DICCIONARIO MÉDICO
Pares craneales
Los pares craneales son los doce nervios que emergen directamente del encéfalo y atraviesan los orificios de la base del cráneo para distribuirse por la cabeza, el cuello y, en el caso del nervio vago, buena parte del tórax y el abdomen. No nacen de la médula, como los nervios espinales: su origen está en el propio encéfalo, y cada uno recibe un número romano según el orden en que aparece sobre su superficie, de delante hacia atrás. El término par alude a la simetría bilateral de estos nervios: procede del latín par, paris ("igual", "semejante"), la misma raíz de la que derivan pareja o paridad. La Real Academia Española recoge incluso una acepción anatómica explícita para la expresión: "cada uno de los doce pares de nervios que nacen en diversas partes del encéfalo y salen por los agujeros de la base del cráneo, designados con números ordinales para distinguirlos". El adjetivo craneal remite al cráneo; su etimología completa puede consultarse en la entrada craneal. Son doce a cada lado, simétricos, y constituyen la vía principal de comunicación entre el encéfalo y las estructuras de la cabeza y el cuello. Los nervios espinales, en cambio, suman treinta y un pares y nacen de la médula espinal, con un patrón segmentario constante a lo largo de toda su longitud. Los craneales no siguen esa regularidad: cada uno tiene su propio origen, su propio trayecto y su propio destino. El primero y el segundo, olfatorio y óptico, no nacen del tronco encefálico sino de estructuras más rostrales del encéfalo. Del mesencéfalo emergen el oculomotor y el troclear. De la protuberancia, el trigémino, el abducens, el facial y el vestibulococlear. Y del bulbo raquídeo, los cuatro últimos: glosofaríngeo, vago, accesorio e hipogloso. Funcionalmente, no todos cumplen el mismo papel. Tres son exclusivamente sensitivos: el olfatorio, el óptico y el vestibulococlear, dedicados al olfato, la vista, el equilibrio y la audición. Otros son puramente motores. El resto combina ambas funciones: son los llamados nervios mixtos, entre ellos el trigémino y el facial. La relación completa, de anterior a posterior, es la siguiente. Claudio Galeno, en el siglo II, ya distinguía siete pares craneales, aunque agrupaba en uno solo nervios que hoy se consideran distintos, como el facial y el vestibulococlear. Esta clasificación se mantuvo prácticamente inalterada durante más de mil cuatrocientos años. Thomas Willis, en su obra Cerebri Anatome (1664), propuso una nueva ordenación con nueve pares y describió por separado, entre otras novedades, las fibras espinales del nervio accesorio. Samuel Thomas von Soemmerring fue quien, en su tesis doctoral de 1778, fijó la clasificación en doce pares que sigue vigente hoy con escasas modificaciones, ordenándolos de anterior a posterior según su aparición en la superficie basal del encéfalo. La nomenclatura anatómica internacional sumó en 1998 un nervio adicional: el llamado nervio terminal o par craneal cero, situado por delante del olfatorio. Es atrófico en el ser humano y su función exacta sigue sin conocerse con precisión, aunque se le atribuye un papel en la regulación de hormonas relacionadas con la reproducción. Rara vez se cuenta entre los doce clásicos. Los nervios espinales nacen por pares a cada nivel de la médula espinal, con raíces dorsales sensitivas y ventrales motoras que se combinan antes de abandonar la columna. Su distribución sigue el patrón de los dermatomas: cada segmento medular inerva una franja concreta de piel. Los craneales rompen esa regularidad, porque ninguno inerva un territorio cutáneo tan ordenado como un dermatoma y no hay dos que compartan un mismo recorrido. Ambos grupos forman parte del sistema nervioso periférico una vez abandonan el sistema nervioso central, aunque los dos primeros pares craneales son en realidad prolongaciones del propio encéfalo: no llegan a hacer sinapsis fuera de él, una peculiaridad que los distingue incluso del resto de sus compañeros numerados. Porque así aparecen sobre la superficie basal del encéfalo cuando se observa desde abajo: el orden refleja la posición anatómica, no la importancia funcional ni el orden de descubrimiento. Soemmerring fijó este criterio en 1778 y ha resistido más de dos siglos de revisiones. No. Tres son exclusivamente sensitivos (olfatorio, óptico y vestibulococlear), varios son puramente motores, y el resto son mixtos. El origen aparente es el punto donde el nervio emerge visiblemente en la superficie del encéfalo. El origen real es distinto: corresponde al núcleo de neuronas, dentro del propio tejido nervioso, del que parten sus fibras. Ambos pueden estar muy alejados entre sí, sobre todo en los nervios con trayectos intraparenquimatosos largos. Sí. Se trata del nervio terminal, incorporado a la nomenclatura internacional en 1998, situado por delante del olfatorio. Es atrófico en el ser humano y no suele contarse entre los doce pares clásicos.Qué son los pares craneales
Origen anatómico y clasificación funcional
De Galeno a la numeración moderna
Diferencia con los nervios espinales
Preguntas frecuentes
¿Por qué se numeran de delante hacia atrás?
¿Todos combinan función motora y sensitiva?
¿Qué diferencia hay entre el origen real y el origen aparente de un nervio craneal?
¿Existe un par craneal cero?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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