DICCIONARIO MÉDICO
Paraplejía espástica tropical
La paraplejia espástica tropical, también llamada mielopatía asociada al virus HTLV-1 o paraparesia espástica tropical (PET/HAM), es una enfermedad crónica de la médula espinal causada por la infección por el virus linfotrópico humano de células T tipo 1 (HTLV-1). Provoca debilidad espástica progresiva de ambas piernas y es endémica en determinadas regiones tropicales y subtropicales. Es una paraplejia espástica de origen infeccioso, no hereditario ni traumático. La causa es un retrovirus, el HTLV-1, que pertenece a la familia Retroviridae y es también el agente causal de la leucemia-linfoma de células T del adulto. Se transmite por vía sexual, por transfusión de sangre contaminada y de madre a hijo, principalmente a través de la lactancia materna. En la India meridional, Minchin y Gopalan describieron ya en 1940 y 1950 cuadros mielopáticos con paraparesia progresiva de causa desconocida. Cruickshank documentó, en 1956, cien casos similares en Jamaica, y fue Montgomery quien acuñó en 1969 el término «paraparesia espástica tropical» para referirse al síndrome neurológico observado en la isla. La relación con el HTLV-1 tardó aún más de una década en establecerse: Gessain y su equipo la demostraron en 1985, en Martinica, al comprobar que el 59% de los pacientes con paraparesia espástica tropical tenían anticuerpos frente al virus. Es endémica en el Caribe, algunas regiones de Japón, África subsahariana y áreas de América Latina y del sudeste asiático, allí donde la infección por HTLV-1 alcanza mayor prevalencia. Afecta a menos del 2% de los portadores del virus, y es más frecuente en mujeres, un patrón que coincide con la mayor prevalencia de la infección por HTLV-1 en la población femenina de las zonas endémicas. La lesión medular es de naturaleza inflamatoria e inmunomediada, no directamente citopática: linfocitos T CD4+ y CD8+ infectados o reactivos frente al virus infiltran las regiones perivasculares y el parénquima medular, con degeneración progresiva y preferente de los cordones laterales y posteriores. El periodo de incubación, desde la infección hasta la aparición de síntomas neurológicos, puede prolongarse desde dos años hasta varias décadas. Se distingue de la paraplejia espástica familiar por la ausencia de antecedentes familiares y por la serología positiva para HTLV-1, que en la forma hereditaria es negativa. También debe diferenciarse de la esclerosis múltiple, con la que comparte la afectación medular progresiva, mediante pruebas serológicas y, cuando es necesario, el estudio del líquido cefalorraquídeo. Un retrovirus de la familia Retroviridae que infecta a los linfocitos T. Además de esta mielopatía, se asocia a la leucemia-linfoma de células T del adulto y a otros procesos inflamatorios crónicos. En 1985, cuando Gessain y su equipo comprobaron, en pacientes de Martinica, una alta proporción de anticuerpos frente al virus entre quienes padecían el cuadro clínico, ya descrito décadas antes sin que se conociera su causa. No de la misma manera. No es una enfermedad genética, sino infecciosa, aunque el virus sí puede transmitirse de madre a hijo, sobre todo a través de la lactancia materna, y no por herencia de mutaciones en el ADN. No. Se calcula que afecta a menos del 2% de los portadores del virus, la mayoría de los cuales permanece asintomática durante toda la vida. En el Caribe, algunas zonas de Japón, África subsahariana, y áreas de América Latina y el sudeste asiático, coincidiendo con las regiones donde el HTLV-1 es endémico.Qué es la paraplejia espástica tropical
Historia
Epidemiología
Mecanismo
Diferenciación con otros procesos
Preguntas frecuentes
¿Qué es el HTLV-1?
¿Cuándo se descubrió la relación con el HTLV-1?
¿Se transmite de padres a hijos como la forma hereditaria?
¿Todas las personas infectadas por HTLV-1 desarrollan la enfermedad?
¿En qué regiones es más frecuente?
Referencias
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