DICCIONARIO MÉDICO
Arterias coronarias
Las arterias coronarias son los dos vasos sanguíneos que nacen de la raíz de la aorta e irrigan el miocardio, la capa muscular del corazón. Se distinguen una arteria coronaria derecha y una arteria coronaria izquierda, esta última dividida a su vez en dos grandes ramas: la descendente anterior y la circunfleja. Las arterias coronarias constituyen la red vascular propia del corazón: aportan sangre oxigenada al miocardio y al epicardio, mientras que la capa más interna, el endocardio, se nutre sobre todo por difusión directa desde la cavidad cardíaca. El corazón es el único órgano del cuerpo que se irriga a sí mismo, y depende casi por completo de estas dos arterias para hacerlo. El nombre les viene de su disposición anatómica. "Coronaria" procede del latín coronarius, derivado de corona (a su vez del griego κορώνη, koróne, "guirnalda", "objeto curvado"). Las arterias coronarias, con sus ramas, recorren la superficie externa del corazón trazando un círculo alrededor del surco auriculoventricular, de modo que dibujan una especie de corona sobre el órgano. La imagen resulta útil: cuando se observa un corazón disecado, las coronarias y sus ramificaciones parecen, efectivamente, abrazar la masa muscular como una guirnalda. Ambas arterias coronarias nacen de la porción inicial de la aorta ascendente, justo por encima de la válvula aórtica. El punto exacto de origen son los senos aórticos —también llamados senos de Valsalva—, unas pequeñas dilataciones de la pared aórtica que se sitúan detrás de cada valva semilunar. La coronaria izquierda sale del seno aórtico izquierdo y la coronaria derecha, del seno aórtico derecho. El tercer seno, el posterior o no coronario, no da origen a ninguna arteria. La arteria coronaria izquierda comienza con un segmento corto denominado tronco coronario izquierdo (o tronco común), que mide habitualmente entre 1 y 2 cm en el adulto. A partir de ahí se bifurca en dos ramas. La arteria descendente anterior (DA) desciende por el surco interventricular anterior hacia el vértice del corazón y emite ramas septales —que penetran en el tabique interventricular— y ramas diagonales hacia la pared libre del ventrículo izquierdo. La arteria circunfleja (Cx), por su parte, rodea el corazón por el surco auriculoventricular izquierdo hacia la cara posterior, dando ramas marginales obtusas que irrigan la pared lateral del ventrículo izquierdo. La arteria coronaria derecha recorre el surco auriculoventricular del lado derecho, pasa por la cara inferior del corazón y, en la mayoría de las personas, llega hasta la cruz del corazón —la confluencia de los cuatro surcos cardíacos—, donde emite la arteria interventricular posterior (o descendente posterior). En su trayecto da ramas para la pared del ventrículo derecho, para la aurícula derecha y, en un porcentaje considerable de individuos, la rama que irriga el nodo sinusal (en torno al 55-60 % de los casos procede de la coronaria derecha; en el resto, de la circunfleja). La dominancia coronaria se define por la arteria que da origen a la rama interventricular posterior, la encargada de irrigar la cara inferior del corazón y, en buena medida, el nodo auriculoventricular. No se refiere al tamaño de los vasos, sino al territorio que abastecen. En aproximadamente el 85 % de la población, esa rama nace de la coronaria derecha: es lo que se denomina dominancia derecha. Cuando es la arteria circunfleja izquierda la que emite la interventricular posterior —entre el 8 y el 15 % según las series—, se habla de dominancia izquierda. Existe además un patrón de codominancia (alrededor del 7 %), en el que ambas arterias contribuyen por igual al territorio posterior. El dato tiene importancia clínica porque una oclusión de la arteria dominante compromete un territorio mayor de miocardio. La sangre que las coronarias llevan al miocardio, una vez que ha cedido su oxígeno a las células musculares, retorna a la circulación central a través de las venas cardíacas. La mayor parte de ese retorno venoso confluye en el seno coronario, un conducto venoso que discurre por la cara posterior del corazón y desemboca en la aurícula derecha. Las principales tributarias son la vena cardíaca magna, la vena cardíaca media y la vena cardíaca menor. Un porcentaje pequeño de la sangre venosa del miocardio drena directamente en las cavidades cardíacas a través de las llamadas venas de Tebesio, que no pasan por el seno coronario. Conviene no confundir el seno coronario —que es una vena— con los senos aórticos de Valsalva, que son las dilataciones arteriales de la raíz de la aorta donde nacen las coronarias. Coinciden en el adjetivo "coronario" pero son estructuras de naturaleza opuesta: uno recoge sangre venosa, los otros dan origen a la sangre arterial del corazón. Las arterias coronarias pueden sufrir un estrechamiento progresivo por depósito de placas de aterosclerosis en su pared, lo que reduce el aporte de sangre al miocardio y puede originar isquemia miocárdica. Este proceso constituye la base de la cardiopatía coronaria (también llamada enfermedad coronaria o cardiopatía isquémica), cuyas manifestaciones principales son la angina de pecho y el infarto de miocardio. Porque sus ramas rodean la superficie del corazón describiendo un arco que recuerda a una corona. El término procede del latín coronarius ("perteneciente a la corona"), derivado a su vez del griego κορώνη (koróne), que designaba cualquier objeto curvado o en forma de guirnalda. Dos principales: la coronaria derecha y la coronaria izquierda. Lo que ocurre es que la coronaria izquierda se divide casi de inmediato en la descendente anterior y la circunfleja, razón por la cual es habitual hablar de "tres grandes arterias coronarias" en la práctica clínica. No. "Coronaria" designa la arteria en sí, una estructura anatómica normal. "Coronariopatía" (o coronariopatía) hace referencia a cualquier enfermedad que afecte a esa arteria, generalmente la aterosclerosis que estrecha su luz. En el lenguaje coloquial, la expresión "tiene las coronarias mal" mezcla ambos sentidos, pero el matiz importa. La prueba de referencia para visualizarlas directamente es la coronariografía (también llamada cateterismo coronario o cinecoronariografía): se introduce un catéter hasta la raíz de la aorta y se inyecta contraste en los ostia coronarios. En la actualidad, la angiografía coronaria por tomografía computarizada (angio-TC) permite obtener imágenes detalladas de las coronarias de forma no invasiva. Existen variantes congénitas raras en las que una sola arteria coronaria irriga todo el corazón. Cuando las ramas se distribuyen sin generar trayectos peligrosos (por ejemplo, sin pasar entre la aorta y la arteria pulmonar), muchas de estas variantes son hallazgos incidentales sin repercusión clínica. Sin embargo, algunas configuraciones anómalas sí pueden entrañar riesgo de isquemia, especialmente durante el ejercicio intenso. Si desea profundizar en conceptos asociados a las arterias coronarias, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son las arterias coronarias
Origen en los senos aórticos y ramas principales
Concepto de dominancia coronaria
Drenaje venoso y relación con el seno coronario
Relación con la patología coronaria
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman "coronarias"?
¿Cuántas arterias coronarias tiene una persona?
¿Es lo mismo "coronaria" que "coronariopatía"?
¿Cómo se exploran las arterias coronarias?
¿Puede vivirse con una sola arteria coronaria?
Referencias
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