DICCIONARIO MÉDICO
Transposón
Un transposón es un fragmento de ADN capaz de cambiar de posición dentro del genoma, cortándose de su ubicación original e insertándose en otra distinta. Popularmente se le conoce como "gen saltarín", aunque el nombre es impreciso: no salta como una unidad funcional, sino que se desplaza como secuencia mediante una enzima propia, la transposasa. Barbara McClintock los describió por primera vez a finales de los años cuarenta, mientras estudiaba la herencia del color en granos de maíz en el Laboratorio Cold Spring Harbor. Encontró dos elementos genéticos, a los que llamó Disociador (Ds) y Activador (Ac), capaces de cambiar de posición en el cromosoma y de alterar la expresión de los genes vecinos a su paso. Publicó sus conclusiones en 1950 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, bajo el título "The Origin and Behavior of Mutable Loci in Maize". La acogida fue fría. Cuando presentó el trabajo en el simposio de Cold Spring Harbor de 1951, el silencio del auditorio fue casi total; la genetista Evelyn Witkin lo recordaría después como un anticipo del rechazo que vendría. La idea de un genoma capaz de reorganizarse a sí mismo chocaba con la imagen, dominante en la época, de un material hereditario fijo y estable. El reconocimiento tardó más de tres décadas: en 1983, McClintock recibió en solitario el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, la única mujer que lo ha logrado sin compartirlo. El transposón de ADN, también llamado elemento de clase II, contiene el gen de la transposasa flanqueado por repeticiones invertidas terminales. La transposasa reconoce esas repeticiones, corta el ADN a ambos lados del elemento y lo reinserta en un nuevo punto del genoma, en un mecanismo que suele describirse como "cortar y pegar". La inserción no es indiferente al lugar donde cae: si aterriza en mitad de un gen, puede inactivarlo; si se coloca cerca de un promotor o un potenciador, puede alterar cuánto o cuándo se expresa el gen vecino sin llegar a tocarlo. Los elementos transponibles se dividen en dos grandes clases según necesiten o no un intermediario de ARN. Los de clase II son los transposones propiamente dichos, que se desplazan directamente como ADN mediante el mecanismo de corte y pegado descrito arriba. Los de clase I son los retrotransposones: primero se transcriben a ARN y después, mediante la transcriptasa inversa, ese ARN se convierte de nuevo en ADN antes de insertarse en otra parte del genoma, un mecanismo de copia y pegado, no de corte, porque la secuencia original permanece en su sitio mientras se genera una nueva copia en otro lugar. En el ser humano dominan con claridad los elementos de clase I. Los transposones de ADN apenas conservan actividad; casi todos han acumulado mutaciones que los han dejado inmóviles, mientras que ciertos retrotransposones, como los elementos LINE-1 y Alu, siguen desplazándose de forma activa en algunas células. Los elementos transponibles, sumando ambas clases, ocupan alrededor del 44 % del genoma humano, según las estimaciones del Consorcio Internacional de Secuenciación del Genoma Humano publicadas en 2001. Si se cuentan también los fragmentos degradados y las copias parciales derivadas de inserciones antiguas, la proporción sube hasta cerca de dos tercios del genoma. La mayoría de estas secuencias, sin embargo, ya no se mueve: son restos moleculares de inserciones sucedidas a lo largo de millones de años de evolución. Por el efecto que produce, no por su naturaleza. La expresión describe el resultado visible del desplazamiento, la aparición o desaparición de un carácter heredado, tal como lo observó McClintock en los granos de maíz moteados, pero un transposón no es un gen en el sentido funcional del término. No. El transposón se desplaza directamente como ADN, cortando y pegando su propia secuencia. El retrotransposón pasa antes por un intermediario de ARN y deja intacta la copia original, de modo que su desplazamiento multiplica el número de copias en lugar de solo cambiarlas de sitio. La inmensa mayoría, no. Han perdido con el tiempo la capacidad de codificar una transposasa funcional o las repeticiones que esta reconoce, y permanecen fijos en el genoma como secuencias inactivas. No, en el maíz. Barbara McClintock los identificó en la década de 1940 estudiando la herencia del color del grano, mucho antes de que existieran las técnicas necesarias para buscarlos en el genoma humano.Qué es un transposón
Mecanismo
Clasificación
Epidemiología genómica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "gen saltarín" a un transposón?
¿Es lo mismo un transposón que un retrotransposón?
¿Todos los transposones humanos siguen moviéndose?
¿Se descubrieron primero en el ser humano?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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