DICCIONARIO MÉDICO
Conmoción medular
La conmoción medular es una alteración funcional transitoria de la médula espinal provocada por un traumatismo mecánico, en la que no se demuestra lesión anatómica en las pruebas de imagen. La función neurológica se recupera habitualmente en un plazo de 24 a 48 horas, lo que la distingue de la contusión medular y de la lesión medular establecida. Al igual que la conmoción cerebral, la conmoción medular se enmarca dentro de la categoría de conmoción: disfunción orgánica reversible de causa mecánica. El término fue acuñado en 1879 por el neurólogo austríaco Heinrich Obersteiner, que lo empleó para describir lesiones traumáticas de la médula espinal que se recuperaban por completo, frente a las secciones o contusiones medulares que dejaban secuelas permanentes. En 1981, Parkinson y colaboradores publicaron una serie experimental en la que demostraban que un impacto mecánico breve sobre la médula producía abolición transitoria de reflejos sin daño histológico visible. Aquel trabajo contribuyó a cimentar la noción de que existía un equivalente medular de la concusión cerebral. La médula espinal discurre por el interior del canal raquídeo, protegida por las vértebras, los ligamentos y las meninges. Un movimiento brusco de hiperflexión, hiperextensión o compresión axial de la columna puede provocar un desplazamiento momentáneo de la médula dentro del canal que genere fuerzas de cizallamiento sobre los axones. Esas fuerzas alteran los flujos iónicos transmembrana de modo parecido a lo que ocurre en el encéfalo durante una conmoción cerebral, pero la consecuencia clínica es distinta porque se manifiesta como pérdida transitoria de la función motora, sensitiva o autonómica por debajo del nivel afectado. Un dato importante: la conmoción medular no es lo mismo que el shock espinal. El shock espinal es la abolición de la actividad refleja por debajo de una lesión medular grave (habitualmente una contusión o transección) y puede prolongarse durante semanas. La conmoción medular, en cambio, se resuelve en horas y no presupone daño anatómico. La región cervical concentra la mayor proporción de conmociones medulares. Esto se explica por su amplio rango de movilidad y por la relación relativamente estrecha entre el diámetro del cordón medular y el del canal raquídeo a ese nivel. Deportistas con un canal cervical constitucionalmente estrecho (la llamada estenosis funcional) pueden sufrir episodios repetidos de disfunción medular transitoria tras contactos que en otros jugadores no producirían efecto alguno. El cuadro clásico descrito en el ámbito deportivo se conoce en la literatura anglosajona como transient quadriplegia o burning hands syndrome: un deportista recibe un impacto en la cabeza o en el cuello y experimenta debilidad o parestesias en las cuatro extremidades que se resuelven en minutos u horas. Torg y colaboradores describieron esta presentación en jugadores de fútbol americano a mediados de los años ochenta y la vincularon a la estenosis del canal cervical. La contusión medular implica daño tisular demostrable: edema, focos hemorrágicos o alteración de señal en la resonancia magnética. Aunque puede ser parcialmente reversible, con frecuencia deja déficits permanentes. La lesión medular establecida abarca desde la contusión hasta la transección, y la clasificación de la American Spinal Injury Association (ASIA) permite graduar la función residual en una escala de A (completa) a E (normal). El traumatismo raquimedular designa el mecanismo lesional independientemente de la gravedad del resultado. Una conmoción medular es un traumatismo raquimedular cuyo resultado funcional es reversible. En la evaluación inicial no siempre es posible distinguir una conmoción de una contusión, porque ambas pueden presentarse con déficit motor y sensitivo agudo; es la evolución temporal la que permite separarlas. El término fue introducido por Heinrich Obersteiner en 1879, como adaptación del concepto de conmoción cerebral a la médula espinal. La palabra conmoción procede del latín commōtiō (sacudida), y medular se refiere a la medulla spinalis, la médula espinal. Con frecuencia, sí. Pero son entidades distintas. El shock espinal es la supresión de la actividad refleja que sigue a una lesión medular grave, y puede durar semanas. La conmoción medular es una disfunción transitoria que se resuelve en 24 a 48 horas y no implica lesión estructural. Se describe sobre todo en deportes de contacto con riesgo de hiperextensión o compresión axial del cuello: fútbol americano, rugby, hockey sobre hielo, lucha. En una revisión de pacientes con lesión raquídea remitidos a centros terciarios, la conmoción medular representaba en torno al 3,7 % de los casos. Por definición, sí. Si el déficit neurológico persiste más allá de las 48 horas o si las pruebas de imagen muestran alteración de señal en la médula, el cuadro se reclasifica como contusión o como lesión medular incompleta. Esa reclasificación tiene implicaciones pronósticas y de seguimiento completamente diferentes. Si desea profundizar en conceptos asociados a la conmoción medular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la conmoción medular
Mecanismo de la disfunción transitoria
La columna cervical como zona de mayor riesgo
Diferenciación con la contusión medular y la lesión establecida
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término conmoción medular?
¿Se confunde con el shock espinal?
¿Es frecuente en deportistas?
¿Siempre se recupera por completo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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