DICCIONARIO MÉDICO
Adrenalina
La adrenalina (también denominada epinefrina) es una catecolamina producida por las células cromafines de la médula suprarrenal. Actúa como hormona cuando se libera al torrente sanguíneo y como neurotransmisor en ciertas sinapsis del sistema nervioso central. La adrenalina es una monoamina de fórmula molecular C₉H₁₃NO₃ que pertenece al grupo de las catecolaminas, junto con la noradrenalina y la dopamina. Su función más conocida es preparar al organismo para reaccionar ante situaciones de estrés, peligro o esfuerzo físico intenso: lo que la fisiología clásica llama la respuesta de «lucha o huida» (fight or flight). El nombre «adrenalina» procede del latín ad (junto a) y rēn (riñón), porque la molécula se aísla a partir de las glándulas que reposan sobre los riñones. El químico japonés Jokichi Takamine fue quien la purificó en forma cristalina en 1901, trabajando en un laboratorio de Nueva York a partir de extractos de glándulas suprarrenales bovinas. Cuatro años antes, John Jacob Abel había obtenido un derivado del mismo extracto al que llamó epinephrine, usando las raíces griegas ἐπί (epí, «sobre») y νεφρός (nephrós, «riñón»). La disputa de prioridad entre ambos nombres nunca se resolvió del todo: la farmacopea anglosajona adoptó «epinefrina» como Denominación Común Internacional (DCI), mientras que «adrenalina» se impuso en el uso general del español, el francés y el alemán. La síntesis de adrenalina parte del aminoácido tirosina, que las células cromafines captan de la circulación sanguínea. Una enzima, la tirosina hidroxilasa, convierte la tirosina en L-DOPA; a continuación, la DOPA descarboxilasa produce dopamina. Hasta aquí el camino es compartido con las neuronas dopaminérgicas del cerebro. En las células cromafines la cadena continúa. La dopamina β-hidroxilasa añade un grupo hidroxilo y genera noradrenalina. El paso final, exclusivo de la médula suprarrenal, lo cataliza la feniletanolamina N-metiltransferasa (PNMT), que transfiere un grupo metilo para producir adrenalina. La actividad de la PNMT depende del cortisol que llega a la médula a través de un sistema venoso portal intraglandular, un detalle anatómico que explica por qué la corteza suprarrenal debe rodear la médula y no al revés. Cuando el sistema nervioso simpático estimula la médula suprarrenal, la adrenalina se vierte al torrente sanguíneo en segundos. Sus efectos abarcan múltiples órganos: el corazón acelera su frecuencia y aumenta la fuerza de contracción; los bronquios se dilatan para facilitar la entrada de aire; el hígado moviliza glucosa a partir de sus reservas de glucógeno. Al mismo tiempo, la circulación se redistribuye: los vasos de la piel y del aparato digestivo se contraen, mientras que los del músculo esquelético reciben más flujo. Estos efectos se producen a través de los receptores adrenérgicos, proteínas de membrana que se clasifican en dos grandes familias, α y β, cada una con subtipos. La adrenalina tiene afinidad por ambos, pero con distinta potencia según la concentración y el tejido: a dosis bajas predomina el efecto β₂ (vasodilatación muscular, broncodilatación), y a dosis más altas cobra protagonismo el efecto α₁ (vasoconstricción generalizada). La noradrenalina, en cambio, apenas estimula los receptores β₂, lo que explica muchas de las diferencias funcionales entre las dos catecolaminas. Adrenalina y noradrenalina comparten la misma vía de síntesis y actúan sobre receptores de la misma familia, pero no son intercambiables. La adrenalina es sobre todo una hormona circulante: la médula suprarrenal la libera a la sangre y sus efectos se extienden por todo el organismo. La noradrenalina funciona predominantemente como neurotransmisor, liberada en las terminaciones nerviosas simpáticas posganglionares para actuar localmente sobre el órgano que inervan. Desde el punto de vista químico la diferencia es mínima: un grupo metilo en el nitrógeno de la molécula. Ese grupo metilo es el que transfiere la PNMT y basta para cambiar el perfil de afinidad por los receptores. Sin él no hay actividad β₂ apreciable. Del latín ad (junto a) y rēn (riñón), con el sufijo -ina que designa sustancias químicas. Jokichi Takamine registró el nombre en 1901 al purificar la molécula a partir de glándulas suprarrenales bovinas en un laboratorio neoyorquino. Sí. Se trata de la misma molécula. «Epinefrina» se acuñó a partir del griego ἐπί (sobre) y νεφρός (riñón) y es la Denominación Común Internacional adoptada por la farmacopea. En el ámbito hispánico, «adrenalina» sigue siendo la forma habitual en el lenguaje médico y coloquial. La médula suprarrenal, la porción interna de las glándulas suprarrenales. Algunas neuronas del sistema nervioso central también sintetizan cantidades pequeñas, pero la secreción masiva que caracteriza la respuesta al estrés procede de las células cromafines medulares. Depende del lugar de liberación. Cuando la médula suprarrenal la vierte al torrente sanguíneo y alcanza órganos distantes, se comporta como hormona. Cuando se libera en la hendidura sináptica entre dos neuronas del sistema nervioso central, actúa como neurotransmisor. La molécula es idéntica en ambos casos; lo que cambia es el contexto. Si desea profundizar en conceptos asociados a la adrenalina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la adrenalina
De la tirosina a la adrenalina: la vía de biosíntesis
Efectos fisiológicos
Diferenciación con la noradrenalina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra adrenalina?
¿Es lo mismo adrenalina que epinefrina?
¿Qué órgano produce la adrenalina?
¿Por qué se dice que la adrenalina es una hormona y un neurotransmisor a la vez?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026