DICCIONARIO MÉDICO
Espasticidad
La espasticidad es un trastorno motor del sistema nervioso en el que ciertos músculos mantienen un estado de contracción permanente. Deriva de una lesión de la motoneurona superior y se caracteriza por un aumento del tono muscular que depende de la velocidad a la que se estira el músculo: cuanto más rápido se intenta el movimiento pasivo, mayor es la resistencia que opone la musculatura afectada. En 1980, James Lance propuso la definición clásica de espasticidad como un incremento del tono muscular dependiente de la velocidad del reflejo tónico de estiramiento. Es decir, el músculo ofrece una resistencia creciente a medida que el examinador acelera la movilización pasiva de la extremidad. Años después, el concepto se amplió para incluir no solo la hipertonía, sino también la activación involuntaria, intermitente o sostenida, de los músculos, y las alteraciones de las propiedades viscoelásticas de los tejidos blandos que acompañan al cuadro. La palabra procede del griego σπαστικός (spastikós), derivado de σπᾶν (spân), «arrancar» o «tirar con fuerza». El sufijo -ικός confiere el sentido de «relativo a» o «que tiene tendencia a»; de ahí que σπαστικός signifique literalmente «que tira, que contrae». El término pasó al latín tardío como spasticus y llegó al castellano médico conservando esa imagen de una musculatura que tira de forma permanente contra la voluntad del paciente. Para entender por qué aparece la espasticidad hay que partir de un circuito que, cuando funciona correctamente, pasa inadvertido. La corteza motora envía órdenes a través de los axones del tracto corticoespinal (vía piramidal) hasta las motoneuronas del asta anterior de la médula espinal. Esas órdenes no solo activan los músculos: también modulan los circuitos medulares que controlan el tono, frenando los reflejos de estiramiento para que no interfieran con el movimiento voluntario. Cuando la vía piramidal se lesiona, esa modulación desaparece. Los reflejos medulares quedan liberados del control descendente y la motoneurona inferior responde de forma exagerada al estiramiento del músculo. Se produce hiperreflexia, aumento del tono y, con frecuencia, clonus (contracciones rítmicas que se desencadenan al estirar bruscamente un tendón, sobre todo el aquíleo). Un dato semiológico que la caracteriza es el llamado fenómeno de la navaja: la resistencia al estiramiento pasivo cede de golpe cuando se supera un umbral, de modo análogo a una navaja de muelle que se abre al forzarla. Cualquier proceso que dañe la vía corticoespinal puede originar espasticidad. En el adulto, el accidente cerebrovascular es la causa más frecuente, seguido del traumatismo craneoencefálico y la esclerosis múltiple. Las lesiones medulares de origen traumático, tumoral o desmielinizante también cursan con ella. En la infancia, la parálisis cerebral constituye la causa predominante, y aparece cuando la lesión del cerebro inmaduro (por hipoxia perinatal, hemorragia intraventricular o malformaciones del desarrollo) afecta a las vías motoras descendentes antes de que completen su maduración. Existen causas menos comunes. La adrenoleucodistrofia, la fenilcetonuria no controlada y ciertas paraparesias espásticas hereditarias producen espasticidad progresiva por degeneración de los axones corticoespinales más largos, los que descienden hasta los segmentos lumbosacros. El aumento del tono no se distribuye de manera uniforme. En la extremidad superior predomina en los flexores: el brazo tiende a mantenerse pegado al tronco, el codo flexionado, la muñeca en flexión y los dedos cerrados sobre la palma. En la extremidad inferior domina en los extensores (la pierna se mantiene en extensión rígida y el pie adopta una posición en equino), lo que da lugar a la marcha «en segador» característica del hemipléjico. Cuando ambas piernas están afectadas, la aducción excesiva de los muslos puede producir el patrón en tijera. La rigidez espástica mantenida en el tiempo acaba acortando los tejidos blandos periarticulares. Las contracturas fijas que se desarrollan limitan el rango articular incluso bajo anestesia, porque ya no se trata solo de un fenómeno neural sino de un cambio estructural del músculo y la fascia. La espasticidad se confunde a veces con la rigidez de las enfermedades extrapiramidales, como el parkinsonismo. Sin embargo, la rigidez extrapiramidal es independiente de la velocidad del estiramiento: el músculo opone la misma resistencia tanto si se moviliza despacio como deprisa, y esa resistencia es uniforme a lo largo de todo el arco de movimiento (rigidez «en tubo de plomo») o intermitente (rigidez en rueda dentada). En la espasticidad, la resistencia aumenta con la velocidad y predomina al inicio del movimiento pasivo. Esa distinción, que puede parecer sutil en la consulta, tiene consecuencias prácticas directas en el enfoque terapéutico. Del griego σπαστικός (spastikós), «que tira, que contrae», derivado del verbo σπᾶν (spân), «arrancar». La imagen recoge bien lo que ocurre en el músculo espástico: una contracción mantenida que resiste al estiramiento como si tirara en sentido contrario al movimiento. El sufijo castellano -idad convierte el adjetivo en sustantivo abstracto, designando la cualidad o el estado. No. La rigidez es un aumento del tono que no depende de la velocidad del estiramiento y aparece en enfermedades extrapiramidales, como la enfermedad de Parkinson. La espasticidad depende de la velocidad, se asocia a hiperreflexia y tiene su origen en la lesión de la vía piramidal. Ambas producen resistencia al movimiento pasivo, pero el mecanismo y el contexto clínico son distintos. James Lance, neurólogo australiano, la formuló en 1980 durante un simposio sobre la función motora. La definió como un aumento del tono muscular dependiente de la velocidad del reflejo tónico de estiramiento. Esa formulación sigue siendo el punto de partida de las definiciones actuales, aunque se le han añadido matices sobre las propiedades viscoelásticas del tejido blando y sobre la activación involuntaria intermitente. En cualquier patología que dañe la motoneurona superior. Las más frecuentes son el accidente cerebrovascular, la esclerosis múltiple, los traumatismos craneoencefálicos y medulares, y la parálisis cerebral en la edad pediátrica. Algunas enfermedades neurodegenerativas, como la esclerosis lateral amiotrófica y las paraparesias espásticas hereditarias, también la producen. Si desea profundizar en conceptos asociados a la espasticidad, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la espasticidad
La vía piramidal y el mecanismo del tono alterado
Causas principales
Manifestaciones clínicas del patrón espástico
Diferenciación con la rigidez extrapiramidal
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra espasticidad?
¿Es lo mismo espasticidad que rigidez?
¿Quién propuso la primera definición formal de espasticidad?
¿En qué enfermedades aparece la espasticidad?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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