DICCIONARIO MÉDICO
Lesión medular
La lesión medular es cualquier daño a la médula espinal que altera de forma temporal o permanente la función motora, sensitiva o autonómica por debajo del nivel lesionado. Puede tener origen traumático —accidentes de tráfico, caídas, agresiones— o no traumático —tumores, mielopatías vasculares, infecciones—. Según la OMS, la incidencia mundial se sitúa entre 40 y 80 casos nuevos por millón de habitantes al año. La médula espinal es un cordón de tejido nervioso que recorre el interior del canal vertebral desde el tronco del encéfalo hasta aproximadamente la primera o segunda vértebra lumbar. Contiene las vías ascendentes que llevan la información sensitiva hacia el cerebro y las vías descendentes que transmiten las órdenes motoras hacia los músculos. Cuando una lesión interrumpe esas vías, todas las funciones que dependían de los segmentos situados por debajo del punto de daño se ven comprometidas: movimiento, sensibilidad, control de esfínteres, regulación de la presión arterial y la temperatura, y función sexual. El adjetivo "medular" procede del latín medullāris, derivado de medulla, "tuétano" o "parte central". En medicina se emplea tanto para la médula espinal (tejido nervioso) como para la médula ósea (tejido hematopoyético), lo que a veces genera confusión. En este contexto, "lesión medular" se refiere siempre a la médula espinal. Las causas traumáticas siguen siendo las más frecuentes —accidentes de tráfico, caídas y actos de violencia representan hasta el 90 % de los casos en algunas series—, pero la proporción de lesiones de origen no traumático va en aumento. Entre las causas no traumáticas se encuentran la compresión por tumores, la mielopatía espondilótica cervical, la mielitis transversa, los infartos medulares y las malformaciones vasculares. La primera distinción fundamental es entre lesión completa e incompleta. En la lesión completa no se conserva ninguna función motora ni sensitiva por debajo del nivel de daño, incluidos los segmentos sacros más distales. En la incompleta persiste algún grado de función —puede ser solo sensitiva, o motora con fuerza insuficiente, o motora funcional— por debajo de la lesión. La herramienta estándar para graduar la gravedad es la escala de la American Spinal Injury Association (ASIA), publicada por primera vez en 1984 como adaptación de la escala de Frankel y revisada en varias ocasiones, la última en 2019. La escala clasifica la lesión en cinco grados según la exploración motora y sensitiva estandarizada: ASIA A (lesión completa, sin función motora ni sensitiva en los segmentos sacros S4-S5), ASIA B (función sensitiva preservada pero no motora por debajo del nivel neurológico), ASIA C (función motora preservada con fuerza muscular inferior a 3 en la mayoría de los músculos clave), ASIA D (función motora preservada con fuerza muscular igual o superior a 3) y ASIA E (función motora y sensitiva normales). Cuando la lesión no destruye toda la sección transversal de la médula, el patrón de déficit depende de qué tractos y qué zonas de sustancia gris se han dañado. Esos patrones configuran los llamados síndromes medulares incompletos, que tienen valor pronóstico muy diferente entre sí. El síndrome medular central es el más frecuente, sobre todo en pacientes mayores con canal cervical estrecho que sufren una hiperextensión cervical. Produce una debilidad más intensa en las extremidades superiores que en las inferiores, porque las fibras que inervan los brazos discurren por la zona central de los fascículos corticoespinales. Es, de los síndromes incompletos, el que tiene mejor pronóstico de recuperación funcional. El síndrome medular anterior afecta a los dos tercios anteriores de la médula: se pierden la función motora y la sensibilidad al dolor y la temperatura, pero se conserva la propiocepción y el tacto fino, que viajan por los cordones posteriores. Su pronóstico motor es el menos favorable de los síndromes incompletos. El síndrome medular posterior es mucho más raro y afecta selectivamente a la propiocepción y al tacto discriminativo, con conservación motora y termoalgésica. Y el síndrome de Brown-Séquard, producido por una hemisección medular, da un cuadro cruzado clásico: pérdida motora y propioceptiva en el lado de la lesión, y pérdida de la sensibilidad termoalgésica en el lado contrario. Tiene buen pronóstico funcional en la mayoría de los casos. El nivel neurológico —el segmento medular más caudal con función motora y sensitiva normal— determina las consecuencias clínicas. Las lesiones cervicales altas (C1-C4) pueden comprometer la respiración, porque el nervio frénico que inerva el diafragma nace de C3-C5. Las lesiones cervicales bajas (C5-C8) producen tetraplejia con grados variables de función en los brazos. Las lesiones torácicas producen paraplejia con conservación de la función de las extremidades superiores. Y las lesiones del cono medular o de la cola de caballo afectan a las raíces lumbosacras, comprometiendo la función vesical, intestinal y sexual con patrones variables de debilidad en las piernas. Del latín medullāris, derivado de medulla, que significaba "tuétano", "meollo" o "parte central" de un órgano. En medicina se usa para designar tanto la médula espinal como la médula ósea, dos estructuras completamente distintas. Cuando hablamos de "lesión medular" nos referimos siempre a la médula espinal. En la completa no queda ninguna función motora ni sensitiva por debajo del nivel de la lesión, incluidos los segmentos sacros más bajos. En la incompleta se conserva alguna función residual. La distinción es crucial para el pronóstico: una lesión incompleta tiene muchas más posibilidades de recuperación funcional parcial que una completa. No. La paraplejia es una de las consecuencias posibles de la lesión medular —la parálisis de las extremidades inferiores—, pero la lesión medular es un concepto más amplio que incluye también la tetraplejia, los síndromes incompletos y las alteraciones autonómicas. Además, no toda paraplejia se debe a una lesión medular: puede estar causada por patología cerebral o de nervios periféricos. Depende del tipo y la gravedad. Las lesiones incompletas (ASIA B, C y D) tienen posibilidades reales de recuperación funcional parcial, especialmente si la rehabilitación comienza de forma precoz. Las lesiones completas (ASIA A) rara vez recuperan función neurológica significativa por debajo del nivel lesionado, aunque la rehabilitación sigue siendo fundamental para prevenir complicaciones secundarias y maximizar la independencia funcional. La investigación en regeneración nerviosa y neuromodulación avanza, pero aún no existe un tratamiento que repare la médula espinal lesionada de forma completa. Si desea profundizar en conceptos asociados a la lesión medular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la lesión medular
Clasificación: completa, incompleta y escala ASIA
Los síndromes medulares incompletos
Nivel de lesión y consecuencias funcionales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término "medular"?
¿Qué diferencia hay entre lesión medular completa e incompleta?
¿Es lo mismo lesión medular que paraplejia?
¿Puede recuperarse una persona con lesión medular?
Referencias
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