DICCIONARIO MÉDICO
Diabetes mellitus
La diabetes mellitus es el nombre técnico completo de la enfermedad caracterizada por la elevación mantenida de la glucosa en sangre debido a defectos en la secreción de insulina, en su acción sobre los tejidos o en ambas. En el uso común se llama simplemente diabetes. El epíteto latino mellitus ("de miel") lo añadió el médico inglés Thomas Willis en 1675 al observar que la orina de estos pacientes tenía sabor dulce, distinguiéndola así de la diabetes insípida, un cuadro distinto y sin relación con la glucosa que también cursa con poliuria y polidipsia. "Diabetes mellitus" es el nombre científico preciso de lo que en el lenguaje común se denomina simplemente diabetes. Designa un grupo de enfermedades metabólicas crónicas caracterizadas por la presencia mantenida de hiperglucemia, es decir, de concentraciones elevadas de glucosa en sangre, debido a una producción insuficiente de insulina, a una respuesta inadecuada de los tejidos a esta hormona (resistencia a la insulina) o a una combinación de ambos mecanismos. La clasificación actual de la Organización Mundial de la Salud reconoce cuatro grandes formas: la diabetes mellitus tipo 1, la tipo 2, la gestacional y otros tipos específicos entre los que se incluye la diabetes monogénica tipo MODY y las diabetes secundarias a otras enfermedades. La forma completa de la clasificación y el desarrollo clínico del cuadro se tratan en la entrada diabetes, que es la entrada principal del cluster. La denominación completa "diabetes mellitus" se emplea sobre todo en contextos clínicos, académicos y de investigación, donde es importante precisar que se está hablando de la enfermedad metabólica y no de la diabetes insípida, una entidad muy distinta con la que comparte nombre por razones históricas pero no guarda relación de mecanismo. En el lenguaje cotidiano —y también en la mayor parte de la literatura divulgativa— "diabetes" a secas se refiere siempre a la forma mellitus, que es con enorme diferencia la más frecuente. Durante los casi quince siglos transcurridos entre Areteo de Capadocia —que acuñó el término diabetes en el siglo II d.C.— y el Renacimiento, la medicina occidental agrupaba bajo un solo nombre cualquier cuadro de poliuria crónica. No existía manera de distinguir entre una persona que orinaba mucho porque eliminaba azúcar por la orina y otra que lo hacía por un fallo en la regulación del agua. El paso decisivo lo dio el médico inglés Thomas Willis (1621-1675), anatomista y clínico del King's College de Oxford y del Westminster Hospital de Londres, hoy más conocido por haber descrito el círculo arterial de la base del cerebro que lleva su nombre. En su obra Pharmaceutice rationalis, publicada en 1675, Willis describió una observación que hoy resulta pintoresca pero que en su momento supuso un avance clínico considerable: al probar —literalmente, con la lengua— la orina de sus pacientes diabéticos, comprobó que algunos la tenían con un sabor característicamente dulce, "como mezclada con miel o azúcar", mientras que la de otros era completamente insípida. Añadió entonces a la palabra diabetes el adjetivo latino mellītus ("de miel", "endulzado con miel", derivado de mel, mellis, "miel") para designar la primera forma, y acuñó la expresión diabetes insipida para la segunda. La distinción que había pasado inadvertida durante siglos quedó fijada en una terminología que sigue vigente hoy. La cata de orina como método diagnóstico, aunque nos resulte inconcebible ahora, fue el patrón de referencia durante más de un siglo. Solo en 1776 el médico inglés Matthew Dobson, trabajando con un paciente diabético llamado Peter Dickinson, demostró por procedimientos químicos que el sabor dulce se debía efectivamente a la presencia de azúcar en la orina (glucosuria), lo que dio a la diferenciación de Willis una base fisiopatológica. El epíteto mellitus, acuñado por la observación directa de un sabor, sobrevive hoy en la terminología médica mundial como testimonio de aquella medicina sensorial precopernicana. La distinción más importante y con más peso histórico en el diccionario médico es la que separa las dos grandes formas de "diabetes". Comparten el síntoma cardinal de la poliuria con sed intensa (polidipsia), pero obedecen a mecanismos completamente diferentes. La diabetes mellitus es un trastorno del metabolismo de la glucosa: los riñones eliminan grandes volúmenes de orina porque la glucemia es tan alta que parte del azúcar escapa por la orina y arrastra agua con ella (diuresis osmótica). La orina, al contener glucosa, es dulce. La diabetes insípida es un trastorno del equilibrio hídrico. Los riñones son incapaces de concentrar la orina por un déficit de producción o de acción de la hormona antidiurética (vasopresina), de modo que el paciente elimina grandes volúmenes de orina muy diluida (sin glucosa), y bebe cantidades proporcionales de agua. La glucemia es normal y la orina es insípida. El nombre común procede exclusivamente de la coincidencia sintomática de la poliuria con sed. Del latín mellītus, "de miel" o "endulzado con miel", derivado del sustantivo mel, mellis ("miel"). Lo añadió a la palabra diabetes el médico inglés Thomas Willis en 1675, después de comprobar que la orina de algunos pacientes diabéticos tenía sabor dulce. Distinguió así la diabetes mellitus, con orina dulce, de la diabetes insípida, con orina insípida. La terminología acuñada por Willis sigue vigente hoy, casi tres siglos y medio después. En la práctica sí: cuando alguien dice "diabetes" sin especificar, se refiere casi siempre a la diabetes mellitus, que es con enormísima diferencia la forma más frecuente. "Diabetes mellitus" es simplemente el nombre técnico completo de la enfermedad, que se emplea sobre todo en textos médicos y académicos para distinguirla inequívocamente de la diabetes insípida, una entidad distinta que comparte el primer sustantivo por razones históricas pero no tiene relación de mecanismo. El cuerpo clínico de la enfermedad se trata en la entrada diabetes. Cuando la concentración de glucosa en sangre supera aproximadamente los 180 mg/dl, los riñones pierden la capacidad de reabsorber toda la glucosa filtrada y parte de ella se elimina por la orina. Es lo que se llama glucosuria. La orina, al contener azúcar, adquiere el sabor dulce característico que detectó Thomas Willis en 1675. Este fenómeno —umbral renal de glucosa superado, glucosuria, arrastre de agua y poliuria osmótica— explica la cadena clínica clásica de la diabetes mellitus no tratada. No, evidentemente no. La cata de orina fue el método de referencia durante más de un siglo, desde Willis (1675) hasta Dobson (1776), pero desde hace décadas el diagnóstico se basa en determinaciones analíticas de glucemia y de hemoglobina glicosilada. Las tiras reactivas de glucosa en orina, herederas lejanas de aquella medicina sensorial, se siguen utilizando hoy para el cribado rápido de glucosuria, pero el diagnóstico formal de diabetes mellitus se realiza siempre por análisis de sangre. Consulte también la información clínica completa sobre las dos formas más frecuentes de diabetes mellitus Si busca información sobre síntomas, diagnóstico o tratamiento de las dos formas más frecuentes de diabetes mellitus, puede consultar las fichas completas del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra: diabetes mellitus tipo 1 y diabetes mellitus tipo 2. Si desea profundizar en conceptos asociados a la diabetes mellitus, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la diabetes mellitus
Origen del epíteto "mellitus": Thomas Willis y la cata de orina
Diferenciación con diabetes insípida y otras entidades
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el epíteto "mellitus"?
¿Es lo mismo diabetes que diabetes mellitus?
¿Por qué la orina de los diabéticos es dulce?
¿Se sigue diagnosticando por el sabor de la orina?
Referencias
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