DICCIONARIO MÉDICO
Anfetamina
La anfetamina es un compuesto sintético de la familia de las aminas simpaticomiméticas que actúa como estimulante del sistema nervioso central. Su efecto principal consiste en aumentar la liberación de catecolaminas, sobre todo dopamina y noradrenalina, en la hendidura sináptica. Sintetizada por primera vez en 1887, su historia farmacológica ha oscilado entre el uso médico controlado y el consumo recreativo no autorizado. Desde el punto de vista químico, la anfetamina (denominación común internacional: amfetamine) es la α-metilfenetilamina, una molécula emparentada estructuralmente con la adrenalina y con la efedrina. Su nombre comercial y coloquial procede, de hecho, de una contracción de su nomenclatura química: Alpha-Methyl-PHenEThylAMINE dio en inglés amphetamine, adaptado al español como «anfetamina» (con la f habitual en la adaptación castellana del dígrafo ph). Se trata de una molécula quiral: existe en dos formas especulares, el isómero dextro (dextroanfetamina) y el levo (levoanfetamina), con potencia farmacológica desigual. La forma dextro tiene una actividad sobre el sistema nervioso central considerablemente mayor que la levo, razón por la cual la farmacología ha tendido a utilizar la dextroanfetamina o mezclas con proporción variable de ambos isómeros. En 1887, el químico rumano Lazăr Edeleanu sintetizó la anfetamina en la Universidad de Berlín mientras investigaba derivados de la fenetilamina. La molécula no despertó interés farmacológico inmediato y permaneció casi olvidada durante cuatro décadas. El punto de inflexión llegó entre 1927 y 1929, cuando el bioquímico estadounidense Gordon Alles buscaba un sustituto sintético de la efedrina para el asma. La efedrina, alcaloide aislado de la planta Ephedra (ma huang, usada en la medicina tradicional china durante siglos), era eficaz pero su suministro resultaba irregular y costoso. Alles comprobó que la anfetamina producía broncodilatación y, además, un notable efecto estimulante. En 1932, la compañía Smith, Kline & French comercializó la molécula como inhalador nasal bajo la marca Benzedrine, disponible sin receta. El acceso libre a un psicoestimulante potente generó pronto un uso recreativo no previsto. Durante la Segunda Guerra Mundial, todos los bandos distribuyeron anfetaminas entre sus tropas para combatir la fatiga y mantener el estado de alerta; solo el ejército británico distribuyó más de 72 millones de comprimidos entre 1939 y 1945. La anfetamina penetra en la terminación nerviosa presináptica, donde interfiere con el almacenamiento vesicular de catecolaminas. Provoca la liberación masiva de dopamina y noradrenalina al espacio de la sinapsis, a la vez que inhibe su recaptación por el transportador de membrana. El resultado neto es una concentración de neurotransmisores en la hendidura sináptica muy superior a la fisiológica, lo que explica sus efectos sobre la vigilia, la atención y el estado de ánimo. A dosis bajas predomina la activación de circuitos dopaminérgicos corticales, con mejoría de la concentración y reducción de la impulsividad (el fundamento de su empleo terapéutico en contextos muy concretos). Cuando las dosis se elevan, la estimulación se extiende a circuitos mesolímbicos relacionados con el refuerzo y la recompensa, lo que explica su potencial de generar adicción. En dosis altas o sostenidas, la liberación excesiva de catecolaminas periféricas produce efectos cardiovasculares y termorreguladores que pueden llegar a ser graves. La metanfetamina (N-metilanfetamina) añade un grupo metilo al nitrógeno de la molécula de anfetamina. Ese cambio aparentemente menor aumenta su lipofilicidad, lo que le permite cruzar la barrera hematoencefálica con mayor rapidez y potencia su efecto estimulante. Con la cocaína el mecanismo es distinto: no promueve la liberación de catecolaminas, sino que bloquea su recaptación en la terminación presináptica. La duración de efecto también difiere: la cocaína produce una acción breve e intensa, mientras que la anfetamina mantiene su actividad durante horas. El metilfenidato, utilizado en contextos clínicos similares, es un análogo estructural de la anfetamina que actúa preferentemente sobre la recaptación de dopamina, con menor efecto liberador. Su perfil farmacodinámico se considera algo más selectivo. Es una contracción del nombre químico en inglés: Alpha-Methyl-PHenEThylAMINE. Al pasar al español, el dígrafo ph se adaptó a f, como es habitual en la ortografía castellana. En 1887, por el químico rumano Lazăr Edeleanu, en Berlín. No se estudiaron sus efectos farmacológicos hasta finales de la década de 1920. No. La metanfetamina tiene un grupo metilo adicional en su estructura que le confiere mayor penetración cerebral y mayor potencia estimulante. Ambas pertenecen a la misma familia química, pero su perfil de efectos y su potencial adictivo difieren. Sí. La estimulación repetida de los circuitos de recompensa dopaminérgicos puede producir tolerancia (necesidad de dosis crecientes para obtener el mismo efecto) y un síndrome de abstinencia al suspender el consumo. El riesgo de adicción depende de la dosis, la vía de administración y la duración del consumo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anfetamina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anfetamina
De la efedrina a la Benzedrina: contexto histórico
Mecanismo de acción a escala sináptica
Diferenciación con otros estimulantes
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra anfetamina?
¿Cuándo se sintetizó por primera vez?
¿Es lo mismo anfetamina que metanfetamina?
¿La anfetamina genera adicción?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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