DICCIONARIO MÉDICO
Polidipsia
La polidipsia es la sed excesiva y persistente que lleva a una ingesta de líquidos anormalmente elevada. Es un signo clínico, no una enfermedad en sí misma, y suele indicar que el organismo está perdiendo más agua de la habitual o que algún mecanismo central está estimulando la sed de forma inadecuada. Junto con la poliuria y la polifagia, forma la tríada clásica de la diabetes mellitus. Designa una sensación de sed anormalmente intensa y sostenida que impulsa a la persona a beber cantidades de líquido muy superiores a las habituales. No se trata de la sed fisiológica que aparece tras el ejercicio, en un día caluroso o después de una comida salada, que es una respuesta adaptativa normal, sino de una sed persistente que no se alivia por completo con la ingesta de líquido o que reaparece de forma continua. Procede del griego πολύς (polýs), «mucho», y δίψα (dípsa), «sed»: literalmente, «mucha sed». El adjetivo griego del que deriva, πολυδίψιος, ya se documenta en Homero, en el siglo VIII antes de Cristo, aunque entonces no formaba parte del vocabulario médico; su incorporación como término científico es muy posterior, del siglo XVII, y su uso en el inglés clínico solo está documentado desde 1846. El mismo prefijo poli- aparece en los otros dos componentes de la tríada diabética: poliuria (πολύς + οὖρον, «mucha orina») y polifagia (πολύς + φαγεῖν, «mucho comer»). En el contexto de la diabetes mellitus, la polidipsia no es un fenómeno independiente sino la consecuencia directa de la poliuria. Todo arranca cuando la hiperglucemia persistente hace que la glucosa supere el umbral renal y aparezca en la orina, lo que se conoce como glucosuria. Esa glucosa, presente ya en los túbulos renales, arrastra agua por efecto osmótico (diuresis osmótica), y el resultado es un volumen de orina muy superior al normal: la poliuria. La pérdida de agua por esa vía provoca deshidratación y una concentración de solutos en sangre más alta de lo normal. Son los osmorreceptores del hipotálamo los que detectan esa hiperosmolaridad y disparan la señal de sed que empuja a beber de forma intensa: la polidipsia. Aquí la polidipsia funciona como una respuesta compensadora: el organismo intenta recuperar el agua perdida por la poliuria. El mecanismo en sí es apropiado, la sed es la respuesta correcta ante la deshidratación, pero la causa que lo desencadena, la hiperglucemia, es patológica. No toda polidipsia se debe a una pérdida previa de agua. La más frecuente es la polidipsia compensadora o secundaria, en la que la sed aparece como respuesta a una pérdida de agua ya producida. El ejemplo más importante es el de la diabetes mellitus, secundaria a la poliuria osmótica descrita más arriba. La polidipsia de la diabetes insípida sigue el mismo esquema: la poliuria, causada aquí por un déficit o una resistencia a la hormona antidiurética, provoca deshidratación y sed compensadora. Existe también la polidipsia primaria, en la que la relación se invierte: la ingesta excesiva de líquido es la causa y no la consecuencia. La persona bebe compulsivamente cantidades muy elevadas de agua sin que exista una pérdida previa que lo justifique, lo que en el lenguaje clínico se denomina en ocasiones «potomanía». Ese exceso de ingesta supera la capacidad de concentración del riñón y produce una poliuria secundaria, con orina muy diluida. Aquí primero llega la sed excesiva y después la poliuria; el orden de la cadena causal es justo el opuesto al de la forma compensadora. La sed fisiológica es una respuesta adaptativa transitoria: aparece tras el ejercicio, la sudoración, una comida salada o una ingesta insuficiente de líquido, y se alivia al beber. La polidipsia, en cambio, es persistente, desproporcionada y no se resuelve del todo con la ingesta habitual de líquido. Frente a la poliuria, la relación de causa y efecto varía según el contexto: en la diabetes mellitus, la poliuria es la causa y la polidipsia la consecuencia; en la polidipsia primaria, el orden se invierte. Y frente a la polifagia, tercer componente de la misma tríada, la diferencia es de mecanismo: la polifagia se produce porque las células no logran captar glucosa como combustible, y envían al cerebro señales de hambre aunque la glucosa abunde en la sangre, un proceso completamente independiente del que gobierna la sed. Del griego πολύς (polýs), «mucho», y δίψα (dípsa), «sed». Literalmente, «mucha sed». Comparte estructura con poliuria («mucha orina») y polifagia («mucho apetito»), los otros dos signos de la tríada clásica de la diabetes. No. La diabetes mellitus es la causa más frecuente de polidipsia compensadora, pero no la única: la diabetes insípida, ciertos trastornos electrolíticos y la polidipsia primaria pueden producir también sed excesiva y persistente. Es un signo que obliga a investigar su causa, no un diagnóstico en sí mismo. Intensidad, persistencia y proporcionalidad. La sed después de correr o en un día de calor se alivia al beber y no vuelve enseguida. La polidipsia es una sed desproporcionada que persiste a pesar de beber en abundancia y se mantiene día tras día. Si desea profundizar en conceptos asociados a la polidipsia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la polidipsia
De la poliuria a la polidipsia: una secuencia, no un signo aislado
Polidipsia compensadora y polidipsia primaria
Diferenciación con conceptos relacionados
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra «polidipsia»?
¿La polidipsia siempre indica diabetes?
¿Qué diferencia hay entre polidipsia y tener mucha sed?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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