DICCIONARIO MÉDICO
Compresión medular
La compresión medular es la reducción patológica del espacio disponible para la médula espinal dentro del canal raquídeo, provocada por estructuras que ejercen presión sobre el cordón medular y comprometen su función neurológica. Se clasifica como una forma de mielopatía y puede instaurarse en minutos o desarrollarse a lo largo de meses. El término combina el sustantivo compresión (del latín compressio, 'acción de apretar conjuntamente') con el adjetivo medular, referido a la médula espinal (del latín medulla, 'tuétano, parte interna'). En la literatura anglosajona se emplea spinal cord compression, y la expresión se documenta en la terminología neurológica desde mediados del siglo XIX, cuando los primeros cirujanos intentaron descomprimir la médula tras fracturas vertebrales. La médula espinal, protegida normalmente por las vértebras, las meninges y el líquido cefalorraquídeo, transporta toda la información motora y sensitiva entre el encéfalo y el tronco y las extremidades. También gobierna funciones autonómicas como el control vesical e intestinal. Cuando algo invade ese espacio y aprieta el cordón nervioso, la transmisión de señales se deteriora de manera proporcional al grado y la rapidez de la compresión. El canal vertebral no tiene el mismo calibre en toda su longitud. En la región cervical, la médula ocupa aproximadamente la mitad del diámetro del canal, lo que deja un margen de tolerancia razonable. Ese margen varía entre personas: quienes nacen con un canal congénitamente estrecho (estenosis constitucional) toleran peor cualquier factor sobreañadido, ya sea un osteofito, un disco herniado o un ligamento hipertrofiado. En la región torácica el canal es más angosto y la médula más vulnerable; por eso ciertas lesiones a este nivel producen déficits graves con masas relativamente pequeñas. Por debajo de L1-L2 la médula propiamente dicha ya no existe y lo que discurre dentro del canal son las raíces de la cola de caballo, cuya compresión genera un cuadro diferente, el síndrome de cauda equina. La fuente de compresión puede situarse fuera de la duramadre (extradural), dentro de la duramadre pero fuera de la médula (intradural extramedular) o dentro del propio tejido medular (intramedular). Las causas extradurales son las más frecuentes con diferencia. Entre las extradurales figuran las metástasis vertebrales, las hernias discales, los osteofitos de la espondilosis y los abscesos epidurales. Un traumatismo con fractura o luxación vertebral puede producir una compresión aguda devastadora. Los tumores intradurales extramedulares, como meningiomas y neurinomas, crecen despacio y permiten a la médula adaptarse hasta que el volumen supera su capacidad de tolerancia, un fenómeno que explica que ciertos pacientes presenten déficits llamativamente tardíos pese a lesiones voluminosas en la resonancia. Las causas intramedulares (tumores gliales, siringomielia) comprimen la médula desde dentro hacia fuera. Son menos habituales. La rapidez importa tanto como la causa. Una compresión aguda (minutos a horas), habitual en traumatismos y hematomas epidurales espontáneos, provoca lesiones isquémicas rápidas porque el tejido nervioso depende críticamente del aporte vascular. La compresión subaguda (días a semanas) acompaña a abscesos y tumores de crecimiento rápido. La crónica (meses a años) es propia de la espondilosis cervical y los tumores benignos de lento crecimiento. El dato más relevante para el pronóstico es el estado neurológico en el momento en que se alivia la presión. Cuanto más tiempo permanece la médula comprimida, menor es la probabilidad de recuperación completa. Hay un punto sin retorno. Conviene no confundir la compresión medular con la compresión radicular. En la primera se afecta el cordón medular propiamente dicho y pueden verse comprometidas funciones motoras, sensitivas y autonómicas por debajo del nivel de la lesión. En la segunda la estructura dañada es una raíz nerviosa aislada, con un patrón de afectación limitado al territorio de esa raíz (un dermatoma concreto, un grupo muscular específico). La hernia discal lumbar, por ejemplo, comprime raíces nerviosas pero no la médula, porque esta ya ha terminado a ese nivel. Se refiere a la médula espinal, no a la médula ósea ni a la médula renal. El adjetivo medular procede del latín medulla, que designaba la parte más interna de un órgano. En el contexto neurológico se aplica al cordón nervioso alojado en el interior de la columna vertebral. No necesariamente. La compresión aguda de origen traumático o por hematoma sí constituye una urgencia que requiere intervención rápida. Las formas crónicas, como la mielopatía cervical espondilótica, progresan despacio y se evalúan de forma programada, aunque también exigen actuación para evitar un deterioro irreversible. No exactamente. La mielopatía es cualquier enfermedad de la médula espinal, sea cual sea su causa. La compresión medular es una de las causas posibles de mielopatía, pero no la única: existen mielopatías de origen vascular, inflamatorio, metabólico o infeccioso que no implican compresión mecánica. Sí, entre las causas no traumáticas. Las metástasis vertebrales (sobre todo de mama, pulmón y próstata) representan la primera causa de compresión medular en la práctica oncológica. Si se incluyen todos los orígenes, el traumatismo pasa a ser el más habitual. Si desea ampliar información sobre conceptos vinculados a la compresión medular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la compresión medular
Anatomía del canal raquídeo y vulnerabilidad medular
Origen extradural, intradural e intramedular
Velocidad de instauración y pronóstico
Diferenciación con la compresión radicular
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente "medular" en compresión medular?
¿La compresión medular es siempre una urgencia?
¿Es lo mismo compresión medular que mielopatía?
¿Las metástasis son la causa más frecuente de compresión medular?
Referencias
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