DICCIONARIO MÉDICO

Síndrome medular posterior

El síndrome medular posterior es una lesión incompleta de la médula espinal que afecta a los cordones posteriores, las vías encargadas de transmitir la sensibilidad vibratoria y la posición articular. Es, con diferencia, el menos frecuente de los grandes síndromes medulares incompletos, hasta el punto de que algunos autores discuten si merece considerarse una entidad propia.

Qué es el síndrome medular posterior

La médula espinal no funciona como un cable único, sino como un haz de vías paralelas, cada una encargada de un tipo de información y organizada en una región concreta de la sección transversal medular. El síndrome medular posterior aparece cuando la lesión se concentra en la mitad dorsal de esa sección, respetando en mayor o menor medida el resto de la médula. Junto con el síndrome medular anterior y el síndrome medular central, completa el grupo clásico de los síndromes medulares incompletos definidos por su localización anatómica dentro del propio cordón medular; queda fuera de ese grupo la hemisección lateral, un mecanismo lesional distinto que da lugar al síndrome de Brown-Séquard.

De los tres, es el que menos casos reúne en la literatura médica; algunas series lo sitúan por debajo del uno por ciento de todas las lesiones medulares incompletas.

Mecanismo: qué estructuras se lesionan

Los cordones posteriores transportan la sensibilidad vibratoria, la propiocepción (la percepción de la posición de una articulación sin necesidad de mirarla) y buena parte del tacto fino y discriminativo. Cuando esas vías se interrumpen, la información correspondiente deja de llegar al cerebro por debajo del nivel de la lesión, mientras que la vía del dolor y la temperatura, que discurre por una región distinta de la médula, suele conservarse. Esa disociación, sensibilidad profunda perdida y sensibilidad térmica y dolorosa conservada, es precisamente lo que distingue al cuadro de otros síndromes medulares.

El aporte sanguíneo de esta región depende de las arterias espinales posteriores, que son dos, una a cada lado, a diferencia de la arteria espinal anterior, que es única. Esa duplicidad tiene una consecuencia práctica: la obstrucción de una sola arteria posterior suele producir un daño limitado a un solo lado de la médula, mientras que el infarto de la arteria espinal anterior, al no tener ese respaldo por partida doble, afecta característicamente a ambos lados. Es, en buena medida, la razón de que el síndrome posterior sea tan poco frecuente en su forma vascular pura.

Causas más habituales

Entre las causas reconocidas, la compresión mecánica (por un tumor, una hernia discal o una malformación vascular) es la más citada. Le siguen, en frecuencia, los trastornos de origen carencial o degenerativo que afectan de forma selectiva a la mielina de los cordones posteriores: el déficit de vitamina B12, causante de la llamada degeneración combinada subaguda, y la neurosífilis en su forma tabética, la tabes dorsal, hoy muy rara en los países con acceso a tratamiento antibiótico. La ataxia de Friedreich, de origen hereditario, y algunos brotes de esclerosis múltiple completan el catálogo de causas reconocidas.

Diferenciación con otros síndromes medulares

Conviene distinguirlo del síndrome medular anterior, que respeta precisamente las columnas que aquí resultan dañadas, y del síndrome medular central, cuya afectación se concentra en la sustancia gris y no en los cordones periféricos de la médula. Frente al síndrome de Brown-Séquard, que combina un patrón sensitivo y motor cruzado por afectar a media médula, el síndrome medular posterior mantiene la fuerza muscular relativamente conservada, salvo que la lesión sea extensa.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se discute si es una entidad propia?

Porque su rareza extrema ha dejado pocos casos bien documentados en la literatura médica, y una parte de la bibliografía neurológica lo trata más como una variante teórica, deducida de la anatomía de la médula, que como un cuadro clínico con una casuística propia comparable a la del síndrome medular anterior o central.

¿Se pierde la fuerza muscular?

No necesariamente. Al respetar en gran medida las vías motoras, que discurren por otra región de la médula, la fuerza suele conservarse mejor que en otros síndromes medulares, aunque puede verse afectada de forma indirecta si la lesión se extiende.

¿Cuál es la causa más rara de las descritas?

El infarto aislado de una arteria espinal posterior. Al existir dos arterias posteriores, una a cada lado, con abundantes conexiones entre sí, la obstrucción de una sola rara vez basta para producir un daño clínicamente apreciable, lo que convierte a esta causa vascular en la menos citada de todas las recogidas en la bibliografía.

Referencias

  1. Radiopaedia.org. Posterior spinal artery syndrome.
  2. National Center for Biotechnology Information (NCBI), NIH. Anterior Spinal Artery Syndrome: Reversible Paraplegia after Minimally Invasive Spine Surgery (revisión de la vascularización espinal).
  3. Osmosis. Posterior Cord Syndrome.
  4. National Center for Biotechnology Information (NCBI), NIH. Spontaneous Posterior Spinal Cord Infarction Presenting as Sensory Disturbance with Radiating Pain.

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