DICCIONARIO MÉDICO
Lesión medular
La lesión medular es el daño de la médula espinal, el cordón nervioso que conecta el cerebro con el resto del cuerpo. Interrumpe la transmisión de las órdenes motoras y de la información sensitiva por debajo del punto dañado. Su alcance depende del nivel donde se produce y de si la médula queda interrumpida por completo o solo en parte, lo que se gradúa con la escala ASIA. La palabra médula procede del latín medulla, tuétano, el contenido interior de un hueso. La médula espinal es ese cordón alojado dentro de la columna vertebral por el que circulan, en ambos sentidos, las señales entre el encéfalo y el cuerpo. Dañarla equivale a cortar, total o parcialmente, esa vía de comunicación. Un concepto ordena todo lo demás: el nivel. La médula está organizada por segmentos, y cada uno gobierna una franja del cuerpo. El nivel neurológico de la lesión es el segmento más bajo que todavía conserva funciones normales a ambos lados. Por debajo de ese punto se concentran las consecuencias, y por eso una lesión cervical alta y una lumbar, con el mismo grado de gravedad, dan cuadros muy distintos. La lesión no se agota en el instante del traumatismo. El impacto inicial (una fractura vertebral que aplasta o desgarra la médula) constituye el daño primario. A continuación se pone en marcha una segunda oleada: la zona lesionada se inflama, se altera el riego sanguíneo, se acumulan sustancias tóxicas y mueren células que el golpe no había destruido. Es el daño secundario, y se despliega durante horas y días. Esa distinción tiene un peso enorme. El daño primario ya está hecho cuando el paciente llega al hospital, pero el secundario todavía puede modularse. Controlar la tensión arterial, mantener la oxigenación y descomprimir pronto la médula persiguen justamente eso: que la lesión no crezca más allá de lo que el traumatismo dejó. La clasificación internacional de referencia la estableció la American Spinal Injury Association (ASIA). Su pregunta central es si la lesión es completa o incompleta, y la respuesta se juega en un detalle: la preservación sacra, es decir, si quedan sensibilidad o movimiento en los segmentos más bajos (alrededor de S4 y S5). Cuando no queda ninguna función por debajo del nivel de la lesión, incluidos esos segmentos sacros, la lesión es completa (grado A de la escala). Cuando se conserva algo, es incompleta, y la escala la reparte en grados según cuánta función motora y sensitiva persiste: el grado B mantiene sensibilidad pero no movimiento; los grados C y D conservan movimiento en distinto grado; el grado E corresponde a funciones normales. La diferencia no es teórica. Las lesiones incompletas guardan posibilidades reales de recuperación parcial; las completas, muy pocas por debajo del nivel dañado. El nivel decide qué parte del cuerpo se afecta. Una lesión en la médula cervical compromete los cuatro miembros y da lugar a una tetraplejia. Una lesión más baja, en la región dorsal o lumbar, respeta los brazos y afecta al tronco y a las piernas, configurando una paraplejia. Cuanto más alta es la lesión, más funciones quedan por debajo y mayor es su repercusión, hasta el punto de que las lesiones cervicales muy altas pueden comprometer la respiración. Justo después del traumatismo, la médula situada por debajo de la lesión puede quedar en silencio: desaparecen los reflejos, el tono muscular y la sensibilidad. Es el shock medular, un estado transitorio que puede simular una lesión completa aunque no lo sea. Dura horas o días y, mientras persiste, impide valorar con exactitud el alcance real del daño. Solo cuando remite, y reaparecen los reflejos, es posible clasificar la lesión con fiabilidad. No conviene confundirlo, además, con el shock neurogénico, que es un problema de tensión arterial y frecuencia cardíaca. No. Aunque los accidentes de tráfico, las caídas y los traumatismos deportivos son la causa más visible, la médula también puede dañarse por tumores, infecciones, falta de riego o compresión por enfermedades de la columna. Cuando la disfunción medular no es traumática, suele hablarse de mielopatía. Puede ocurrir en las primeras fases, sobre todo una vez superado el shock medular, cuando la reclasificación revela funciones que antes estaban ocultas. Pasado ese periodo inicial, las lesiones completas rara vez recuperan función significativa por debajo del nivel lesionado. Es el segmento medular más bajo con función normal a ambos lados del cuerpo. Marca la frontera a partir de la cual aparecen los déficits y permite predecir qué grupos musculares y qué zonas de sensibilidad estarán afectados.Qué es la lesión medular
Daño primario y daño secundario
Completa o incompleta: la escala ASIA
La importancia del nivel: tetraplejia y paraplejia
El shock medular no es la lesión
Preguntas frecuentes
¿Toda lesión medular es traumática?
¿Una lesión completa puede convertirse en incompleta?
¿Qué significa el nivel de la lesión?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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