetración terapéutica en la masa tumoral. El estroma del ovario tiene, además, capacidad esteroidogénica propia, y los tumores del estroma ovárico (tumores de los cordones sexuales) constituyen una categoría específica dentro de la clasificación de las neoplasias ováricas. Del griego στρῶμα (strôma), que significaba "tapiz" o "cubierta tendida". Deriva del verbo στορέννυμι (storénnymi, "extender"), y su uso médico se consolidó en la histología del siglo XIX para designar el armazón conectivo de los órganos. No exactamente. El tejido conectivo es una categoría histológica amplia que incluye hueso, cartílago, sangre, tejido adiposo y otros. El estroma es la porción de tejido conectivo que se encuentra dentro de un órgano cumpliendo una función de sostén para su parénquima. Todo estroma es tejido conectivo, pero no todo tejido conectivo es estroma de un órgano. Son conceptos complementarios. El parénquima agrupa las células que realizan la función propia del órgano (filtrar, secretar, intercambiar gases), mientras que el estroma proporciona el soporte físico, la vascularización y los nutrientes. La distinción tiene límites borrosos en algunos órganos, como el bazo, donde las células inmunitarias podrían considerarse tanto parénquima como parte del estroma reticular. Sí, y creciente. El estroma tumoral no es un espectador: los fibroblastos activados, los vasos neoformados y las células inmunitarias reclutadas al estroma participan en la proliferación, la invasión y la resistencia terapéutica. La investigación sobre el estroma tumoral se ha convertido en una de las líneas más activas de la oncología actual. Si desea profundizar en conceptos asociados al estroma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el estroma
Composición del estroma
El estroma en distintos órganos
Relevancia del estroma tumoral
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra estroma?
¿Es lo mismo estroma que tejido conectivo?
¿Qué diferencia hay entre estroma y parénquima?
¿Tiene importancia el estroma en el cáncer?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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