DICCIONARIO MÉDICO
Levodopa
La levodopa es la denominación común internacional (DCI) de la L-dopa (L-3,4-dihidroxifenilalanina), un aminoácido aromático que actúa como precursor metabólico inmediato de la dopamina. Es la molécula de referencia para reponer la actividad dopaminérgica del cerebro en la enfermedad de Parkinson. Su rasgo distintivo es que atraviesa la barrera hematoencefálica, algo que la propia dopamina no puede hacer. Su código en la clasificación ATC es N04BA01 y figura en la Lista de Medicamentos Esenciales de la OMS. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La levodopa es el enantiómero levógiro de la dihidroxifenilalanina, la forma tridimensional que el organismo reconoce y aprovecha. El nombre condensa ese dato: levo-, del latín laevus ("izquierdo"), remite no a un lado del cuerpo, sino a la quiralidad de la molécula, es decir, al sentido en que desvía el plano de la luz polarizada; -dopa es el acrónimo de dihidroxifenilalanina. Su imagen especular, la D-dopa, carece de actividad biológica relevante. La entrada L-dopa recoge la historia del descubrimiento de la molécula y de sus primeras aplicaciones. En la bioquímica del organismo, la levodopa ocupa un lugar intermedio en la ruta de síntesis de las catecolaminas. La enzima tirosina hidroxilasa transforma el aminoácido tirosina en levodopa; después, la DOPA descarboxilasa (o descarboxilasa de aminoácidos aromáticos) le retira un grupo carboxilo y la convierte en dopamina. La cadena no acaba ahí: la dopamina puede seguir hasta noradrenalina y, por último, adrenalina. La levodopa es, así, la antesala de toda la familia. La razón es conocida: la dopamina no cruza la barrera hematoencefálica, la estructura que aísla la sangre del tejido cerebral. La levodopa sí lo consigue, gracias a un transportador que reconoce los aminoácidos aromáticos de gran tamaño. Esa ventaja, sin embargo, viene con una servidumbre. La DOPA descarboxilasa no habita solo en el cerebro; también está en el intestino, el hígado, el riñón y el endotelio de los vasos. Cuando la levodopa se toma por vía oral sin más, en torno al 95 % se convierte en dopamina antes de llegar al cerebro, y esa dopamina periférica ya no puede cruzar la barrera. Ahí interviene la carbidopa. La carbidopa y la benserazida son inhibidores de la DOPA descarboxilasa que no atraviesan la barrera hematoencefálica: administradas junto a la levodopa, frenan la conversión en los tejidos periféricos sin tocar la que ocurre dentro del cerebro. El resultado es que una fracción mucho mayor del precursor llega intacto al tejido nervioso, se necesita menos cantidad y se atenúan los efectos periféricos de la dopamina formada fuera del sistema nervioso central. Casi toda la levodopa que se prescribe hoy va acompañada de uno de estos dos inhibidores. Queda una segunda vía de degradación en la periferia: la catecol-O-metiltransferasa (COMT), que transforma la levodopa en 3-O-metildopa, un metabolito sin acción dopaminérgica. Al bloquear la descarboxilasa, la COMT gana protagonismo como ruta de pérdida, y es aquí donde encuentran su sitio los inhibidores de la COMT, como la entacapona o la opicapona, que prolongan la vida media plasmática de la levodopa y sostienen sus concentraciones cerebrales. Los agonistas dopaminérgicos, como el pramipexol, el ropinirol o la rotigotina, actúan directamente sobre los receptores dopaminérgicos de la neurona sin necesidad de convertirse antes en otra molécula. No dependen, por tanto, de las neuronas supervivientes para almacenar y liberar dopamina, y su vida media plasmática es más larga. Su capacidad para mejorar los síntomas motores, en cambio, queda por debajo de la de la levodopa. Por eso la levodopa conserva el papel de molécula más potente frente a la rigidez y la lentitud del movimiento en la enfermedad de Parkinson. De la contracción de levo- (del latín laevus, "izquierdo", porque la molécula es el enantiómero levógiro) y -dopa (acrónimo de dihidroxifenilalanina). Es la denominación común internacional que la OMS adoptó para la L-3,4-dihidroxifenilalanina. Sí, es el mismo compuesto. "Levodopa" es la denominación común internacional y "L-dopa", la abreviatura bioquímica. Para la historia de su descubrimiento y sus primeras aplicaciones puede consultar la entrada L-dopa. Porque sin un inhibidor de la descarboxilasa periférica cerca del 95 % de la levodopa se convierte en dopamina fuera del cerebro, donde no resulta útil. La carbidopa y la benserazida bloquean esa conversión en los tejidos periféricos, pero no la que se produce dentro del cerebro, que es la que aporta el beneficio. Así llega más precursor a su destino con menos cantidad administrada. Si desea profundizar en conceptos asociados a la levodopa, puede consultar:Qué es la levodopa
Por qué se administra el precursor y no la dopamina
Levodopa y agonistas dopaminérgicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "levodopa"?
¿Es lo mismo levodopa que L-dopa?
¿Por qué la levodopa se acompaña de carbidopa o benserazida?
Referencias
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