DICCIONARIO MÉDICO

Émbolo

Un émbolo es cualquier masa, sólida, líquida o gaseosa, que circula por el interior de los vasos sanguíneos y puede ocluir un vaso en un punto alejado de su lugar de origen. El tipo más frecuente es el tromboémbolo (fragmento desprendido de un trombo), pero existen también émbolos de grasa, de aire, de material séptico, de tejido tumoral o de líquido amniótico, entre otros.

Qué es un émbolo

En el vocabulario médico, émbolo designa un cuerpo extraño al contenido habitual de la sangre que viaja arrastrado por la corriente circulatoria hasta quedar enclavado en un vaso cuyo calibre no le permite seguir avanzando. Cuando eso ocurre, la oclusión resultante recibe el nombre de embolia.

La palabra procede del griego ἔμβολος (émbolos), derivado del verbo ἐμβάλλειν (embállein, "lanzar dentro", "insertar"), compuesto de ἐν (en, "en") y βάλλειν (bállein, "lanzar"). El sentido original era el de cuña, tapón o pistón, y el latín lo adoptó como embolus con el significado de "émbolo de bomba". Rudolf Virchow recuperó el término en 1846 para la patología vascular: necesitaba un nombre para los fragmentos de coágulo que, según demostró mediante autopsias en la Charité de Berlín, se desprendían de las venas de los miembros inferiores y viajaban hasta obstruir las arterias pulmonares. Virchow acuñó simultáneamente los términos trombosis y embolia, construyendo así el marco conceptual que sigue vigente.

Tipos de émbolo según su composición

Tromboémbolo. Es, con diferencia, el más habitual. Consiste en un fragmento de trombo que se desprende del lugar donde se formó (con frecuencia las venas profundas de las extremidades inferiores o las cavidades cardíacas) y viaja por el torrente sanguíneo. Su tamaño puede variar desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros; los de mayor volumen son capaces de ocluir ramas principales de la arteria pulmonar, lo que convierte la embolia pulmonar masiva en una urgencia potencialmente mortal.

Los émbolos de grasa se producen cuando glóbulos lipídicos procedentes de la médula ósea acceden a la circulación, casi siempre tras fracturas de huesos largos (fémur, tibia). Existe debate sobre si la fisiopatología se explica solo por la entrada mecánica de grasa en los vasos rotos o si interviene también una cascada bioquímica que desestabiliza los lípidos circulantes; probablemente ambos mecanismos coexisten. Un émbolo gaseoso está formado por burbujas de aire u otro gas que penetran en el lecho vascular, ya sea durante procedimientos quirúrgicos, a través de accesos venosos centrales o por descompresión brusca en el buceo.

Menos frecuentes son los émbolos sépticos, constituidos por fragmentos de vegetaciones valvulares infectadas que se desprenden en el contexto de una endocarditis, y los émbolos tumorales, formados por grupos de células neoplásicas que invaden la luz de un vaso y se diseminan a distancia. El émbolo de líquido amniótico, descrito en partos complicados, es particularmente raro y grave.

Dinámica del émbolo en la circulación

El recorrido que sigue un émbolo depende de dónde se origine. Si parte del sistema venoso sistémico (venas de las piernas, venas pélvicas), la corriente lo arrastra hacia la vena cava inferior, la aurícula derecha, el ventrículo derecho y, finalmente, las arterias pulmonares: es la vía clásica de la trombosis venosa profunda que conduce a la embolia pulmonar. Si se genera en el corazón izquierdo (una situación típica de la fibrilación auricular o de las valvulopatías mitrales), el émbolo accede directamente a la aorta y, desde allí, puede alcanzar prácticamente cualquier territorio arterial: cerebro, extremidades, mesenterio, riñones o retina.

Existe un tercer escenario, más infrecuente. En la embolia paradójica, un émbolo venoso cruza al sistema arterial a través de un defecto en el tabique interauricular (el más habitual es el foramen oval permeable, presente en cerca del 25 % de la población adulta según estudios necrópsicos).

Diferencia entre émbolo y trombo

Los dos conceptos se confunden con frecuencia fuera del ámbito clínico. Un trombo es un coágulo que se forma in situ, adherido a la pared de un vaso o a una estructura cardíaca. Permanece fijo mientras las condiciones locales (flujo lento, daño endotelial, estado procoagulante) lo mantienen anclado. El émbolo, en cambio, se define por el movimiento: es una masa libre en la corriente sanguínea. Un trombo puede convertirse en émbolo si se fragmenta o se desprende por completo, pero no todo émbolo procede de un trombo; las burbujas de gas, los glóbulos de grasa o las células tumorales nunca fueron trombos.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra émbolo?

Del griego ἔμβολος (émbolos, "cuña", "tapón"), a través del latín embolus. El patólogo alemán Rudolf Virchow lo adoptó hacia 1846 para designar los fragmentos de coágulo que encontraba alojados en las arterias pulmonares de sus pacientes fallecidos. El sentido original de "algo que se lanza dentro" encajaba bien con la idea de un cuerpo arrastrado por la sangre hasta impactarse en un vaso.

¿Es lo mismo un émbolo que un trombo?

No. El trombo se forma y permanece en un punto concreto del vaso o del corazón. El émbolo viaja. Muchos émbolos proceden de trombos que se fragmentan, pero hay émbolos de grasa, de aire o de material tumoral que nunca fueron trombos.

¿De qué pueden estar hechos los émbolos?

La mayoría son fragmentos de coágulo sanguíneo (tromboémbolos). También los hay de grasa (tras fracturas de huesos largos), de gas (burbujas de aire introducidas en la circulación), de material séptico (vegetaciones de una endocarditis), de tejido tumoral, de colesterol desprendido de placas ateroscleróticas, y, en circunstancias muy particulares del parto, de líquido amniótico. Incluso fragmentos de catéteres u otros dispositivos intravasculares pueden actuar como émbolos de cuerpo extraño, aunque ocurre rara vez.

¿Los émbolos solo viajan por las arterias?

Depende de su origen. Los que nacen en el sistema venoso viajan primero por venas hacia el corazón derecho y de ahí a las arterias pulmonares. Los que se forman en el corazón izquierdo o en la aorta se desplazan por arterias sistémicas. El caso de la embolia paradójica invierte la lógica habitual: un émbolo venoso atraviesa un defecto del tabique cardíaco y termina en la circulación arterial.

Referencias

  1. MedlinePlus. Coágulos sanguíneos.
  2. MedlinePlus. Embolia arterial.
  3. National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI). Venous Thromboembolism: Causes and Risk Factors.
  4. Kumar V, Abbas AK, Aster JC. Hemodynamic Disorders, Thromboembolic Disease, and Shock. En: Robbins & Cotran Pathologic Basis of Disease. 10.ª ed. Filadelfia: Elsevier; 2021.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al émbolo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Embolia: oclusión aguda de un vaso sanguíneo provocada por un émbolo que queda enclavado en su luz.
  • Trombo: coágulo formado in situ en el interior de un vaso o del corazón, frecuente origen de tromboémbolos.
  • Embolia arterial: embolia localizada en una arteria del sistema circulatorio sistémico.
  • Embolia pulmonar: oclusión de una arteria pulmonar, habitualmente por un tromboémbolo procedente de las venas de los miembros inferiores.
  • Embolia paradójica: paso de un émbolo venoso al sistema arterial a través de un defecto del tabique cardíaco.
  • Trombosis: formación de un trombo en el interior de un vaso sanguíneo.
  • Embolectomía: extracción quirúrgica de un émbolo alojado en un vaso.
  • Embolización: oclusión vascular terapéutica intencionada mediante la inyección de material oclusivo a través de un catéter.
  • Isquemia: deficiencia de aporte sanguíneo a un tejido, consecuencia habitual de la oclusión embólica.

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