DICCIONARIO MÉDICO
Paraplejía
La paraplejia es la pérdida de la función motora voluntaria en ambas piernas, y en ocasiones en parte del tronco, causada por una lesión de las vías nerviosas que conducen los impulsos motores desde el cerebro hasta la médula espinal torácica, lumbar o sacra. Se distingue de la tetraplejia, en la que la parálisis afecta también a los brazos por una lesión más alta, en la médula cervical. En términos estrictamente etimológicos, la palabra no significa lo que hoy designa. Paraplejia procede del griego παραπληξία (paraplēxía), formado por pará (al lado de, junto a) y plēxía (ataque que paraliza, de plēssein, golpear). En los escritos de Hipócrates, en el siglo V a. C., el término se empleaba para referirse a una parálisis parcial o leve, sin la connotación topográfica que tiene hoy. El vocablo se reintrodujo en el latín renacentista como paraplegia, documentado por primera vez en 1543, y pasó al francés (paraplégie) en 1560. El significado actual, que distingue la paraplejia de la hemiplejia (parálisis de un lado del cuerpo), quedó fijado más tarde: la primera documentación en inglés con ese sentido moderno data de 1684. No es una enfermedad concreta: el término designa un síndrome, la ausencia de movimiento voluntario en ambos miembros inferiores, sea cual sea la causa que lo produce. La vía responsable es el haz corticoespinal, también llamado vía piramidal, que transmite las órdenes motoras desde la corteza cerebral hasta las motoneuronas de la médula espinal. Cuando la interrupción ocurre por debajo del engrosamiento cervical (en los segmentos torácico, lumbar o sacro), el resultado es la paraplejia; si ocurre en el propio engrosamiento cervical, la afectación alcanza también a los brazos y recibe el nombre de tetraplejia. Según el grado de afectación, la Sociedad Americana de Lesiones Medulares (ASIA) distingue lesiones completas, sin ninguna función motora ni sensitiva conservada en los segmentos sacros más bajos (S4-S5), de lesiones incompletas, en las que persiste algún grado de función por debajo del nivel lesionado. La escala tiene cinco grados, de la A (lesión completa) a la E (función neurológica normal), y ha sustituido en la práctica clínica a términos más imprecisos como paraparesia, que las propias normas internacionales de clasificación neurológica desaconsejan por no distinguir con claridad entre lesión completa e incompleta. Se distingue también, según el tono muscular, entre paraplejia fláccida, con debilidad, hipotonía y reflejos abolidos por lesión de la motoneurona inferior o de sus axones periféricos, y paraplejia espástica, con hipertonía e hiperreflexia por lesión de la vía piramidal por encima del asta anterior medular. La Clasificación Internacional de Enfermedades recoge ambas formas bajo códigos distintos: G82.0 para la paraplejia fláccida y G82.1 para la espástica. Las causas se agrupan en dos grandes bloques. El traumático es el más frecuente en adultos jóvenes: fracturas o luxaciones vertebrales por accidentes de tráfico, caídas o lesiones deportivas que dañan la médula de forma súbita. El no traumático agrupa causas muy diversas: enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple, procesos inflamatorios como la mielitis transversa, tumores que comprimen la médula, malformaciones vasculares, infecciones como la paraplejia espástica tropical asociada al virus HTLV-1, y trastornos genéticos como la paraplejia espástica familiar. Conviene no confundirla con la hemiplejia, que afecta a un solo lado del cuerpo y suele deberse a una lesión cerebral, ni con la monoplejia, que afecta a un único miembro. La médula no siempre es la responsable. Lesiones cerebrales bilaterales que afectan a las áreas motoras de las piernas, poco frecuentes, o neuropatías periféricas graves y simétricas pueden producir un cuadro clínicamente indistinguible sin que exista daño medular alguno. Del griego παραπληξία (paraplēxía), formado por pará (junto a) y plēxía (ataque que paraliza). Hipócrates ya usaba el término en el siglo V a. C., aunque con un sentido distinto al actual: entonces designaba una parálisis parcial o leve, no específicamente de las piernas. El significado moderno, que distingue la paraplejia de la hemiplejia, se fijó siglos después, con la primera documentación en inglés en 1684. Estrictamente, no. Las normas internacionales de clasificación neurológica de las lesiones medulares desaconsejan el uso de paraparesia porque sugiere, de forma imprecisa, que solo existe paraplejia cuando la lesión es completa. En su lugar recomiendan describir la gravedad mediante la escala de deficiencia de la ASIA (grados A a E), aplicable tanto a lesiones completas como incompletas. En el nivel de la lesión. La paraplejia afecta a las piernas y, en ocasiones, parte del tronco, por una lesión torácica, lumbar o sacra. La tetraplejia afecta también a los brazos, porque la lesión se sitúa en la médula cervical, más arriba en el eje neuroaxial. Sí, aunque es menos frecuente. Determinadas lesiones cerebrales bilaterales y algunas neuropatías periféricas graves pueden producir debilidad simétrica de ambas piernas sin que la médula espinal esté dañada. El diagnóstico diferencial exige una evaluación neurológica que localice con precisión el nivel de la lesión. Depende de si la lesión afecta a la motoneurona inferior o a la vía piramidal por encima de ella. La forma fláccida cursa con debilidad, tono muscular disminuido y reflejos abolidos. La forma espástica, con hipertonía e hiperreflexia.Qué es la paraplejia
Clasificación
Causas
Diferenciación con otros términos
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede la palabra "paraplejia"?
¿Es correcto usar "paraparesia" como sinónimo?
¿En qué se diferencia de la tetraplejia?
¿Puede la paraplejia deberse a algo distinto de una lesión medular?
¿Qué diferencia hay entre paraplejia fláccida y espástica?
Referencias
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