DICCIONARIO MÉDICO
Embolia gaseosa
La embolia gaseosa es la obstrucción de uno o varios vasos sanguíneos por burbujas de aire u otro gas que han penetrado en la circulación. Puede afectar al territorio venoso, al arterial o a ambos, y su gravedad depende del volumen de gas introducido, de la velocidad con que entra y del órgano donde se aloja el émbolo. Se habla de embolia gaseosa cuando una cantidad de gas suficiente para interrumpir el flujo sanguíneo accede al interior de los vasos. El término procede del griego ἐμβολή (embolḗ, "lanzamiento, inserción"), aplicado en medicina a cualquier material que viaja por la corriente sanguínea hasta enclavarse en un vaso de menor calibre. En este caso concreto el material es gaseoso: aire atmosférico, nitrógeno, dióxido de carbono u otros gases que, en condiciones normales, no deberían encontrarse formando burbujas dentro de la circulación. En la embolia trombótica el émbolo es un fragmento de trombo desprendido; aquí, en cambio, el agente obstructivo carece de estructura sólida. Las burbujas se comportan de forma peculiar: se deforman, coalescen entre sí y, sobre todo, obedecen a la ley de Boyle-Mariotte, según la cual su volumen varía en proporción inversa a la presión ambiental. Esa propiedad explica por qué un ascenso rápido desde el fondo del mar resulta peligroso, ya que las burbujas que existían a alta presión se expanden al disminuir la presión circundante. Conviene distinguir dos grandes escenarios. El primero, y probablemente el más conocido por el público, es el accidente de buceo: un buceador que asciende demasiado deprisa sin respetar las paradas de descompresión puede sufrir la entrada masiva de gas en la circulación arterial a través de alvéolos rotos por sobredistensión. Profundidades tan modestas como un metro bastan para que esto ocurra si el buceador retiene el aire durante el ascenso. El segundo escenario, menos divulgado pero estadísticamente más frecuente en la práctica hospitalaria, es el iatrogénico. La colocación o retirada de catéteres venosos centrales, las intervenciones neuroquirúrgicas en posición sentada, la cirugía cervical, torácica o hepática, e incluso procedimientos endoscópicos pueden crear las condiciones para que el aire entre en el torrente venoso. Para que eso suceda hacen falta dos cosas a la vez: una comunicación abierta entre la atmósfera y un vaso, y un gradiente de presión que favorezca la entrada de aire. La presión negativa intratorácica durante la inspiración, por ejemplo, puede aspirar aire a través de un catéter mal ocluido. Cuando las burbujas entran en el sistema venoso, viajan con el retorno sanguíneo hasta el corazón derecho y, en condiciones normales, quedan atrapadas en la red capilar del pulmón, donde se reabsorben con relativa eficacia si el volumen no es excesivo. Se ha estimado que cantidades inferiores a 0,5 mL/kg pueden pasar inadvertidas, mientras que volúmenes superiores a 3-5 mL/kg de aire inyectado rápidamente son capaces de causar un bloqueo del tracto de salida del ventrículo derecho. Más grave es la embolia gaseosa arterial. Si las burbujas alcanzan las arterias sistémicas (por rotura alveolar directa, por paso a través de un foramen oval permeable o porque el volumen venoso supera la capacidad de filtro pulmonar), pueden ocluir territorios vasculares del cerebro, del corazón o de otros órganos, con consecuencias similares a las de un infarto. La isquemia resultante depende del territorio afectado y de la rapidez con que se actúe. No es lo mismo. La embolia gaseosa propiamente dicha implica que el gas entra como tal en los vasos, ya sea desde el exterior o desde un espacio corporal lleno de aire (los alvéolos, por ejemplo). La enfermedad descompresiva, en cambio, se produce cuando el nitrógeno que estaba disuelto en la sangre y los tejidos a alta presión sale de solución y forma burbujas in situ al reducirse la presión ambiente. Los mecanismos son distintos, aunque en un accidente de buceo pueden coexistir y sus manifestaciones clínicas a veces se solapan, lo que complica la identificación inicial del cuadro. Del griego ἐμβολή (embolḗ), que significa "lanzamiento" o "inserción", combinado con el adjetivo latino gaseous, incorporado al vocabulario científico a partir del término gas acuñado por el médico flamenco Jan Baptist van Helmont en el siglo XVII. La combinación describe, pues, la inserción de una masa gaseosa dentro de un vaso sanguíneo. Depende del volumen y de la velocidad de inyección. Las pequeñas burbujas que a veces quedan en las jeringas de uso clínico habitual (menos de 1 mL) se reabsorben sin consecuencias apreciables al llegar a la circulación pulmonar. Los estudios experimentales y los registros clínicos apuntan a que hacen falta cantidades muy superiores, del orden de varios mililitros por kilogramo de peso, inyectadas rápidamente, para producir un bloqueo hemodinámico significativo. Sí, en la práctica clínica actual se emplean como sinónimos. El término aeroembolia tuvo inicialmente más uso en medicina aeronáutica y del buceo, pero hoy ambos se utilizan de forma intercambiable en la literatura médica general. Existe también una voz histórica, aerhemoctonia, que designaba específicamente la muerte por aire intravascular, aunque cayó en desuso a mediados del siglo XX. El barotrauma pulmonar es una de las vías por las que se produce la embolia gaseosa arterial en el buceo. Si el aire atrapado en los alvéolos se expande durante el ascenso hasta romper la pared alveolar, el gas puede pasar directamente a las venas pulmonares y, desde allí, alcanzar la circulación arterial sistémica a través del corazón izquierdo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la embolia gaseosa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la embolia gaseosa
Contextos clínicos de la embolia gaseosa
Embolia gaseosa venosa y arterial
Diferenciación con la enfermedad descompresiva
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la expresión "embolia gaseosa"?
¿Se puede morir por una burbuja de aire en una jeringa?
¿Es lo mismo embolia gaseosa que aeroembolia?
¿Qué relación tiene con el barotrauma?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026