DICCIONARIO MÉDICO

Reflejo

Un reflejo es una respuesta motora o glandular involuntaria y estereotipada que el sistema nervioso genera ante un estímulo concreto, sin que intervenga la voluntad ni, en la mayoría de los casos, la conciencia.

Qué es un reflejo

La respuesta se repite de forma prácticamente idéntica cada vez que se aplica el mismo estímulo sobre el mismo receptor, y esa constancia es precisamente lo que la distingue de un movimiento voluntario. Un reflejo no se aprende ni se decide: se dispara. La acción refleja ya recoge el origen del término y el episodio en el que Marshall Hall lo fijó como concepto fisiológico en 1833; esta entrada se detiene en un punto distinto, el de cómo se ordenan y clasifican los muchos reflejos que el organismo humano es capaz de producir.

El soporte anatómico de cualquier reflejo es el arco reflejo, la vía que conecta el receptor sensorial con el órgano efector. Sobre esa vía común se apoyan formas muy distintas de respuesta, desde el parpadeo hasta la secreción de una glándula digestiva.

Cómo se clasifican

No existe un único criterio de clasificación, y los distintos manuales de fisiología combinan varios. Uno de los más útiles es el que atiende al tipo de receptor que inicia la respuesta, una distinción que el fisiólogo británico Charles Sherrington propuso en 1906 en su obra The Integrative Action of the Nervous System: reflejos exteroceptivos, que parten de estímulos del entorno como el tacto, la luz o el sonido; propioceptivos, activados por receptores que informan de la posición y el estiramiento del propio cuerpo, como el huso muscular; e interoceptivos, originados en receptores viscerales.

Otro criterio mira la complejidad del circuito. Un reflejo puede ser monosináptico, con una sola sinapsis entre la neurona sensitiva y la motora (así ocurre en el reflejo monosináptico), o polisináptico, cuando una o varias interneuronas se interponen en el trayecto y permiten respuestas más elaboradas, como retirar la mano de una superficie caliente mientras el resto del cuerpo mantiene el equilibrio. Un tercer criterio distingue según el origen: reflejos innatos, presentes desde el nacimiento sin necesidad de aprendizaje previo, frente a los reflejos condicionados, adquiridos por asociación repetida entre dos estímulos.

Ninguna de estas clasificaciones es excluyente. El reflejo patelar, por ejemplo, es a la vez propioceptivo, monosináptico e innato.

De un modelo mecánico a una teoría de la integración nerviosa

La idea de que el cuerpo puede reaccionar sin que la mente participe es muy anterior al vocabulario fisiológico moderno. René Descartes la planteó en el Tratado del hombre, escrito en la década de 1630 y publicado tras su muerte, primero en una traducción latina en 1662 y después en el francés original en 1664. Describió el ejemplo, hoy clásico, del pie que se acerca al fuego: las partículas de calor tiran de un hilillo nervioso imaginario que abre un poro por el que los "espíritus animales" fluyen hacia los músculos, retirando el pie antes de que intervenga ningún razonamiento. El modelo hidráulico de Descartes era literal, no metafórico, y estaba equivocado en casi todos sus detalles anatómicos. Aun así, fue la primera vez que alguien describió por escrito una respuesta corporal automática como consecuencia mecánica de un estímulo externo.

Hicieron falta casi tres siglos de fisiología experimental para que la idea madurase. Sherrington, ya mencionado antes por su clasificación de los receptores, sostuvo en 1906 algo que hoy parece evidente y que entonces no lo era: ningún reflejo funciona como una pieza aislada. Consideraba que la propia noción de reflejo simple era, en sus palabras, "una concepción puramente abstracta", porque todas las partes del sistema nervioso están conectadas entre sí y se afectan mutuamente. Introdujo también el concepto de vía final común, la idea de que varios receptores distintos pueden competir por la misma motoneurona para producir efectos opuestos sobre un mismo músculo.

Preguntas frecuentes

¿Un reflejo es lo mismo que un instinto?

No, aunque ambos son respuestas innatas. El reflejo es una respuesta motora estereotipada y localizada, con un arco anatómico identificable, del tipo estímulo preciso y respuesta muscular concreta. El instinto describe un patrón de comportamiento mucho más amplio y complejo, que puede implicar secuencias completas de conducta orientadas a un fin, como la construcción de un nido, y que no se explica por la activación de un único circuito neuronal.

¿Todos los reflejos tienen su centro en la médula espinal?

Solo una parte. Muchos reflejos craneales, como el corneal o el nauseoso, tienen su centro integrador en el tronco del encéfalo, no en la médula.

¿Puede aparecer un reflejo nuevo a lo largo de la vida?

Los reflejos innatos no se crean después del nacimiento, aunque algunos, como el de succión, se atenúan o desaparecen con la maduración del sistema nervioso. Lo que sí puede añadirse con la experiencia es un reflejo condicionado, formado por la asociación repetida entre un estímulo neutro y otro que ya provocaba una respuesta natural.

¿Por qué algunos reflejos se laten en pares, en ambos lados del cuerpo?

Porque el estímulo activa vías que cruzan la línea media o que se ramifican hacia ambos lados de la médula o el tronco encefálico antes de llegar al efector. El reflejo pupilar consensuado es el ejemplo más citado, pero el fenómeno no es exclusivo de la vía visual.

Referencias

  1. MedlinePlus. Examen neurológico.
  2. Encyclopaedia Britannica. Sir Charles Scott Sherrington.
  3. Hektoen International. René Descartes.
  4. PubMed. Sherrington's "The Integrative action of the nervous system": a centennial appraisal.

Entradas relacionadas

  • Acción refleja. Etimología del término y episodio histórico de su acuñación por Marshall Hall.
  • Arco reflejo. La vía anatómica que todo reflejo necesita para producirse.
  • Reflejos condicionados. Los reflejos que se adquieren por aprendizaje asociativo.
  • Arreflexia. Ausencia de respuesta al explorar un reflejo osteotendinoso.
  • Reflejo aquíleo. Un reflejo osteotendinoso concreto, con valor localizador en la raíz S1.

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