DICCIONARIO MÉDICO
Mielopatía
La mielopatía es la disfunción de la médula espinal producida por cualquier proceso que interrumpa su funcionamiento normal, ya sea porque una estructura externa la comprime o porque la lesión asienta en el propio tejido nervioso. El término agrupa causas muy diversas: degenerativas, vasculares, metabólicas, tóxicas, infecciosas o traumáticas. Procede del griego myelós (médula) y pathos (padecimiento), y designa de forma genérica cualquier enfermedad o alteración funcional de la médula espinal, con independencia de su causa. No nombra una entidad única, sino un patrón de daño: el conjunto de manifestaciones que aparecen cuando se interrumpen las vías ascendentes y descendentes que recorren el cordón medular. En la práctica clínica, el término rara vez se usa solo. Casi siempre aparece acompañado de un adjetivo que precisa la causa (mielopatía espondilótica, mielopatía isquémica) o la localización (mielopatía cervical, mielopatía torácica). Esa costumbre lingüística refleja algo real: bajo la misma palabra conviven procesos con mecanismos, pronósticos y abordajes completamente distintos. La forma más práctica de ordenar las mielopatías distingue entre las de origen extrínseco y las de origen intrínseco. En las primeras, una estructura ajena a la médula reduce el espacio disponible para ella dentro del canal raquídeo: un hueso deformado por artrosis, una hernia discal, un tumor vertebral, un hematoma o un absceso. La médula, comprimida desde fuera, ve alterada su circulación y su capacidad de conducir señales. En las segundas, el problema nace dentro del propio tejido medular. Aquí se incluyen las causas vasculares (isquemia por interrupción del riego sanguíneo), las inflamatorias, las infecciosas, las desmielinizantes, las tumorales que crecen desde el interior del cordón y las de origen metabólico o carencial, entre las que destaca clásicamente el déficit de vitamina B12. La radiación terapéutica sobre la columna, administrada años antes, puede sumarse también a este grupo intrínseco como causa tardía. Existe un tercer eje de clasificación, transversal a los dos anteriores: el temporal. Una mielopatía puede instaurarse de forma traumática, en cuestión de segundos, o de forma no traumática y progresiva, a lo largo de meses o años. Esta segunda variante es, con diferencia, la más habitual en la práctica clínica del adulto. Por debajo de la clasificación causal, la mielopatía también se nombra según el segmento medular afectado. La variante cervical es la más frecuente de todas, en buena medida porque el cuello concentra el mayor rango de movilidad de toda la columna vertebral y, con él, el mayor desgaste articular acumulado con la edad. Le siguen en frecuencia la torácica y la lumbar, esta última limitada en la práctica a la porción más alta de la región, ya que la médula termina alrededor de la primera o segunda vértebra lumbar. Cada localización tiene su propia lógica anatómica y sus propias causas predominantes, lo que justifica que la mielopatía cervical se trate como entidad diferenciada dentro de este mismo diccionario. Conviene no confundir mielopatía con mielitis. La segunda designa específicamente un proceso inflamatorio de la médula espinal, casi siempre de instauración aguda o subaguda, y con frecuencia ligado a una infección previa, a una enfermedad autoinmune o a un trastorno desmielinizante como la esclerosis múltiple. La mielopatía, en cambio, es el término paraguas: cualquier mielitis produce, mientras dura, un cuadro de mielopatía, pero la mayoría de las mielopatías no tienen origen inflamatorio. La distinción no es solo terminológica. Determina buena parte del estudio diagnóstico posterior, orientado hacia causas mecánicas en un caso y hacia causas inmunomediadas o infecciosas en el otro. De dos raíces griegas: myelós, médula, y pathos, padecimiento. La misma raíz myelós aparece en mielitis, mielografía o mieloma, siempre en referencia a la médula, ya sea la espinal o la ósea según el contexto. No. La mielitis es una causa posible de mielopatía, la de origen inflamatorio, pero no la única ni la más frecuente en el adulto. No necesariamente. El abordaje depende por completo de la causa: una mielopatía compresiva de origen degenerativo puede requerir descompresión quirúrgica si progresa, mientras que una de origen carencial o tóxico se orienta primero hacia corregir el factor que la produce. La resonancia magnética de la columna es la técnica de referencia, porque permite visualizar tanto la médula como las estructuras óseas y discales que pueden comprimirla. Según la sospecha clínica, se completa con análisis de sangre, líquido cefalorraquídeo o estudios neurofisiológicos.Qué es la mielopatía
Clasificación según el mecanismo
Localización: cervical, torácica y lumbar
Diferenciación con la mielitis
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra mielopatía?
¿Es lo mismo mielopatía que mielitis?
¿Toda mielopatía necesita cirugía?
¿Con qué prueba se diagnostica?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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