DICCIONARIO MÉDICO

Dopamina

La dopamina es una catecolamina que el organismo fabrica a partir del aminoácido tirosina y que funciona sobre todo como neurotransmisor, es decir, como mensajero químico entre neuronas. Interviene en el control del movimiento, en la motivación y el aprendizaje, y en la regulación de algunas hormonas. Es también el punto de partida desde el que el cuerpo sintetiza la noradrenalina y la adrenalina. Su fama de "molécula de la felicidad" simplifica bastante un papel que tiene más que ver con el deseo y el impulso que con el placer en sí mismo.

Qué es la dopamina

El nombre de la dopamina describe su química. Combina la sigla DOPA, que corresponde a la dihidroxifenilalanina (la molécula de la que procede de forma directa), con la terminación amina. Pertenece al grupo de las catecolaminas, un conjunto reducido de compuestos que comparten una misma estructura, un anillo de catecol unido a una cadena con un grupo amino, y que actúan a la vez como neurotransmisores y como hormonas. La misma familia incluye la noradrenalina y la adrenalina.

Su presencia no se limita al cerebro. Se produce también en la médula de las glándulas suprarrenales, en el riñón y en el tubo digestivo, donde desempeña funciones distintas de las cerebrales. Dentro del sistema nervioso, la mayor concentración se localiza en un grupo pequeño de núcleos del tronco y el mesencéfalo, desde los que las neuronas dopaminérgicas envían sus prolongaciones a zonas alejadas.

Durante años se pensó que la dopamina era solo un paso intermedio en la fabricación de la noradrenalina, sin valor propio. En 1957 se identificó en el cerebro, y el farmacólogo sueco Arvid Carlsson demostró poco después que se comportaba como un neurotransmisor de pleno derecho, con una concentración especialmente alta en los ganglios basales. Aquel trabajo le valió el Premio Nobel de Medicina en el año 2000. También abrió la puerta a comprender la enfermedad de Parkinson.

Cómo se sintetiza y cómo actúa

La ruta de síntesis parte de la tirosina, un aminoácido que llega con la dieta. Dos enzimas hacen el trabajo: la tirosina hidroxilasa transforma la tirosina en L-DOPA, y la DOPA descarboxilasa convierte esa L-DOPA en dopamina. En las neuronas que fabrican noradrenalina el proceso no se detiene ahí, porque una tercera enzima añade un grupo más y convierte la dopamina en noradrenalina, y de ahí la cadena puede seguir hasta la adrenalina. La dopamina es, por tanto, un producto final y un eslabón intermedio al mismo tiempo.

Una vez liberada en la sinapsis, la dopamina actúa uniéndose a sus receptores. Hay cinco tipos, del D1 al D5, agrupados en dos familias que producen efectos a veces opuestos sobre la célula que los porta. La señal no dura de forma indefinida: una parte de la dopamina se recapta hacia la neurona que la liberó y otra se degrada por acción de enzimas como la monoaminooxidasa y la catecol-O-metiltransferasa. Ese reciclaje continuo es lo que permite ajustar el mensaje momento a momento.

Las vías dopaminérgicas y sus funciones

Las neuronas que producen dopamina son pocas, pero su influencia llega lejos, porque se organizan en circuitos bien delimitados. Cuatro concentran casi todo el interés clínico.

La vía nigroestriada conecta la sustancia negra con el cuerpo estriado y regula el movimiento voluntario; es la que se deteriora en la enfermedad de Parkinson. Otra vía, la mesolímbica, va desde el mesencéfalo hasta el núcleo accumbens y participa en la motivación y en la recompensa. La mesocortical alcanza la corteza prefrontal y se relaciona con la atención, la memoria de trabajo y el control de los impulsos. Queda la vía tuberoinfundibular, más discreta: nace en el hipotálamo y frena la liberación de prolactina desde la hipófisis, de modo que aquí la dopamina hace de freno hormonal y no de señal excitadora.

¿La hormona de la felicidad?

Pocas moléculas han tenido tanto éxito fuera del laboratorio como la dopamina. Se la asocia con el placer, con las notificaciones del móvil, con la euforia de conseguir algo. La imagen es pegadiza, pero encaja mal con lo que muestran los experimentos.

El matiz lo aportó, entre otros, el trabajo de Kent Berridge: la dopamina se libera sobre todo antes de obtener la recompensa, no durante el disfrute. Impulsa el querer, no tanto el gustar. En animales a los que se agota la dopamina, el placer básico ante la comida se conserva (siguen mostrando las mismas reacciones de agrado), pero se apaga la iniciativa para ir a buscarla. Pueden llegar a dejarse morir de hambre rodeados de comida. Esa separación entre desear y disfrutar es la que el lenguaje cotidiano suele pasar por alto.

Ese mismo mecanismo explica por qué el sistema resulta tan vulnerable en la adicción. Sustancias como la cocaína o las anfetaminas disparan la dopamina en la vía de la recompensa muy por encima de lo que logra cualquier estímulo natural, y el cerebro aprende a perseguir esa señal con una intensidad desproporcionada.

Cuando el sistema dopaminérgico se desequilibra

Un exceso o un defecto de dopamina, según la vía afectada, se traduce en cuadros muy distintos.

La enfermedad de Parkinson es el ejemplo más conocido de déficit. La degeneración de las neuronas de la sustancia negra deja al circuito del movimiento sin dopamina suficiente. Aquí aparece un detalle que condiciona todo el abordaje: la dopamina no atraviesa la barrera hematoencefálica, así que administrarla por vía general no serviría para reponerla dentro del cerebro. Por eso se recurre a la levodopa, su precursora, que sí cruza esa barrera y se convierte en dopamina una vez dentro.

En el otro extremo se sitúa la hipótesis dopaminérgica de la esquizofrenia, que atribuye parte de sus manifestaciones a una actividad dopaminérgica aumentada en la vía mesolímbica. No por casualidad, los neurolépticos clásicos actúan bloqueando los receptores D2. Hay incluso un uso de la propia molécula que sorprende: como la dopamina no llega al cerebro desde la sangre, cuando se administra en vena solo despliega sus efectos periféricos sobre el corazón y los vasos, y por eso se emplea en medicina intensiva para sostener la tensión arterial en situaciones críticas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre de la dopamina?

El nombre combina dos piezas. DOPA es la abreviatura de dihidroxifenilalanina, el compuesto del que deriva de manera directa, y amina alude al grupo químico que la caracteriza. Dicho de otro modo, la dopamina es la amina que se obtiene al retirar un fragmento a esa molécula precursora.

¿Es de verdad la hormona de la felicidad?

No con exactitud. La dopamina se relaciona más con el impulso de buscar algo que con el placer de tenerlo, es decir, regula el querer más que el disfrutar. La sensación de bienestar sostenido depende de muchos otros factores y mensajeros químicos, entre ellos la serotonina.

¿Por qué en el Parkinson se administra levodopa y no dopamina?

Porque la dopamina no atraviesa la barrera hematoencefálica. La levodopa sí la cruza y, ya dentro del cerebro, se convierte en la dopamina que allí falta.

¿La dopamina y la adrenalina son la misma cosa?

No, pero son parientes cercanas. Las dos pertenecen a las catecolaminas y comparten la misma ruta de fabricación, en la que la dopamina va por delante: el organismo la convierte primero en noradrenalina y después en adrenalina. Se separan en su papel. La dopamina domina en los circuitos cerebrales del movimiento y la motivación, mientras que la adrenalina trabaja sobre todo como hormona de respuesta rápida ante el estrés o el peligro, acelerando el corazón y preparando al cuerpo para reaccionar.

Referencias

  1. Khalil B, Rosani A, Warrington SJ. StatPearls (National Center for Biotechnology Information, NIH). Physiology, Catecholamines.
  2. Bhatia A, Lenchner JR, Saadabadi A. StatPearls (NCBI, NIH). Biochemistry, Dopamine Receptors.
  3. Yeragani VK, Tancer M, Chokka P, Baker GB (PMC, NIH). Arvid Carlsson, and the story of dopamine.
  4. Berridge KC, Kringelbach ML. Neuron. Pleasure Systems in the Brain.

Entradas relacionadas en el diccionario

Para situar la dopamina dentro de su contexto químico y funcional, puede consultar:

  • Catecolamina: familia de mensajeros químicos a la que pertenece la dopamina, junto con la noradrenalina y la adrenalina.
  • Neurotransmisor: molécula que transmite señales entre neuronas en la sinapsis.
  • Noradrenalina: catecolamina que el organismo sintetiza a partir de la dopamina.
  • Levodopa: precursora de la dopamina capaz de atravesar la barrera hematoencefálica.
  • Parkinsonismo: conjunto de signos motores ligado al déficit de dopamina en los ganglios basales.
  • Recompensa: sistema cerebral de motivación en el que la dopamina cumple un papel central.

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