DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de compresión radicular
El síndrome de compresión radicular es la afectación de una raíz nerviosa espinal por la presión de una estructura vecina en el punto en que abandona el canal raquídeo. A diferencia del cordón medular, aquí lo comprimido es un único nervio en su tramo más vulnerable, justo donde atraviesa el estrecho paso del agujero de conjunción. La voz radicular procede del latín radicula, diminutivo de radix ("raíz"), más el sufijo -ar ("relativo a"). Aunque el adjetivo tiene siglos de uso en botánica, su aplicación al sistema nervioso es relativamente tardía: se documenta hacia 1830, cuando la anatomía comparó la ramificación de los nervios espinales con la de una raíz vegetal. A ese adjetivo se suma síndrome, del griego syndromē, para designar el cuadro que resulta cuando esa raíz queda sometida a presión. La raíz nerviosa es, en realidad, un tramo muy corto: el segmento en el que las fibras que emergen de la médula abandonan el canal óseo que las protege. Ese tramo carece de la protección que ofrece el hueso vertebral al resto del trayecto nervioso, y por eso concentra buena parte de los cuadros compresivos de origen vertebral. Entre las causas, la herniación de un disco intervertebral es, con mucho, la más habitual. Cuando el material discal se desplaza hacia el lado, en dirección al agujero de conjunción, comprime selectivamente la raíz que sale por ese nivel. Si el desplazamiento es hacia el centro del canal, el resultado puede ser distinto: la hernia alcanza el propio cordón medular en lugar de la raíz, o ambas estructuras a la vez. La formación de osteofitos por artrosis de las articulaciones vertebrales produce un efecto equivalente, aunque de instauración más lenta: el estrechamiento progresivo del agujero de conjunción termina comprimiendo la raíz que lo atraviesa. Por el nivel afectado se distinguen tres formas. La cervical resulta, casi siempre, de una hernia discal o de espondilosis en el cuello. La torácica es la menos frecuente, dada la escasa movilidad de esa región de la columna. La lumbosacra concentra la mayoría de los casos, favorecida por la carga mecánica que soporta esa zona de la espalda a lo largo de la vida. Una particularidad anatómica separa a la primera de la tercera: en la columna cervical la raíz sale por encima de la vértebra del mismo número, de modo que una hernia C6-C7 afecta característicamente a la raíz C7; en la columna lumbar ocurre lo contrario, y una hernia L4-L5 compromete habitualmente la raíz L5. En la columna lumbosacra, la hernia discal explica alrededor del 90 % de los casos de dolor radicular, y el 95 % de las hernias con relevancia clínica se concentran en los niveles L4-L5 y L5-S1. En la columna cervical la incidencia anual se estima entre 1 y 3,5 casos por cada 1.000 personas, con un máximo en la sexta década de la vida. La raíz C7 es, con diferencia, la más afectada en ese territorio, seguida de C6 y, a mayor distancia, de C5 y C8. Compresión y radiculopatía no son sinónimos exactos. La segunda es la categoría más amplia, el estado en que la conducción nerviosa a lo largo de una raíz queda bloqueada, y admite causas ajenas a la presión mecánica: la inflamación por diabetes, una infección como el herpes zóster o procesos autoinmunes. El síndrome de compresión radicular es, dentro de ese conjunto, el subgrupo en el que la causa identificada es mecánica. La ciática es, a su vez, un caso particular dentro de la compresión radicular lumbosacra: el dolor que sigue el trayecto del nervio ciático cuando la raíz comprimida pertenece al grupo L4-S3 que lo forma. Y cuando la compresión no afecta a una sola raíz sino a varias, por debajo del extremo inferior de la médula, el cuadro pasa a llamarse síndrome de cola de caballo, una entidad de mayor gravedad y de manejo distinto. Frente al síndrome de compresión medular, la diferencia es de estructura: aquí se comprime un nervio periférico ya individualizado, no el cordón que todavía agrupa las vías de todo el cuerpo. Sí, si la protrusión se dirige hacia el centro del canal en lugar de hacia el lateral. En ese caso coexisten compresión radicular y compresión medular, con un cuadro combinado de ambos orígenes. Porque el nivel C6-C7 concentra buena parte de la carga mecánica de la columna cervical baja, la zona de mayor movilidad del cuello. Las cifras publicadas sitúan la afectación de C7 entre el 45 y el 60 % de los casos de radiculopatía cervical. No necesariamente. Otros cuadros musculoesqueléticos de cadera o rodilla producen dolor referido con un trayecto parecido, sin que exista compresión nerviosa alguna. La distinción anatómica entre hernias posterolaterales, que comprimen la raíz, y hernias posteromediales, que pueden alcanzar el propio cordón, se consolidó con la generalización de la resonancia magnética a partir de la década de 1980, cuando fue posible visualizar con precisión la dirección del material discal desplazado.Qué es el síndrome de compresión radicular
Mecanismo
Clasificación
Epidemiología
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Puede una hernia discal comprimir a la vez la raíz y la médula?
¿Por qué la raíz C7 se afecta con tanta más frecuencia que las demás en el cuello?
¿Todo dolor irradiado por una pierna corresponde a una compresión radicular?
¿Desde cuándo se sabe que una hernia lateral y una central producen cuadros distintos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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