DICCIONARIO MÉDICO
Embolia arterial
La embolia arterial es la oclusión brusca de una arteria del sistema circulatorio sistémico por un émbolo transportado por la corriente sanguínea. Las extremidades inferiores son el territorio más afectado, seguidas de las arterias cerebrales y las viscerales (mesentéricas, renales). El émbolo suele ser un fragmento de trombo desprendido del corazón o de la aorta. Se habla de embolia arterial cuando un émbolo queda enclavado en una arteria del territorio sistémico, interrumpiendo de forma súbita el aporte de sangre oxigenada al tejido que esa arteria nutre. La consecuencia inmediata es la isquemia aguda de la zona afectada; si la oclusión no se resuelve en un plazo de horas (habitualmente se habla de cuatro a seis horas para las extremidades), el daño tisular se vuelve irreversible y puede requerir amputación. Conviene distinguir la embolia arterial de la trombosis arterial. En la embolia, el material oclusivo viaja desde un punto remoto; en la trombosis, el coágulo se forma in situ sobre una pared arterial dañada (generalmente por aterosclerosis). La distinción no es solo académica: la embolia tiende a asentarse en arterias previamente sanas, sin circulación colateral desarrollada, lo que hace que la isquemia sea más abrupta y grave que la causada por una oclusión trombótica progresiva sobre una placa crónica. Entre el 70 % y el 80 % de los émbolos arteriales periféricos se originan en el corazón. La fibrilación auricular es la fuente más frecuente: la contracción caótica de las aurículas favorece la estasis sanguínea y la formación de trombos intracavitarios que pueden fragmentarse y acceder a la aorta. Otras fuentes cardíacas incluyen las valvulopatías (sobre todo la estenosis mitral), los trombos murales tras un infarto y las vegetaciones de la endocarditis. Una segunda fuente, no cardíaca, la constituyen las placas ateroscleróticas de la aorta y de las grandes arterias, de las que pueden desprenderse fragmentos de colesterol o coágulo sobrepuesto. Los émbolos tienden a alojarse donde las arterias se bifurcan y reducen bruscamente su calibre. En los miembros inferiores, el punto de impacto más habitual es la bifurcación de la arteria femoral (alrededor del 43 % de los casos, según series quirúrgicas clásicas), seguido de la arteria ilíaca, la aorta abdominal distal y la arteria poplítea. Fuera de las extremidades, las embolias arteriales pueden afectar al cerebro (embolia cerebral), al intestino (a través de la arteria mesentérica), a los riñones y a la retina. Cada uno de esos territorios tiene su entrada propia en este diccionario. Cuando un émbolo ocluye una arteria de una extremidad, la interrupción del flujo desencadena una cadena de efectos que la semiología clásica resume en las llamadas "6 P" de la isquemia aguda: pain (dolor), pulselessness (ausencia de pulso), pallor (palidez), paresthesias (parestesias), paralysis (parálisis) y poikilothermia (frialdad). No todos aparecen simultáneamente ni con la misma intensidad; la secuencia depende del calibre del vaso, de la existencia previa de colaterales y del tiempo transcurrido. Si la circulación no se restablece, el músculo esquelético sufre un daño isquémico que libera mioglobina y potasio al torrente sanguíneo al reperfundirse. Este fenómeno (lesión por reperfusión) puede agravar el cuadro sistémico incluso después de que la embolectomía haya sido técnicamente exitosa, un dato que explica por qué la mortalidad asociada a las embolias arteriales de extremidades sigue siendo considerable. La fibrilación auricular. La contracción irregular de las aurículas favorece la formación de trombos que pueden desprenderse y viajar hasta ocluir una arteria periférica o cerebral. El segundo origen en frecuencia son las placas ateroscleróticas de la aorta. No. En la embolia, el material obstructivo procede de otro lugar del organismo. En la trombosis, el coágulo se forma directamente sobre la pared del vaso afectado, por lo general sobre una lesión aterosclerótica preexistente. La embolia suele producir una isquemia más brusca porque afecta a arterias sin colaterales desarrolladas. En las bifurcaciones de las arterias de las extremidades inferiores, especialmente la bifurcación femoral. Otros territorios afectados con frecuencia son las arterias cerebrales, las mesentéricas y, en menor medida, las renales y las de las extremidades superiores. La ventana suele situarse entre las cuatro y las seis horas desde el inicio de los datos de isquemia. Más allá de ese plazo, la probabilidad de daño muscular y nervioso irreversible aumenta con rapidez, y puede ser necesaria la amputación. Si desea profundizar en conceptos asociados a la embolia arterial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la embolia arterial
Origen del émbolo y localizaciones habituales
Fisiopatología de la isquemia embólica aguda
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la causa más frecuente de embolia arterial?
¿Es lo mismo embolia arterial que trombosis arterial?
¿Dónde se alojan con más frecuencia los émbolos arteriales?
¿Cuánto tiempo se dispone para actuar ante una embolia arterial de una extremidad?
Referencias
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