DICCIONARIO MÉDICO
Enterococcus faecalis
Enterococcus faecalis es una bacteria grampositiva que habita de forma normal en el intestino humano y que, fuera de él, se comporta como patógeno oportunista. Es la especie tipo de su género y la que aparece con más frecuencia en las infecciones por enterococos, sobre todo en las urinarias, en las de la sangre y en las que afectan a las válvulas del corazón. El nombre ya advierte de dónde procede: se describió como un microbio de origen fecal. Enterococcus faecalis Enterococo fecal Tipo: bacteria Morfología: coco grampositivo ovoide, en parejas o cadenas cortas, anaerobio facultativo, catalasa negativo Transmisión: endógena (desde el propio intestino) y contacto directo en el medio hospitalario Reservorio: humano y animal (tubo digestivo); persiste en el ambiente Patogenicidad: oportunista Enfermedades: infección urinaria, endocarditis infecciosa, bacteriemia Se trata de una especie del género Enterococcus, formado por cocos grampositivos que durante casi todo el siglo XX se contaron entre los estreptococos. Dentro del género ocupa un lugar particular, el de especie tipo: es la que sirve de referencia para definir el grupo entero. Su epíteto viene del latín faex, faecis, el poso o sedimento de un líquido y, por extensión, el excremento, unido al sufijo -alis, «relativo a». Faecalis quiere decir, por tanto, relativo a las heces. En 1906, Andrewes y Horder publicaron en The Lancet un estudio sobre los estreptococos patógenos para el ser humano. Uno de sus aislamientos procedía de un enfermo de endocarditis, y lo bautizaron Streptococcus faecalis por su tendencia a formar cadenas; con ese nombre sustituían al «entérocoque» que Thiercelin había encontrado en heces pocos años antes. El traslado a un género propio tardó mucho más. Kalina lo propuso en 1970 y la idea no prosperó entonces. Tuvieron que ser Schleifer y Kilpper-Bälz quienes, en 1984 y con estudios de hibridación de ácidos nucleicos, dieran a la especie su nombre actual. Al microscopio se ve como un coco algo ovalado que aparece aislado, por parejas o en cadenas cortas. Comparte con el resto de enterococos los rasgos de género que lo separan de estafilococos y estreptococos. Sobre agar sangre, la mayoría de sus colonias crecen sin romper los hematíes, aunque hay cepas capaces de producir hemólisis gracias a una toxina de la que se habla más abajo. Separarlo de su pariente más cercano, Enterococcus faecium, requiere unas pocas pruebas bioquímicas. E. faecalis crece en un medio con telurito potásico al 0,04 %, fermenta el piruvato y, en cambio, no aprovecha la arabinosa. Con E. faecium sucede al revés. Estas diferencias se conocían ya cuando las dos especies se llamaban todavía estreptococos; hoy, cuando hace falta afinar, se recurre a la secuenciación genética. Lo que singulariza a E. faecalis dentro de su género no es tanto la resistencia a los antibióticos, terreno en el que E. faecium le supera, como su arsenal de virulencia. El factor más estudiado es la citolisina, una toxina emparentada con ciertas bacteriocinas que destruye hematíes, neutrófilos y macrófagos; a ella se debe la hemólisis de algunas cepas. La sustancia de agregación es una adhesina: hace que las bacterias se apelotonen y que se fijen a células del intestino, del túbulo renal o del endocardio. Hay más. La gelatinasa degrada colágeno y participa en la formación de biopelículas, y una proteína de superficie llamada Esp abunda en las cepas aisladas de infecciones. Varios de estos genes viajan en plásmidos que responden a feromonas sexuales, un sistema que en la práctica solo se encuentra en esta especie. Ante la señal química, la bacteria fabrica sustancia de agregación, las células forman grumos y el plásmido pasa de una a otra por conjugación con una eficacia notable. En 2003 se publicó el genoma completo de la cepa V583, el primer aislado clínico resistente a la vancomicina descrito en Estados Unidos. Más de una cuarta parte de su ADN resultó ser material móvil o de procedencia foránea, incluido un transposón conjugativo, hasta entonces desconocido, que portaba el gen de resistencia vanB. Su hábitat es el tubo digestivo del ser humano y de muchos animales, donde forma parte de la microbiota como un comensal más. Sobrevive fuera del intestino bastante más tiempo que otras bacterias de origen fecal, y por eso los enterococos se emplean como indicadores de contaminación fecal en el control de las aguas. Muchas infecciones son endógenas: la bacteria sale del intestino del propio paciente y llega a la vía urinaria, al peritoneo o a la sangre cuando las barreras naturales fallan o cuando hay dispositivos como un catéter. En el hospital, además, puede pasar de un enfermo a otro por las manos o por superficies contaminadas. Existe un nicho menos evidente, la boca, y más en concreto los conductos radiculares de dientes ya tratados, donde la bacteria queda en parte protegida de las defensas del organismo. Es la especie que más se aísla en las infecciones enterocócicas. La lista la encabezan la infección urinaria, la bacteriemia y la endocarditis infecciosa, que fue precisamente la primera enfermedad a la que se la vinculó. Interviene también en infecciones intraabdominales como la peritonitis, en la prostatitis y en infecciones de heridas. Fuera del ámbito hospitalario, la odontología la conoce bien: se asocia a la periodontitis apical crónica que persiste en dientes sometidos a una endodoncia. Frente a los antibióticos, sus cepas conservan la sensibilidad a las penicilinas con más frecuencia que las de E. faecium, y la resistencia a la vancomicina, aunque existe, pesa mucho más en la especie hermana. Coco intestinal relativo a las heces. Enterococcus une el griego énteron, intestino, con kókkos, grano; faecalis deriva del latín faex, heces. Sí, es el mismo organismo con dos nombres de época distinta. Streptococcus faecalis es la denominación original de 1906 y la que figura en textos antiguos; desde 1984 el nombre válido es Enterococcus faecalis. Depende de la cepa, y la diferencia puede ser enorme. Algunas carecen de los factores de virulencia conocidos y de genes de resistencia transferibles, y se han comercializado durante décadas como probióticos, identificadas por su código de colección. Otras, como V583, acumulan elementos móviles que las hacen temibles en el hospital. Por eso se recomienda descartar esos genes antes de emplear una cepa en alimentos o fármacos: pertenecer a la misma especie no garantiza el mismo comportamiento. En el laboratorio, por pruebas como la fermentación de la arabinosa o del piruvato. En el hospital, por el tipo de problema que plantea: E. faecalis causa más infecciones y dispone de más factores de virulencia, mientras que E. faecium destaca por sus resistencias.Qué es Enterococcus faecalis
Cómo se identifica en el laboratorio
Factores de virulencia y genoma
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Enterococcus faecalis?
¿Es lo mismo que Streptococcus faecalis?
¿Existen cepas de E. faecalis que no causen enfermedad?
¿En qué se diferencia de Enterococcus faecium?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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