DICCIONARIO MÉDICO
Descompresión
La descompresión es la reducción o eliminación de una presión que se ejerce sobre un tejido, una cavidad o un compartimento del organismo. El término abarca situaciones muy distintas entre sí: el ascenso controlado del buceador desde la profundidad, el gesto quirúrgico que libera un nervio o una víscera atrapada, y la caída brusca de la presión ambiental durante un vuelo o una exposición en cámara hipobárica. En sentido estricto, descompresión significa quitar presión. Es un término funcional, no anatómico: se aplica a cualquier estructura sometida a una presión mayor de la que puede tolerar sin sufrir daño o disfunción. Esa presión puede ser mecánica (un disco vertebral que comprime la raíz de un nervio), hidráulica (líquido cefalorraquídeo acumulado bajo el cráneo), gaseosa (nitrógeno disuelto en la sangre de un buzo) o ambiental (aire enrarecido a gran altitud). El acto médico o el proceso fisiológico que la revierte se llama descompresión. La palabra procede del latín tardío. Combina el prefijo de- (retirada, inversión) con compressio, -onis (compresión), derivado a su vez de comprimere (apretar, oprimir juntos), formado por cum (con) y premere (apretar). El uso médico documentado se remonta al siglo XIX, cuando los ingenieros que trabajaban en cajones sumergidos (los caissons franceses e ingleses de los grandes puentes) empezaron a describir un cuadro peculiar que se manifestaba al salir del recinto presurizado. Fue Paul Bert quien, en La Pression barométrique (1878), demostró que las burbujas de nitrógeno eran las responsables. Desde entonces el término se ha extendido a la cirugía, la otología y la medicina hiperbárica. La descompresión más conocida es la del buceador. Su base es una ley física sencilla enunciada en 1803: la cantidad de gas que un líquido puede disolver es proporcional a la presión parcial de ese gas sobre el líquido. Al bajar en el agua, la presión aumenta y la sangre y los tejidos disuelven más nitrógeno del habitual. Si el ascenso es lento, el nitrógeno excedente se elimina por vía pulmonar de forma silenciosa. Si es rápido, no hay tiempo material: el gas cambia de estado y forma burbujas, del mismo modo que una botella de agua con gas empieza a burbujear cuando se destapa. Esas burbujas son las que dañan articulaciones, médula espinal, oído interno y, en los casos graves, cerebro. La respuesta profiláctica es la parada de descompresión: uno o varios altos programados durante el ascenso, a profundidades y tiempos calculados según el perfil de la inmersión. Los ordenadores de buceo modernos aplican modelos matemáticos (Bühlmann, VPM, RGBM) que estiman la carga tisular y proponen los tiempos de parada. Este mismo principio físico interviene, con signo contrario, cuando un piloto asciende bruscamente a gran altura sin cabina presurizada: la caída de la presión ambiental permite que el nitrógeno corporal salga de solución, con un cuadro clínicamente idéntico al de los buzos. En cirugía, la descompresión designa cualquier intervención dirigida a liberar una estructura de la presión que la comprime. El caso más frecuente es el neurológico. Cuando una raíz nerviosa o la médula espinal quedan atrapadas por una hernia discal, una estenosis del canal o un fragmento óseo, el resultado es dolor irradiado, pérdida de fuerza o alteración esfinteriana. El cirujano retira el elemento compresor mediante una discectomía, una laminectomía o una foraminotomía, según el nivel y la causa. El objetivo no es reparar el nervio (eso corre a cargo del propio tejido) sino devolverle el espacio anatómico. Hay otras localizaciones habituales. La descompresión de la fosa posterior alivia la presión sobre las estructuras del ángulo pontocerebeloso en la neuralgia del trigémino. La craniectomía descompresiva, que se abre paso en un cráneo con presión intracraneal refractaria (traumatismo grave, ictus maligno), retira un fragmento óseo para que el edema tenga a donde expandirse. La descompresión orbitaria abre la pared ósea de la órbita cuando la oftalmopatía tiroidea empuja el globo ocular hacia delante. La colónica alivia una obstrucción intestinal antes de la cirugía definitiva. Todas comparten el mismo principio elemental: hacer sitio. El oído es un caso aparte. La cavidad timpánica se comunica con la faringe a través de la trompa de Eustaquio, y esa vía es la que iguala la presión del aire interno con la del ambiente. Cuando la trompa no funciona (catarro, cambio brusco de altitud), la presión de un lado y del otro deja de equilibrarse: aparece sensación de plenitud, hipoacusia y, en los casos serios, hemorragia en la mucosa. Es el barotrauma. La descompresión del oído medio se resuelve espontáneamente en la mayoría de los casos con maniobras de igualación (deglución, Valsalva); en las formas persistentes puede recurrirse a una miringotomía. Consulte también barotrauma. Fuera del terreno anatómico, el término aparece en dos contextos más. La descompresión gástrica mediante sonda alivia la distensión abdominal en un íleo o en una pancreatitis grave. Y, en fisioterapia y rehabilitación, se llama descompresión vertebral no quirúrgica a las técnicas mecánicas que aplican tracción intermitente sobre la columna para reducir la presión intradiscal; su respaldo científico es menor que el de las opciones quirúrgicas y su indicación depende de cada caso. Enfermedad por descompresión. Es la consecuencia clínica de una descompresión mal realizada, no un sinónimo. La descompresión, hecha correctamente, es el procedimiento que la previene; hecha mal, la causa. Suele hablarse también de síndrome disbárico para agrupar la enfermedad por descompresión y la embolia gaseosa arterial. Compresión. Es el fenómeno opuesto. La compresión aplica presión; la descompresión la retira. Ambos términos coexisten en el vocabulario clínico y, con frecuencia, uno se define por referencia al otro. Consulte compresión. Descarga. En traumatología y en cardiología se usa como término próximo pero no equivalente. Descargar un miembro es reducir el peso que soporta; descargar el corazón es disminuir su trabajo. La descompresión implica siempre presión física localizada. Del latín tardío, por la unión del prefijo de- (retirada, inversión) con compressio, sustantivo derivado de comprimere (apretar juntos). En medicina se documenta desde el siglo XIX, en el contexto del trabajo en cajones sumergidos, cuando Paul Bert describió el papel del nitrógeno. No. En su acepción original describe cualquier reducción de una presión, sea de origen natural (el ascenso espontáneo del buzo, la salida de una cabina presurizada) o inducida por el médico (un acto quirúrgico, una parada programada durante la salida a superficie). La descompresión es el fenómeno físico de retirar presión. La enfermedad por descompresión es la lesión clínica que aparece cuando esa retirada se hace demasiado deprisa y el nitrógeno disuelto forma burbujas dentro de los tejidos. Una es el proceso; la otra, su complicación. Sí. Las paradas de descompresión durante el ascenso de un buzo son descompresión. Las maniobras de igualación en el oído medio también lo son. Y la simple exposición al oxígeno hiperbárico en cámara es descompresión terapéutica en pacientes con burbujas ya formadas. La cirugía es solo una de las variantes. Si desea profundizar en conceptos asociados a la descompresión, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la descompresión
Física del gas disuelto y ley de Henry
Descompresión quirúrgica
Descompresión en el oído medio y otras acepciones
Diferenciación con conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra descompresión?
¿La descompresión es siempre un procedimiento médico?
¿Qué diferencia hay entre descompresión y enfermedad por descompresión?
¿Existe la descompresión sin ninguna operación?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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