DICCIONARIO MÉDICO
Angina de pecho
La angina de pecho es el dolor o la molestia en el pecho que aparece cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente oxígeno, por un desequilibrio temporal entre el aporte y la demanda sanguíneos en las arterias coronarias. Se distingue del infarto de miocardio en que la falta de riego es transitoria y reversible, mientras que en el infarto hay muerte del tejido cardíaco. Se clasifica en angina estable, angina inestable, angina variante (o de Prinzmetal) y angina microvascular. La angina de pecho es un síntoma cardíaco que se produce cuando una zona del miocardio —el músculo del corazón— no recibe de forma temporal la cantidad de sangre oxigenada que necesita. Ese desequilibrio entre aporte y demanda de oxígeno genera una situación transitoria llamada isquemia miocárdica, que se manifiesta clínicamente como un dolor, una opresión o un malestar en la parte central del pecho, habitualmente de corta duración (entre uno y quince minutos) y de carácter reversible. A diferencia del infarto agudo de miocardio, en la angina la falta de riego es temporal y no llega a producir muerte del tejido cardíaco: el músculo sufre, pero se recupera cuando cesa el esfuerzo o cuando se restablece el flujo sanguíneo. Es la manifestación clínica más característica de la cardiopatía isquémica o enfermedad de las arterias coronarias, que es la enfermedad subyacente que la produce. La causa habitual del desequilibrio es el estrechamiento progresivo de las arterias coronarias por placas de aterosclerosis —depósitos de lípidos, células inflamatorias y tejido fibroso en la pared arterial— que reducen el diámetro por el que circula la sangre. Cuando el corazón se enfrenta a una mayor demanda (un esfuerzo físico, un disgusto intenso, una exposición al frío, una comida copiosa), el flujo coronario no puede aumentar lo suficiente para cubrir esa demanda, aparece la isquemia y, con ella, la angina. Desde el punto de vista etimológico, el término "angina" procede del latín angĭna, derivada a su vez del verbo angĕre ("apretar", "sofocar", "estrangular"), emparentado con el griego ἄγχειν (ánkhein, "estrangular"). La palabra designaba originalmente cualquier sensación de apretamiento o constricción, y se aplicó históricamente tanto a la inflamación de las amígdalas ("angina" en su sentido coloquial, hoy desplazado por "amigdalitis") como al dolor opresivo del pecho en la cardiopatía isquémica. El complemento "de pecho" es la traducción del latín pectoris (genitivo de pectus, "pecho"), y fija el significado a la modalidad cardíaca. La expresión latina completa, angina pectoris —a veces simplemente angor pectoris o angor—, sigue utilizándose en la literatura clínica como sinónimo técnico. Etimológicamente, por tanto, "angina de pecho" significa literalmente "estrangulamiento del pecho", una metáfora que describe con precisión la sensación de opresión o ahogo que refieren los pacientes. La primera descripción sistemática del síndrome corresponde al médico inglés William Heberden, quien en 1768 presentó ante el Royal College of Physicians de Londres su trabajo Some Account of a Disorder of the Breast ("Acerca de un trastorno del pecho"), en el que describió con gran precisión clínica las características del cuadro: dolor opresivo retroesternal, desencadenado por el esfuerzo —especialmente al subir cuestas poco después de comer—, que obliga al paciente a detenerse y desaparece espontáneamente con el reposo. Heberden fue quien acuñó el uso clínico moderno de angina pectoris, y su descripción sigue siendo válida casi sin matices más de dos siglos y medio después. Es uno de los hitos fundacionales de la cardiología clínica. Para entender por qué se produce la angina conviene conocer cómo el corazón obtiene oxígeno. El miocardio es un músculo extraordinariamente exigente desde el punto de vista metabólico: trabaja de forma continua y necesita un aporte constante de oxígeno que le llega a través de las arterias coronarias, dos vasos principales (coronaria derecha y coronaria izquierda, esta última subdividida en descendente anterior y circunfleja) que se originan en la raíz de la aorta y se distribuyen por la superficie del corazón. En condiciones normales, el sistema tiene margen suficiente: ante un aumento de demanda —por ejemplo, al hacer ejercicio—, las arterias coronarias se dilatan y llevan más sangre al músculo, que así puede trabajar más intensamente sin sufrir. Cuando las arterias coronarias están estrechadas por placas de ateroma, esa capacidad de adaptación se pierde. En reposo, el flujo puede ser suficiente y el paciente no nota nada; pero en cuanto aumenta la demanda (esfuerzo físico, estrés emocional, exposición al frío, comidas copiosas, actividad sexual), la arteria enferma no puede aportar el flujo adicional necesario, aparece la isquemia y, con ella, el dolor anginoso. Por eso la angina estable suele tener un umbral anginoso característico: la cantidad de esfuerzo a partir de la cual aparece el dolor es relativamente predecible para cada paciente y se mantiene estable en el tiempo. Cuando este umbral cambia —cuando el dolor aparece con esfuerzos menores que antes, o en reposo— es un dato de alarma que indica progresión de la enfermedad coronaria y obliga a una valoración urgente. Las clasificaciones clínicas de la angina distinguen varios tipos según el patrón de presentación y el mecanismo fisiopatológico predominante: Angina estable (o angina de esfuerzo). Es la forma más frecuente. Aparece de manera predecible con el esfuerzo físico o el estrés emocional, dura entre uno y quince minutos y cede con el reposo o con la administración de nitroglicerina sublingual. Por definición, es "estable" cuando su patrón de presentación (umbral, duración, intensidad, respuesta al reposo) no ha cambiado en el último mes. Es la manifestación crónica típica de la cardiopatía isquémica estable. La Canadian Cardiovascular Society (CCS) clasifica la angina estable en cuatro grados (I a IV) según la cantidad de esfuerzo que la desencadena, desde la que aparece solo con esfuerzos intensos y prolongados (grado I) hasta la que aparece con cualquier actividad cotidiana o incluso en reposo (grado IV). Angina inestable. Se denomina así cuando cambia el patrón de presentación de la angina: aparece en reposo o con esfuerzos muy pequeños, dura más de lo habitual, empeora en frecuencia o intensidad o es de nueva aparición (menos de cuatro a seis semanas). A diferencia de la estable, la inestable se considera una urgencia cardiológica, porque forma parte del grupo de los síndromes coronarios agudos junto con el infarto de miocardio y puede ser la antesala inmediata de un infarto. Su fisiopatología implica la rotura o erosión de una placa de ateroma con formación de un trombo no oclusivo sobre ella, que reduce el flujo coronario de forma brusca y mantenida. Angina variante o de Prinzmetal. Forma poco frecuente, descrita por Myron Prinzmetal en 1959, debida a un espasmo coronario —una contracción brusca del músculo liso de una arteria coronaria— en ausencia necesariamente de aterosclerosis significativa. Característicamente aparece en reposo, a menudo por la noche o durante la madrugada, ciclada con el ritmo circadiano, y se manifiesta en el electrocardiograma con una elevación transitoria del segmento ST en lugar del descenso típico de otras formas de angina. Responde bien a los calcioantagonistas. Angina microvascular (o síndrome X). Cuadro clínico de angina con coronarias epicárdicas angiográficamente normales o casi normales, en el que se supone que la isquemia procede de una alteración funcional o estructural de los pequeños vasos intramiocárdicos que escapan a la visualización de la coronariografía convencional. Es más frecuente en mujeres, sobre todo perimenopáusicas, y su pronóstico a largo plazo es mejor que el de las formas con enfermedad coronaria epicárdica. El dolor torácico es uno de los motivos de consulta más frecuentes en urgencias y atención primaria, y la mayoría de los casos no corresponden a una angina de pecho ni a otra causa cardíaca grave. Conviene distinguir la angina de otras entidades que pueden producir dolor torácico con características parecidas: Infarto agudo de miocardio. El dolor es similar al de la angina pero de mayor intensidad, duración (habitualmente más de veinte o treinta minutos) y no cede con el reposo ni con la nitroglicerina. Refleja una oclusión coronaria completa con muerte del tejido cardíaco y es una urgencia médica absoluta. Ante un dolor torácico sugestivo de infarto, llamar al 112 sin demora es la actitud correcta. Pericarditis. Inflamación de la membrana que rodea el corazón. A diferencia de la angina, el dolor pericardítico no guarda relación con el esfuerzo, suele ser punzante más que opresivo, cambia con la postura (empeora al tumbarse y mejora al sentarse e inclinarse hacia delante) y aumenta con la inspiración profunda y con la tos. Disección aórtica. Dolor torácico súbito, muy intenso, a menudo descrito como "desgarrante" o "lancinante", que suele irradiarse hacia la espalda interescapular. Es una urgencia vital que requiere atención inmediata. Dolores torácicos no cardíacos. La gran mayoría. Incluyen el reflujo gastroesofágico y la hernia de hiato (dolor retroesternal ardiente, relacionado con las comidas y con la postura), la osteocondritis esternocostal o síndrome de Tietze (dolor reproducible a la palpación del borde esternal), los cuadros musculoesqueléticos cervicales y dorsales, las crisis de ansiedad (dolor precordial asociado a taquicardia, hiperventilación y sensación de muerte inminente), las patologías pleurales y pulmonares (neumonía, neumotórax, tromboembolismo pulmonar), y algunas causas digestivas como el espasmo esofágico. Un cardiólogo experimentado puede orientar el diagnóstico con una buena historia clínica, una exploración física y un electrocardiograma en la inmensa mayoría de los casos. Esta entrada del diccionario describe el concepto de angina de pecho desde el punto de vista definitorio, etimológico e histórico. Si busca información detallada sobre síntomas, causas, factores de riesgo, diagnóstico y tratamiento de la angina de pecho, consulte la ficha clínica completa en el Departamento de Cardiología de la Clínica Universidad de Navarra: Si desea profundizar en conceptos asociados a la angina de pecho o consultar entradas dedicadas a entidades relacionadas, puede acceder a las siguientes definiciones del Diccionario médico: Ambas entidades se deben a una falta de riego sanguíneo en el músculo cardíaco, pero la magnitud y la reversibilidad son distintas. En la angina de pecho la falta de riego es temporal y reversible: el dolor dura unos minutos, cede con el reposo o con nitroglicerina y el músculo no sufre daño permanente. En el infarto de miocardio la obstrucción es completa y mantenida: el dolor dura más de veinte o treinta minutos, no cede con el reposo ni con la medicación habitual, y produce muerte del tejido cardíaco que no volverá a recuperarse. El infarto es una urgencia médica que requiere atención inmediata llamando al 112. Procede del latín angĭna, derivado del verbo angĕre ("apretar", "sofocar", "estrangular"). La palabra describe literalmente la sensación de opresión o ahogo característica del cuadro. El complemento "de pecho" viene del latín pectoris ("del pecho"), y precisa que se trata de la modalidad torácica, en oposición a la "angina" coloquial que designa la amigdalitis. La expresión latina completa angina pectoris fue acuñada por el médico inglés William Heberden en 1768, en una descripción clínica del cuadro que sigue siendo válida dos siglos y medio después. Técnicamente es un síntoma, no una enfermedad. Es la manifestación clínica más característica de la cardiopatía isquémica o enfermedad de las arterias coronarias, que es la enfermedad subyacente. Hablar de "tener angina de pecho" equivale, en la práctica, a tener una enfermedad coronaria que se manifiesta con esos episodios de dolor; pero desde el punto de vista conceptual es importante distinguir el síntoma (angina) de la enfermedad causal (cardiopatía isquémica). No, en absoluto. La mayoría de los dolores torácicos que llevan a consulta no son de origen cardíaco. Otras causas frecuentes incluyen el reflujo gastroesofágico y la hernia de hiato, los dolores musculoesqueléticos (osteocondritis, problemas cervicales), las crisis de ansiedad, algunas patologías pulmonares, la pericarditis y las causas digestivas diversas. El diagnóstico diferencial requiere una valoración médica que incluye habitualmente un electrocardiograma y, según el caso, pruebas complementarias adicionales. Ante cualquier dolor torácico intenso, opresivo, que dure más de veinte minutos, no ceda con el reposo, se acompañe de sudoración fría, náuseas, dificultad respiratoria, sensación de mareo o pérdida de conocimiento, o se irradie al brazo izquierdo, al cuello, a la mandíbula o a la espalda, hay que llamar inmediatamente al 112 y no demorar la consulta. Si ha tenido previamente angina estable y el dolor es claramente distinto al habitual —más intenso, más prolongado, en reposo, o que no cede con la nitroglicerina—, la actitud es la misma: urgencia inmediata. © Clínica Universidad de Navarra 2026
Qué es la angina de pechoMecanismo: el balance entre aporte y demanda de oxígeno
Tipos de angina de pecho
Diferenciación con otros dolores torácicos
Información clínica relacionada en CUN
Entradas relacionadas en el diccionario
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre angina de pecho e infarto?
¿De dónde viene el nombre "angina de pecho"?
¿La angina de pecho es una enfermedad o un síntoma?
¿Todo dolor en el pecho es angina de pecho?
¿Cuándo hay que ir a urgencias por un dolor en el pecho?
Referencias