DICCIONARIO MÉDICO
Dopaminérgico
El adjetivo dopaminérgico se aplica a todo elemento del sistema nervioso o de la farmacología que actúa a través de la dopamina: neuronas que la liberan, receptores que la reconocen, vías que la utilizan como señal y fármacos que imitan o bloquean su efecto. Se emplea también, en menor medida, para referirse a otros tejidos periféricos donde la dopamina tiene actividad relevante. La construcción del término combina el nombre del neurotransmisor, dopamina, con el sufijo -érgico (del griego érgon, "acción, trabajo"). El mismo patrón aparece en colinérgico (relacionado con acetilcolina), adrenérgico (con noradrenalina y adrenalina) o serotoninérgico. En todos los casos el sufijo indica participación en la señalización mediada por ese mensajero químico. La dopamina, aislada en 1910 por George Barger y James Ewens en los laboratorios Wellcome, tardó décadas en ser reconocida como neurotransmisor. Arvid Carlsson y su grupo lo demostraron a partir de 1957, trabajo que le valió el premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 2000. A partir de ese momento la etiqueta "dopaminérgico" pasó a designar todos los componentes del sistema que utiliza esta molécula como señal. Las neuronas dopaminérgicas son las que sintetizan, almacenan y liberan dopamina. Su principal reserva en el cerebro humano se encuentra en dos núcleos del mesencéfalo, la sustancia negra pars compacta y el área tegmental ventral, además de en el hipotálamo. Cada agrupación proyecta a estructuras distintas y sostiene funciones diferentes. Los receptores dopaminérgicos son proteínas de membrana acopladas a proteínas G. Se agrupan en dos familias funcionales. La familia D1, integrada por D1 y D5, activa la adenilato ciclasa y aumenta el AMP cíclico intracelular. La familia D2 (D2, D3, D4) tiene el efecto opuesto. Esta divergencia de segundo mensajero explica que un mismo neurotransmisor pueda producir en distintas dianas respuestas contrarias, según el subtipo de receptor predominante. Vía nigroestriada. Va de la sustancia negra al estriado. Concentra alrededor del ochenta por ciento de la dopamina cerebral y su función es el control del movimiento. La degeneración de estas neuronas es el rasgo fisiopatológico central de la enfermedad de Parkinson, que se manifiesta cuando la pérdida supera aproximadamente el sesenta por ciento del recuento neuronal original. Vía mesolímbica. Se origina en el área tegmental ventral y proyecta al núcleo accumbens y a otras estructuras del sistema límbico. Interviene en los circuitos de recompensa y motivación, y su hiperactivación se ha relacionado con los síntomas positivos de la esquizofrenia y con los mecanismos neurobiológicos de la adicción. Vía mesocortical. Nace también del área tegmental ventral pero termina en la corteza prefrontal. Contribuye a las funciones ejecutivas, a la atención sostenida y a la modulación afectiva. Su hipoactividad se ha propuesto como base de los síntomas negativos y cognitivos de la esquizofrenia. Vía tuberoinfundibular. Comunica el hipotálamo con la hipófisis anterior. La dopamina liberada aquí inhibe de forma tónica la secreción de prolactina. El bloqueo farmacológico de esta vía por antipsicóticos clásicos explica la hiperprolactinemia que puede observarse durante el tratamiento. Un fármaco dopaminérgico es aquel que reproduce el efecto de la dopamina o que aumenta su disponibilidad. Cabe distinguir entre los agonistas dopaminérgicos, que activan directamente los receptores (pramipexol, ropinirol, rotigotina), los precursores como la levodopa, y los inhibidores del catabolismo o de la recaptación, que prolongan la acción de la dopamina endógena. En sentido opuesto, los antagonistas dopaminérgicos bloquean los receptores y son la base de la mayoría de los antipsicóticos y de algunos antieméticos. Del nombre dopamina, más el sufijo -érgico, formado a partir del griego érgon, "acción, trabajo". Literalmente, "que trabaja con dopamina" o "que actúa por medio de dopamina". El patrón se repite en colinérgico, adrenérgico y serotoninérgico. La mayoría lo son, al menos en parte. Los antipsicóticos clásicos, como el haloperidol, actúan sobre todo bloqueando el receptor D2. Los llamados antipsicóticos atípicos combinan antagonismo D2 con efectos sobre receptores serotoninérgicos, y algunos agentes más recientes son agonistas parciales del receptor D2. En todos los casos hay algún grado de modulación del sistema dopaminérgico. Es su uso más frecuente, pero no el único. Existen receptores dopaminérgicos periféricos, sobre todo en el riñón (D1), en los vasos esplácnicos y en el corazón. Fármacos que activan estos receptores periféricos, como la propia dopamina en dosis bajas o la dopexamina, se utilizan en algunas situaciones cardiovasculares y renales. Otros términos ligados al sistema dopaminérgico:Qué significa dopaminérgico
Neuronas y receptores
Vías dopaminérgicas cerebrales
Fármacos dopaminérgicos y antidopaminérgicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dopaminérgico?
¿Todos los antipsicóticos son antidopaminérgicos?
¿Dopaminérgico solo se refiere al sistema nervioso central?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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