DICCIONARIO MÉDICO
Intolerancia a la glucosa
La intolerancia a la glucosa, o tolerancia alterada a la glucosa, es una de las formas de prediabetes. Se caracteriza por una glucemia que, dos horas después de una carga de azúcar, se sitúa por encima de lo normal sin llegar a las cifras propias de la diabetes. Todo el mundo maneja la glucosa que ingiere de una forma más o menos ordenada: tras una comida el azúcar en sangre sube y, en un par de horas, vuelve a su cauce. Esa capacidad es la tolerancia a la glucosa. Cuando se deteriora, pero sin alcanzar todavía el rango diabético, se habla de intolerancia a la glucosa. El diagnóstico se apoya en una cifra concreta. Si en la sobrecarga oral de glucosa la glucemia a las dos horas queda entre 140 y 199 mg/dl, se cumple la definición. Por debajo de 140 la tolerancia se considera normal; a partir de 200, el cuadro ya es de diabetes. En el fondo hay dos engranajes que empiezan a fallar a la vez. Los tejidos responden peor a la insulina, lo que se conoce como resistencia a la insulina, y el páncreas, que debería compensarlo produciendo más hormona, no llega a hacerlo por completo. La glucosa que entra con la comida se retira entonces de la sangre más despacio de lo debido, y por eso destaca la medición de las dos horas. Ese perfil explica un rasgo del cuadro: la glucemia en ayunas puede ser todavía normal. La alteración se hace visible sobre todo después de comer, cuando el sistema tiene que gestionar una carga y se queda corto. El metabolismo del azúcar no pasa de sano a diabético de golpe. Existe una franja intermedia, la prediabetes, que reúne dos situaciones. Una es la glucemia basal alterada, definida por el valor en ayunas. La otra es esta, la intolerancia a la glucosa, definida por el valor tras la sobrecarga. Pueden aparecer por separado o juntas en una misma persona. La distinción no es un capricho de laboratorio. Cada una se detecta con una medición distinta y refleja un matiz diferente del mismo proceso. Quien solo tiene la glucemia en ayunas alterada podría pasar la sobrecarga sin problema, y a la inversa. El término es relativamente reciente. La Organización Mundial de la Salud lo adoptó hacia 1979 y 1980 para sustituir a expresiones que se venían usando y que resultaban confusas, como diabetes química, diabetes limítrofe o diabetes asintomática. La idea era nombrar de forma clara a un grupo de personas con un riesgo aumentado de desarrollar diabetes, sin etiquetarlas ya como diabéticas. No exactamente. La prediabetes es el concepto amplio, y la intolerancia a la glucosa es una de sus dos modalidades, junto a la glucemia basal alterada. Dicho de otro modo: toda intolerancia a la glucosa es prediabetes, pero no toda prediabetes es intolerancia a la glucosa. Con la sobrecarga oral de glucosa. La persona toma una cantidad conocida de azúcar disuelta en agua y se mide la glucemia dos horas más tarde. Ese valor es el que permite clasificar la respuesta como normal, intolerante o diabética. En las cifras y en lo que representan. La intolerancia a la glucosa es un estado de riesgo, no una enfermedad establecida, y su glucemia a las dos horas se queda por debajo de 200 mg/dl. La diabetes empieza justo en ese umbral. Desde 1979 y 1980, cuando la Organización Mundial de la Salud lo introdujo para ordenar una terminología que hasta entonces era imprecisa.Qué es la intolerancia a la glucosa
Por qué se produce
Entre la normalidad y la diabetes
Un poco de historia
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que prediabetes?
¿Cómo se pone de manifiesto?
¿En qué se diferencia de la diabetes?
¿Desde cuándo existe el término?
Referencias
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