DICCIONARIO MÉDICO
Catéter
Un catéter es un tubo hueco, delgado y flexible que se introduce en el organismo a través de vasos sanguíneos, conductos o cavidades con el fin de drenar líquidos, infundir soluciones o registrar presiones internas. Los hay de múltiples materiales, calibres y longitudes, y su clasificación depende del territorio anatómico al que acceden: vascular, urinario, respiratorio o de cavidades serosas. La palabra procede del griego καθετήρ (kathetér), formada por el prefijo κατά (katá, "hacia abajo") y la raíz del verbo ἱέναι (hiénai, "lanzar" o "dejar ir"), con el sufijo instrumental -τήρ (-tér). Literalmente vendría a significar "instrumento que lanza hacia abajo", en alusión al tubo que permitía a la orina retenida descender fuera de la vejiga. En los textos hipocráticos del siglo V a. C. ya aparece el término referido a dispositivos rígidos de bronce o cobre destinados a vaciar la vejiga, y Galeno, en el siglo II d. C., lo emplea con el sentido médico que reconocemos hoy. El latín tardío lo adoptó como catheter (Celio Aureliano, siglo IV), y el francés renacentista lo reintrodujo en 1538 como cathéter, forma de la que derivan las lenguas modernas. En la práctica clínica actual, el término designa cualquier tubo hueco fabricado con materiales biocompatibles (silicona, poliuretano, teflón, látex, entre otros) cuya función es servir de conducto entre el exterior y algún espacio corporal. La RAE recoge la acepción de "sonda que se introduce por cualquier conducto del organismo, natural o artificial, para explorarlo o dilatarlo o para servir de guía y vehículo a otros instrumentos". No debe confundirse con la cánula, que suele ser más corta y rígida, ni con la sonda, término genérico con el que comparte un solapamiento terminológico frecuente en la literatura en español. Según la región del organismo a la que acceden, los catéteres se dividen en tres grandes familias que configuran el resto de este diccionario. Catéteres vasculares. Son los más numerosos y variados. Se introducen en venas o arterias con finalidades que van desde la simple infusión de suero hasta la monitorización hemodinámica invasiva. Dentro de ellos se distinguen el catéter venoso central, que llega a las grandes venas torácicas; el catéter vascular genérico; los catéteres con nombre propio como el de Swan-Ganz, el de Cournand o el de Grüntzig; y los catéteres según la vía de acceso, como el catéter yugular. El catéter angiográfico y el catéter coaxial pertenecen también a esta familia, orientados a la obtención de imágenes vasculares y a la radiología intervencionista. Catéteres urinarios. El más conocido es el catéter de Foley, que se mantiene en la vejiga gracias a un balón inflable. El concepto amplio de catéter vesical abarca además los dispositivos intermitentes, los suprapúbicos y los de irrigación continua, todos ellos diseñados para atravesar la uretra o la pared abdominal inferior hasta la cavidad vesical. Catéteres respiratorios. Se agrupan aquí los que acceden a la vía aérea, ya sea a través de la nariz (el catéter nasofaríngeo), de la tráquea (el catéter endotraqueal) o de los bronquios (el catéter endobronquial). Su función habitual es la aspiración de secreciones o la administración de oxígeno a distintos niveles del árbol respiratorio. Los primeros catéteres documentados eran cañas de metal. Erasístrato de Ceos, médico alejandrino del siglo III a. C., fabricó catéteres sigmoideos de bronce con una curvatura pensada para seguir la anatomía de la uretra masculina; las excavaciones de Pompeya desenterraron varios ejemplares que confirman lo poco que cambió el diseño durante casi dos milenios. En la India, Sushruta (siglo VI a. C.) describió catéteres de hierro, madera y laca, y los chinos del siglo I a. C. llegaron a emplear tallos huecos de cebolleta. El salto decisivo se produjo a mediados del siglo XIX, cuando la vulcanización del caucho permitió a Auguste Nélaton diseñar un catéter flexible que reducía el traumatismo uretral de los tubos rígidos. Frederick Foley añadió el balón de retención en la década de 1930 y la silicona sustituyó progresivamente al látex a partir de los años sesenta. Para el acceso vascular, el punto de inflexión llegó en 1953: el radiólogo sueco Sven-Ivar Seldinger publicó una técnica de punción percutánea con guía metálica que eliminó la necesidad de la disección quirúrgica del vaso. Esa maniobra, con variantes menores, sigue siendo la base de la colocación de prácticamente todos los catéteres vasculares que se utilizan hoy en cualquier hospital. Los tres términos se solapan con frecuencia en la literatura médica y en el habla hospitalaria. En sentido estricto, el catéter es un tubo largo y flexible concebido para progresar a distancia dentro de un vaso o un conducto; la cánula es más corta y puede ser rígida o semirrígida (pensada para mantenerse en un punto concreto, no para avanzar); la sonda es el término más genérico de los tres, y en español se aplica indistintamente a catéteres urinarios, nasogástricos y de exploración. La frontera no es absoluta: un catéter venoso periférico corto recibe el nombre de cánula en algunos países, y el catéter de Foley se denomina habitualmente "sonda de Foley" en el uso clínico cotidiano. Del griego καθετήρ (kathetér), compuesto por κατά ("hacia abajo") y la raíz de ἱέναι ("lanzar"). El sentido original era el de un instrumento que permitía a la orina retenida "caer" fuera de la vejiga. Hipócrates ya usó el término en el siglo V a. C., y Galeno lo consolidó en el siglo II d. C. con el significado de sonda urinaria. Depende del contexto. En sentido estricto, el catéter es un tubo largo y flexible diseñado para progresar por el interior de un vaso o un conducto, mientras que "sonda" es un término más amplio que abarca distintos dispositivos de exploración o drenaje. En la práctica diaria, sin embargo, muchos profesionales utilizan ambas palabras como sinónimos, especialmente al referirse a los dispositivos urinarios. Al menos desde el siglo V a. C. Los textos hipocráticos describen tubos de bronce para vaciar la vejiga, y Erasístrato de Ceos diseñó catéteres con curvatura sigmoide en la Alejandría del siglo III a. C. La forma moderna, flexible y fabricada en polímeros, arranca del caucho vulcanizado de Nélaton a mediados del siglo XIX y de la técnica de Seldinger de 1953 para el acceso vascular percutáneo. No hay una cifra cerrada: el catálogo de dispositivos es muy amplio y sigue creciendo. La clasificación más habitual distingue catéteres vasculares (venosos y arteriales), urinarios (como el de Foley) y respiratorios (endotraqueales, endobronquiales, nasofaríngeos). Dentro de cada familia hay subtipos según el material, el calibre, el número de luces y la duración prevista de uso. Si desea profundizar en conceptos asociados al catéter, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un catéter
Clasificación por territorio anatómico
De los tubos de bronce al poliuretano: evolución del catéter
Diferenciación entre catéter, cánula y sonda
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra catéter?
¿Es lo mismo un catéter que una sonda?
¿Desde cuándo se usan catéteres en medicina?
¿Cuántos tipos de catéteres existen?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026