DICCIONARIO MÉDICO
Traumatismo raquimedular
El traumatismo raquimedular es la lesión de origen traumático que afecta a la columna vertebral, a la médula espinal o a ambas. Su repercusión no se mide por el hueso fracturado, sino por lo que ocurre dentro del canal medular: de ahí depende que el daño se traduzca en una simple molestia o en una pérdida permanente de movimiento y sensibilidad por debajo del nivel lesionado. El nombre une raquis, del griego rhachis, columna vertebral, y medular, referido a la médula espinal que discurre en su interior. El término abarca así dos estructuras distintas y a la vez inseparables en la práctica: puede haber fractura vertebral sin ningún daño neurológico, y puede haber lesión medular grave con una columna que, radiológicamente, apenas muestra alteración. Cuando el daño alcanza la médula, la primera distinción clínica separa la lesión completa, sin ninguna función motora ni sensitiva conservada por debajo del nivel afectado, de la incompleta, en la que algo de esa función persiste. Esta distinción no es un matiz académico. Condiciona de forma directa el pronóstico funcional de la persona. Frankel describió en 1969 una primera escala de cinco grados, de la A a la E, para clasificar la lesión medular según la función conservada. En 1982, la American Spinal Injury Association revisó y formalizó ese esquema en lo que hoy se conoce como la escala ASIA, el estándar internacional para describir la gravedad de una lesión medular. La escala mantiene los cinco grados de su predecesora. El grado A corresponde a la lesión completa, sin función motora ni sensitiva en los segmentos sacros más bajos. El B conserva algo de sensibilidad pero ninguna función motora. El C y el D son formas incompletas con distinto grado de fuerza muscular conservada. El E corresponde a una función neurológica normal. La exploración de los segmentos sacros, en concreto, es la que distingue con más fiabilidad una lesión completa de una que no lo es. Como en cualquier traumatismo, aquí también hay un daño primario, el que se produce en el instante del impacto sobre el tejido nervioso, y un daño secundario que se instaura después, por isquemia local, por edema o por la liberación de sustancias tóxicas para la neurona. En la médula espinal este segundo tiempo tiene una particularidad: el canal óseo que la protege es también el que limita su capacidad de inflamarse sin comprimirse a sí misma, de modo que el propio edema puede agravar el daño que pretendía delimitar. En España, la incidencia del traumatismo raquimedular se sitúa alrededor de 20 casos nuevos por cada millón de habitantes y año, según datos recogidos por la Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología. El accidente de tráfico es, con diferencia, la causa más frecuente, sobre todo en personas menores de 40 años. La completa no conserva ninguna función motora ni sensitiva por debajo de la lesión, ni siquiera en los segmentos sacros. La incompleta conserva algo de esa función, lo que cambia de forma sustancial las posibilidades de recuperación. En 1982, cuando la American Spinal Injury Association revisó y formalizó la escala de cinco grados que el neurocirujano Frankel había descrito en 1969. No. Puede haber fractura vertebral sin ninguna afectación neurológica, del mismo modo que puede haber lesión medular grave con una columna que apenas muestra alteración en las pruebas de imagen. El accidente de tráfico, sobre todo en personas menores de 40 años, según los datos disponibles de incidencia nacional.Qué es el traumatismo raquimedular
La escala ASIA y su antecedente, la escala de Frankel
Mecanismo de lesión: el papel del daño secundario
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una lesión medular completa y una incompleta?
¿Cuándo se creó la escala ASIA?
¿Una fractura de columna implica siempre daño medular?
¿Cuál es la causa más frecuente en España?
Referencias
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