DICCIONARIO MÉDICO
Nervio óptico
El nervio óptico es el segundo par craneal, encargado de transmitir la información visual desde la retina hasta el cerebro. No es, en sentido estricto, un nervio periférico: se origina como una prolongación del propio sistema nervioso central y conserva esa naturaleza durante todo su trayecto. Está formado por aproximadamente 1,2 millones de axones procedentes de las células ganglionares de la retina. El nervio óptico (par craneal II) conduce la información visual captada por la retina hacia el cerebro. Su nombre desciende del latín medieval opticus, relativo a la visión, tomado a su vez del griego optikós, derivado de opsis (vista, apariencia) y, en última instancia, de ops (ojo). Está compuesto por cerca de 1,2 millones de axones mielinizados que parten de las células ganglionares de la retina, la tercera neurona de la vía visual. Durante la séptima semana de desarrollo embrionario surge como una evaginación del diencéfalo, el llamado tallo óptico; de ese origen procede su condición atípica entre los pares craneales. El trayecto del nervio óptico se describe clásicamente en cuatro segmentos. El intraocular, brevísimo, comienza en el disco óptico y atraviesa la esclerótica por la lámina cribosa. El intraorbitario discurre por el interior de la órbita, rodeado de grasa y de los músculos extraoculares, hasta alcanzar el conducto óptico del hueso esfenoides. El intracanalicular cruza ese conducto óseo junto a la arteria oftálmica. Y el intracraneal termina en el quiasma óptico, donde se entrecruzan de forma parcial las fibras procedentes de ambos ojos. Su condición de tracto del sistema nervioso central tiene consecuencias histológicas concretas: la mielina la producen oligodendrocitos, no células de Schwann, y el nervio queda envuelto por las tres meninges craneales (duramadre, aracnoides y piamadre). Por ese motivo, el espacio subaracnoideo que lo rodea está en continuidad con el del cerebro, y la presión del líquido cefalorraquídeo se transmite hasta el globo ocular a través de esta vaina meníngea. Junto con el olfatorio, el óptico es el único par craneal que no converge con el tronco del encéfalo antes de alcanzar sus núcleos de destino. Tampoco se regenera una vez seccionado: los oligodendrocitos que lo mielinizan no sostienen la regeneración axonal como lo hacen las células de Schwann del sistema nervioso periférico. Un nervio periférico dañado puede recuperar parte de su función; el óptico, lesionado de forma irreversible, no lo hace. Su trayecto despertó curiosidad médica mucho antes de conocerse su histología. En el siglo XVII, Descartes sostuvo que las imágenes captadas por ambos ojos convergían en la glándula pineal, punto que consideraba el asiento de la sensación visual. El planteamiento era erróneo en su conclusión, pero contiene la primera hipótesis conocida sobre la proyección topográfica y ordenada de la imagen retiniana en el cerebro. El nervio óptico no debe confundirse con el nervio oftálmico, pese a la semejanza de los nombres. El oftálmico es la primera rama del nervio trigémino (par craneal V) y tiene una función completamente distinta: recoge la sensibilidad de la córnea, el párpado superior y la frente, sin intervenir en la transmisión de la imagen visual. Tampoco debe confundirse con el quiasma óptico, el punto donde ambos nervios ópticos se entrecruzan parcialmente antes de continuar como tractos ópticos hacia el tálamo. Del griego optikós, relativo a la vista, que pasó al latín medieval como opticus. La raíz última es ops, ojo. Porque no cumple los criterios histológicos de un nervio periférico. Durante el desarrollo embrionario no se forma como una prolongación periférica, sino como una evaginación directa del diencéfalo, el llamado tallo óptico. Como consecuencia, su mielina la fabrican oligodendrocitos y no células de Schwann, y está recubierto por las tres capas meníngeas en lugar del epineuro, el perineuro y el endoneuro habituales de un nervio periférico. Estructuralmente es, por tanto, un tracto de sustancia blanca del cerebro que se proyecta hasta el globo ocular. Mantener la convención de llamarlo nervio y contarlo como el segundo par craneal responde, sobre todo, a la tradición anatómica y a su utilidad en la exploración neurológica habitual. Aproximadamente 1,2 millones de axones en cada nervio, según las estimaciones anatómicas de referencia recogidas en la literatura neuroanatómica. No exactamente. El nervio óptico es solo el primer tramo de la vía óptica, el trayecto entre el ojo y el quiasma. Más allá del quiasma, las mismas fibras continúan como tracto óptico, y de ahí pasan al cuerpo geniculado lateral del tálamo y, mediante las radiaciones ópticas, hasta la corteza visual del lóbulo occipital. El término vía óptica engloba todo ese recorrido, no solo el segmento inicial.Qué es el nervio óptico
Anatomía y trayecto
Un tracto atípico entre los pares craneales
Diferenciación con estructuras próximas
Preguntas frecuentes sobre el nervio óptico
¿De dónde viene la palabra óptico?
¿Por qué se dice que el nervio óptico no es un nervio de verdad?
¿Cuántos axones tiene el nervio óptico?
¿Es lo mismo el nervio óptico que la vía óptica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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