DICCIONARIO MÉDICO
Trombo
Un trombo es la masa sólida que se forma cuando la sangre se coagula dentro de un vaso sanguíneo o de una cavidad cardíaca y queda fija en el lugar donde se originó. A diferencia de un émbolo, no viaja: permanece adherido a la pared del vaso o al endocardio, y desde ahí puede crecer, disolverse de forma espontánea o desprenderse en fragmentos. La palabra procede del griego θρόμβος (thrómbos), que ya en Hipócrates, en el siglo V antes de Cristo, designaba un grumo o una masa coagulada. El testimonio escrito más antiguo en latín aparece en la traducción de la obra del médico bizantino Oribasio de Pérgamo, compuesta en el siglo IV y traducida al latín en el VI, donde puede leerse la frase si trombus os matricis obstruderit (si un trombo obstruyera la boca de la matriz). De ahí pasó al latín medieval y, ya en 1493, al castellano. En el habla corriente, coágulo y trombo se usan como si fueran lo mismo, pero en anatomía patológica no lo son del todo. Coágulo es la palabra genérica: cualquier masa de sangre que ha pasado de líquida a sólida, se haya formado dentro o fuera del cuerpo. Trombo se reserva para el que se forma en vida, dentro del aparato circulatorio, adherido a la pared de un vaso o a una válvula cardíaca. El que aparece tras la muerte, sin esa adherencia, no es un trombo en sentido estricto: es un coágulo posmortem, y su distinción tiene incluso valor forense. El patólogo alemán Rudolf Virchow describió en el siglo XIX los tres factores que favorecen la formación de un trombo, agrupados desde entonces bajo el nombre de tríada de Virchow: la lesión del endotelio que recubre el vaso, la alteración del flujo sanguíneo (por enlentecimiento o por turbulencia) y los estados de hipercoagulabilidad de la sangre. No siempre actúan con el mismo peso. La lesión endotelial domina en la trombosis arterial y cardíaca, mientras que la estasis explica buena parte de la trombosis venosa. Tampoco hace falta que el endotelio se rompa de forma visible. Basta con que se altere el equilibrio entre las sustancias que favorecen la coagulación y las que la frenan para que el proceso arranque sobre una pared en apariencia intacta. El resultado es el mismo. Desde la época de Virchow se distinguen dos formas macroscópicas. El trombo blanco está compuesto sobre todo por plaquetas agregadas y aparece en zonas de daño endotelial: placas de ateroma ulceradas, válvulas con endocarditis, el endocardio dañado tras un infarto. El trombo rojo, en cambio, es rico en hematíes atrapados en una malla de fibrina (generada cuando la trombina corta el fibrinógeno circulante) y se forma típicamente en las venas, en zonas de flujo lento, sin que el endotelio tenga por qué estar dañado. Cuando el trombo se forma dentro del corazón o de la aorta, donde el flujo es más rápido, suele mostrar un patrón laminado conocido como líneas de Zahn: capas pálidas de plaquetas y fibrina que alternan con capas oscuras cargadas de hematíes. Esas líneas son, en la práctica, la firma microscópica de que el trombo se formó con la sangre todavía circulando; el coágulo posmortem, gelatinoso y no adherido a la pared, nunca las presenta. Trombo y émbolo comparten origen, no destino. El trombo se queda donde se formó. Si un fragmento se desprende y viaja por la circulación hasta enclavarse en un vaso de menor calibre, ese fragmento pasa a llamarse émbolo. En el lenguaje coloquial, "coágulo" cubre indistintamente las dos situaciones, lo que puede sembrar confusión sobre si el problema sigue fijo en su lugar de origen o se ha desplazado. Alrededor del noventa por ciento de los trombos que acaban dando lugar a un émbolo se originan en las venas profundas de las piernas. Un trombo también puede clasificarse por el grado de obstrucción que provoca: oclusivo, cuando cierra por completo la luz del vaso, o mural, cuando queda adherido a un tramo de la pared sin llegar a interrumpir del todo el flujo. Esta distinción no es solo académica: de ella depende, en buena medida, si el vaso sigue permitiendo algo de flujo o no. Sí. El organismo cuenta con un sistema fibrinolítico endógeno, capaz de disolver progresivamente un trombo mediante la enzima plasmina. Es el mismo mecanismo que, en condiciones normales, evita que cualquier coágulo fisiológico de reparación se perpetúe más allá de lo necesario. No necesariamente. Un trombo mural puede convivir durante meses con un flujo sanguíneo reducido pero conservado, sin que el vaso llegue a ocluirse del todo. Todo trombo es un coágulo, pero no todo coágulo es un trombo. El coágulo es el término amplio; trombo designa específicamente el que se forma dentro de un vaso vivo y queda pegado a su pared, frente al que aparece fuera del organismo o tras la muerte. Un patólogo alemán del siglo XIX, considerado uno de los fundadores de la patología celular moderna. En 1892 recibió la Medalla Copley de la Royal Society británica, el reconocimiento más prestigioso de la institución, y llegó a ser propuesto para el Premio Nobel por sus aportaciones a la fisiología y la medicina. Su trabajo sobre la embolia pulmonar y la inflamación venosa en la segunda mitad del siglo XIX es el origen directo de la tríada que lleva su nombre.Qué es un trombo
Cómo se forma
Tipos de trombo
Diferenciación con el émbolo
Preguntas frecuentes
¿Puede un trombo desaparecer sin más?
¿Todos los trombos obstruyen el vaso por completo?
¿Es lo mismo un trombo que un coágulo?
¿Quién fue Rudolf Virchow?
Referencias
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