DICCIONARIO MÉDICO
Hiperglucemia
La hiperglucemia es la elevación de la concentración de glucosa en sangre por encima de los valores considerados normales. Constituye el signo bioquímico cardinal de la diabetes mellitus en todas sus formas y el mecanismo a través del cual la enfermedad produce, a largo plazo, daño en vasos sanguíneos, nervios y órganos diana. En ayunas, se considera hiperglucemia una glucemia igual o superior a 126 mg/dl; en cualquier momento del día, una cifra igual o superior a 200 mg/dl con síntomas clínicos es diagnóstica de diabetes. La hiperglucemia es, desde el punto de vista médico, un signo bioquímico —no una enfermedad en sí misma— que consiste en la presencia de concentraciones de glucosa en sangre (glucemia) superiores al rango fisiológico normal. Los valores de referencia en ayunas se sitúan entre 70 y 100 mg/dl en un adulto sano. Entre 100 y 125 mg/dl se habla de prediabetes (glucemia basal alterada); a partir de 126 mg/dl se considera hiperglucemia franca compatible con el diagnóstico de diabetes mellitus, siempre que se confirme en una segunda determinación. La etimología del término es transparente y desglosable componente a componente. Procede del griego: ὑπέρ (hypér), "por encima de" o "en exceso"; γλυκύς (glykýs), "dulce", raíz que dio lugar a glucosa y a la familia léxica de gluc-/glic-; y αἷμα (haîma), "sangre", que aporta el sufijo -emia, habitual en medicina para designar la presencia de una sustancia en la sangre. "Hiperglucemia" significa, literalmente, "exceso de dulzor en la sangre". La grafía alternativa hiperglicemia (con i) es también correcta y frecuente en Hispanoamérica, aunque en España predomina la forma con u. En condiciones normales, la concentración de glucosa en sangre se mantiene dentro de un rango estrecho gracias al equilibrio entre la producción endógena de glucosa por el hígado, su aporte alimentario y su captación por los tejidos, regulado fundamentalmente por la insulina. La hiperglucemia aparece cuando este equilibrio se rompe por alguno de los siguientes mecanismos, que con frecuencia se combinan: Déficit de insulina. El páncreas no produce suficiente insulina para facilitar la entrada de glucosa en las células. Es el mecanismo central de la diabetes tipo 1 (destrucción autoinmune de las células beta) y de las fases avanzadas de la diabetes tipo 2. Resistencia a la insulina. Los tejidos periféricos —músculo, tejido adiposo, hígado— no responden adecuadamente a la insulina presente, de modo que la glucosa no puede entrar en las células a pesar de que la hormona circule en cantidades normales o incluso elevadas. Es el mecanismo fisiopatológico inicial de la diabetes tipo 2 y de la diabetes gestacional. Exceso de producción hepática de glucosa. El hígado libera glucosa al torrente sanguíneo en exceso, por activación inadecuada de la glucogenólisis o de la gluconeogénesis, ya sea por falta de la acción frenadora de la insulina o por estímulo de hormonas contrarreguladoras (glucagón, cortisol, catecolaminas, hormona del crecimiento) en situaciones de estrés orgánico como infecciones graves, cirugía o traumatismos. La relevancia clínica de la hiperglucemia depende de su magnitud y duración. Conviene distinguir dos escenarios fundamentales: La hiperglucemia aguda grave (glucemias por encima de 250-300 mg/dl) puede desencadenar dos complicaciones potencialmente mortales si no se trata: la cetoacidosis diabética, propia de la diabetes tipo 1, en la que el déficit absoluto de insulina lleva al organismo a consumir grasas como fuente de energía alternativa con producción masiva de cuerpos cetónicos; y el síndrome hiperglucémico hiperosmolar, más frecuente en la diabetes tipo 2 del anciano, con deshidratación severa sin cetosis significativa. Ambas son urgencias médicas. La hiperglucemia crónica moderada —glucemias mantenidas por encima del objetivo terapéutico durante meses o años, aunque no lleguen a cifras dramáticas— es, paradójicamente, la más dañina a largo plazo, porque produce el deterioro progresivo de vasos sanguíneos y nervios que constituye la base de las complicaciones crónicas de la diabetes: retinopatía, nefropatía, polineuropatía, macroangiopatía y microangiopatía. El grado de daño se relaciona directamente con el tiempo de exposición a la hiperglucemia, que se monitoriza mediante la hemoglobina glicosilada (HbA1c), un indicador del promedio glucémico de los dos o tres meses precedentes. La hiperglucemia es el polo opuesto de la hipoglucemia, que designa la disminución de la glucosa en sangre por debajo del umbral fisiológico seguro. Ambos estados comparten la raíz griega glykýs ("dulce") y el sufijo -emia ("sangre"), pero se diferencian por el prefijo: hypér ("por encima") frente a hypó ("por debajo"). Mientras que la hiperglucemia produce daño a largo plazo por acumulación, la hipoglucemia es peligrosa de forma aguda e inmediata porque el sistema nervioso central depende casi exclusivamente de la glucosa como fuente de energía. La normoglucemia es el rango fisiológico normal de glucosa en sangre (70-100 mg/dl en ayunas, por debajo de 140 mg/dl a las dos horas de una comida). Entre la normoglucemia y la hiperglucemia franca se sitúa la franja de la prediabetes, que comprende la glucemia basal alterada (100-125 mg/dl) y la intolerancia a la glucosa (glucemia de 140-199 mg/dl a las dos horas de una sobrecarga oral). Identificar estos estados intermedios es importante porque constituyen una oportunidad de intervención antes de que se establezca la diabetes. La glucosuria —presencia de glucosa en la orina— es una consecuencia de la hiperglucemia, no un sinónimo. Aparece cuando la glucemia supera el umbral de reabsorción renal (aproximadamente 180 mg/dl) y la glucosa filtrada por los riñones no puede ser recuperada en su totalidad. Del griego: hypér (ὑπέρ), "por encima"; glykýs (γλυκύς), "dulce"; y haîma (αἷμα), "sangre". Literalmente significa "exceso de dulzor en la sangre". Es un neologismo médico construido con raíces griegas clásicas, como la mayoría de los términos de la bioquímica clínica. No exactamente. La hiperglucemia es un signo bioquímico —la constatación de que la glucosa en sangre está alta—, mientras que la diabetes mellitus es la enfermedad que produce esa elevación de forma crónica. La hiperglucemia puede aparecer también de forma transitoria en personas sin diabetes, por ejemplo durante una infección grave, un tratamiento con corticosteroides o un estrés quirúrgico, sin que eso signifique que padezcan diabetes. En sentido inverso, una persona con diabetes bien controlada puede mantener glucemias normales la mayor parte del tiempo. Ambas grafías son correctas. La forma con u (hiperglucemia) es la predominante en España y la que emplea la Real Academia Española. La forma con i (hiperglicemia), más cercana a la raíz griega glykýs, es habitual en Hispanoamérica y en la literatura científica anglosajona (hyperglycemia). En la práctica clínica ambas se usan indistintamente. Cuando la glucosa circula en exceso durante períodos prolongados, reacciona espontáneamente con las proteínas del organismo mediante un proceso llamado glicosilación no enzimática, formando productos de glicosilación avanzada que alteran la estructura y función de las proteínas tisulares. Este proceso afecta especialmente a la pared de los vasos sanguíneos pequeños (microangiopatía) y a las fibras nerviosas periféricas (neuropatía), y es el principal responsable de las complicaciones crónicas de la diabetes: retinopatía, nefropatía, neuropatía y enfermedad cardiovascular. Consulte también la información clínica completa sobre la hiperglucemia Si busca información sobre las causas descompensantes, los síntomas de alerta o las pautas de actuación ante una hiperglucemia, puede consultar la ficha clínica de la hiperglucemia elaborada por el Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la hiperglucemia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la hiperglucemia
Mecanismo: por qué sube la glucosa en sangre
Hiperglucemia aguda y crónica: dos problemas distintos
Diferenciación con hipoglucemia y otros estados glucémicos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "hiperglucemia"?
¿Es lo mismo hiperglucemia que diabetes?
¿Se escribe "hiperglucemia" o "hiperglicemia"?
¿Por qué la hiperglucemia crónica daña los vasos sanguíneos?
Referencias
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