DICCIONARIO MÉDICO

Transección medular

La transección medular es la interrupción anatómica completa de la médula espinal, con separación total entre los segmentos situados por encima y por debajo del punto seccionado. Representa el extremo más grave dentro del espectro de las lesiones medulares traumáticas y ocupa un lugar central en la historia de la investigación sobre regeneración nerviosa.

Qué es la transección medular

El término combina transección, del latín trans- y sectus ("cortar de lado a lado"), con el adjetivo medular, derivado de medulla, "tuétano" o "parte central". Cuando la médula espinal se transecciona, ningún axón conserva continuidad entre un lado y otro del corte: toda la información que antes circulaba entre el encéfalo y los segmentos inferiores del cuerpo queda interrumpida en ese punto, sin transmisión residual posible.

La causa más frecuente es el traumatismo de alta energía sobre la columna vertebral, pero también puede producirse por un tumor que invade y destruye el tejido medular, por una sección quirúrgica deliberada, poco habitual salvo en contextos muy concretos de cirugía del dolor, o, en el ámbito de la investigación, mediante un corte practicado en un animal de laboratorio.

El extremo de un espectro ya delimitado

Este diccionario distingue tres grados de lesión traumática de la médula según su gravedad estructural. La conmoción medular es la más leve: una disfunción transitoria, sin lesión visible en las pruebas de imagen, que se recupera en horas. La contusión medular ocupa el punto intermedio, con daño tisular objetivable pero sin interrupción completa del cordón. La transección medular cierra ese espectro por el extremo más grave: aquí la médula queda dividida en dos, sin ningún puente de tejido nervioso entre ambos segmentos.

Conviene no confundir esta interrupción anatómica con el shock espinal, un fenómeno funcional (la abolición temporal de los reflejos por debajo de la lesión) que puede aparecer tanto tras una contusión grave como tras una transección, y que se resuelve por sí solo en semanas sin que eso implique que el tejido se haya reconectado.

Un modelo clásico para estudiar la regeneración nerviosa

Entre 1905 y 1911, Santiago Ramón y Cajal seccionó de forma experimental médulas espinales, nervios periféricos y otras estructuras del sistema nervioso en animales de laboratorio, para observar bajo el microscopio qué ocurría a cada lado del corte. Sus hallazgos, reunidos en Estudios sobre la degeneración y regeneración del sistema nervioso y traducidos al inglés en 1928, establecieron una distinción que sigue vigente: el extremo del axón separado del cuerpo neuronal degenera y desaparece, mientras que el extremo proximal intenta emitir brotes de crecimiento que, en el sistema nervioso central, casi nunca logran atravesar la cicatriz de la lesión.

Esa incapacidad de regeneración tras una transección completa convirtió al sistema nervioso central, durante buena parte del siglo XX, en el órgano que no se regenera. La afirmación se ha matizado con hallazgos posteriores, como el papel de la glía envolvente olfatoria en la reparación de lesiones medulares experimentales, pero el modelo de la sección completa sigue siendo el punto de partida de cualquier estudio sobre regeneración del sistema nervioso central.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo transección medular que lesión medular completa?

En la práctica clínica, sí se usan como equivalentes, aunque con un matiz. La transección describe la anatomía del daño, el cordón está físicamente dividido, mientras que la clasificación de lesión completa, empleada en la valoración neurológica de la lesión medular, se basa en la exploración funcional del paciente, no siempre en la comprobación directa de que existe una sección anatómica total.

¿Puede regenerarse una médula transeccionada?

De forma espontánea y funcionalmente útil, no, al menos con las herramientas terapéuticas disponibles hoy. Los axones del sistema nervioso central carecen de la capacidad de regeneración a larga distancia que sí tienen los nervios periféricos, una diferencia que Cajal ya documentó hace más de un siglo.

¿Por qué se sigue usando la transección en animales de laboratorio si no cura nada?

Precisamente porque su carácter completo y reproducible la convierte en un modelo experimental muy controlado. Al eliminar toda conexión residual, permite medir con precisión el efecto de una terapia, ya sea un trasplante celular, un fármaco o una prótesis neural, sin la variabilidad que introduce una lesión parcial.

¿Desde cuándo se sabe que una lesión así es tan grave?

Desde mucho antes de que existiera la palabra transección. El papiro quirúrgico de Edwin Smith, un texto médico egipcio de entre el 3000 y el 2500 antes de nuestra era, describe ya la parálisis completa de las cuatro extremidades tras una fractura cervical y la califica, en su propio texto, de dolencia que no puede ser tratada.

Referencias

  1. Heirs of Hippocrates, University of Iowa. Ramón y Cajal S. Degeneration and Regeneration of the Nervous System. Oxford University Press, 1928.
  2. Neurocirugía. Nota histórica sobre la obra de Cajal, Degeneración y Regeneración del Sistema Nervioso, con una reflexión del autor. 2008;19:456-468.
  3. Revista científica del Hospital Nacional de Parapléjicos. Aspectos epidemiológicos de la lesión medular.
  4. Ars Medica, Revista de Humanidades. Ramón Cueto A. Regeneración axónica en el sistema nervioso lesionado. 2003;2(4):239-249.

Entradas relacionadas

  • Transección. Corte que separa por completo una estructura anatómica en dos partes.
  • Lesión medular. Daño a la médula espinal que altera de forma temporal o permanente su función.
  • Cuadriplejía. Parálisis de las cuatro extremidades por lesión medular cervical.
  • Conmoción medular. Alteración funcional transitoria de la médula sin lesión anatómica demostrable.
  • Contusión medular. Aplastamiento traumático de la médula espinal sin llegar a seccionarse.
  • Shock espinal. Abolición temporal de la actividad refleja por debajo de una lesión medular grave.

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